mayo - mai - May 2008
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| mayo - mai - May 2008 |
| Pentecost |
| O Sacred Heart of Jesus |
| Sophie |
| A Litany of Symbols to the Heart of Jesus |
| Fruit of the earth and work of human hands |
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Palabra y vida – mayo
1- San José obrero: Mt 13, 54-58
Hijo del carpintero...No quisieron hacerle caso. La "herencia" que José dejó a Jesús fue su profesión de carpintero y eso convirtió a Jesús en alguien de baja extracción y no merecedor de crédito para sus paisanos. El trabajo de millones de seres humanos sigue sosteniendo el mundo y, embargo, no es reconocido ni protegido como merece. Si tenemos cerca a algún hijo de carpintero a quien podemos agradecer su labor, hagámoslo. Será nuestro modo de celebrar esta fiesta.
2: Jn 16,20-23a
“Hay dolores que son de parto”. Podemos sacar hoy esa conclusión a partir de la pequeña parábola en la que Jesús compara su Pascua con la hora de una mujer cuando da a luz. Hay sufrimientos inútiles, creados por una psicología enrarecida, pero la comparación con la mujer nos comunica la convicción de que amar a otros y entregarles vida, tiene un precio y un precio que puede ser costoso. Pero que cuando hemos consentido en alumbrar vida para alguien, sin dar importancia a ese precio a pagar, nuestra vida se llena de alegría.
4 – Ascensión del Señor: Mt 28, 16-20
El relato de la ascensión de Jesús es como un vidriera que nos dice algo acerca de la luz que alumbra por detrás: al celebrar esta fiesta recordamos que el cielo no está situado en la lejanía del espacio ni es algo por encima de nosotros a lo que se puede ascender. Está aquí y en todas partes, todos estamos llamados a entrar en él, es decir, a experimentar a Dios como Padre, porque es entonces cuando somos verdaderos discípulos de Jesús. Y si él está con nosotros todos los días hasta el fin del mundo, el cielo ha comenzado ya.
7: Jn 17,11b-19
El cuidado es siempre una función femenina y maternal y Jesús confía a sus discípulos a ese cuidado del Padre-Madre. Mientras estuvo entre ellos, era él quien se encargaba de cuidarlos ¡y ninguno se perdió excepto el que eligió separarse de él! Ahora, cuando el Pastor va a ser herido de muerte y se van a dispersar las ovejas que cuidaba, vuelve a encomendárselas al Padre-Madre que es quien se las entregó. Los discípulos y nosotros con ellos, estamos por tanto a salvo. El Pastor nos ha puesto en las mejores manos.
8: Jn 17, 20-26
En este fragmento de la oración de Jesús, aparece una expresión del evangelio de Juan, en la que nunca llegaremos a ahondar lo bastante: “que sepan que los amas como me amasa mí”. El amor de Dios, hecho de misericordia, ternura y fidelidad, tiene su fuente y su origen en el Padre, se vuelca en su Hijo y desde su humanidad se derrama sobre nosotros, como una onda expansiva cuyas ondas empujan cada vez más lejos, invitándonos a hacer llegar ese amor a cada uno de nuestros hermanos.
11: Pentecostés Jn 20,19-23
Lo mismo que Dios “sopló” en las narices del primer ser humano en el jardín para posibilitarle el comenzar la respirar y por tanto a vivir, ahora Jesús Resucitado sopla sobre sus discípulos comunicándoles su aliento que es el Espíritu. El es el viento que hincha las velas de nuestro barco y nos permite navegar por el mar de la vida; es el que anima el fuego mortecino de nuestro corazón; es el vendaval que nos sigue empujando cuando nuestras fuerzas decaen. Pentecostés significa que vivimos, nos movemos y existimos en el Espíritu de Dios.
12: Mc 8,11-13
¿Qué señales milagrosas estaban esperando? Ver a un hombre en el que estaba ausente cualquier signo de egoísmo y que vivía volcado hacia otros, generando en torno a él vida, libertad y misericordia ¿no era un signo suficiente? Son esas las señales que quiere dar y rara vez acude a otras si no es movido por la compasión ante el dolor de alguien, jamás lo hace para hacer ostentación de poderío. Su suspiro es más expresivo que sus palabras: ¿conseguirá convencernos de que nos bastan las señales que brotan de su amor?
20: Mc 9, 30-37
El contraste entre el “discurso” de Jesús y el de los discípulos es llamativo: él habla de entrega, de muerte y de vida, de servir y ser el ultimo y ellos de ser importantes, de acaparar privilegios, de situarse por encima de los demás. El Maestro recurre a una parábola viva: un niño sobre sus rodillas a quien le basta sentirse querido y acogido, lo mismo que cada uno de nosotros estamos en brazos de Dios. Sólo desde esa confianza podemos adentrarnos por su camino.
21: Mc 9, 38-40
Las barreras, fronteras y divisiones a las que tan aficionados somos todos, son derribadas hoy por las palabras de Jesús. De lo que se trata es de unir, de juntar esfuerzos, de sostenernos unos a otros en la tarea de expulsar esos demonios que son hoy causa de deshumanización en nuestro mundo, como lo eran en tiempo de Jesús. Preciosa actitud la que él propone: ”estar a favor” de todo lo que construye, de todo lo que alienta y posibilita la vida.
24: Mc 10, 13-16
¿Qué tendrán los niños para que Jesús haga esta declaración tan rotunda y solemne y afirme que son los poseedores del Reino? ¿Cómo parecernos a ellos? Imposible volver a la infancia, ni a la inocencia primera, ni a la ingenuidad: de lo que se trata es de aprender a confiar como ellos, a dejarse conducir y llevar, a estar seguros de que su madre o su padre están ahí para protegerlos, cuidarlos, alimentarlos, siempre a favor de su vida y su crecimiento. Si ellos se fían de sus padres ¡Cuánto más nosotros de vuestro Padre del cielo!
Niño Maasai, Léonie W. Luterman
25: Corpus Christi, Jn 6: 51-58
"Sin Eucaristía no podríamos vivir", dicen que decían los primeros cristianos, convencidos de necesitar un alimento de vida que viniera de fuera de ellos mismos y revelando una actitud que está en las antípodas de la autosuficiencia y de la dispersión. Y nosotros ¿nos atreveríamos a decir con sinceridad que no podríamos vivir sin Eucaristía, o es para nosotros una especie de "plus piadoso",un complemento alimenticio que no nos dejaría hambrientos si prescindiéramos de él...?
29 : Mc 10, 46-52
Bartimeo era un mendigo ciego y postrado al borde del camino, marginado del fluir de la vida. Aunque Jesús pasaba a su lado, él estaba lejos, incapaz de moverse, atrapado en sus tinieblas, pero nadie fue capaz de sofocar su grito. De la llamada de Jesús le llegó una fuerza imparable que le enderezó y le hizo salir de su cuneta. Lo mismo que él, hoy podemos dar un brinco, arrojar los viejos “mantos” que nos envuelven y escucha la pregunta de Jesús: "¿Qué quieres que te haga?".
Colombia, Leonor Calle rscj
30: Sagrado Corazón de Jesús Mt 11, 25-30
Dejarse llevar por los dictados del corazón puede ser, en ocasiones, incluso una temeridad. Un corazón sin la razón que lo temple es capaz de hacer las mayores locuras. Sin embargo, una vida guiada solo por la razón corre el riesgo de ser fría, en exceso calculadora, inhumana..., sin corazón. La fiesta del corazón de Jesús nos invita a poner más corazón en nuestra vida y a aprender de Jesús. En El, en su corazón, encontramos la medida del nuestro: un corazón que ama sin medida, aunque no irracionalmente.
Palabra y Vida, Ediciones Claretianas
Dolores Aleixandre rscj
provincia de España Sur

