Edit Révay rscj, provincia de Europa Central (Hungría)
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Crecí en una familia creyente, católica, pero durante el periodo comunista de Hungría. En aquellos años, en Hungría, la mayoría de las órdenes religiosas no podían existir legalmente. La vida religiosa estaba muy limitada y casi totalmente prohibida. Cuando tenía 22-23 años, se derrumbó el sistema comunista y la sociedad húngara comenzó a reconstruirse, las iglesias también se vieron menos oprimidas y las órdenes religiosas reiniciaron lentamente su vida. En este momento muy especial, tiempo de despertar, conocí la vida religiosa y esto cambió mi vida. Pasó mucho tiempo desde mi primer sereno "sí" hasta que encontré la Sociedad del Sagrado Corazón, pero comprendí que ninguno de esos días había sido inútil, porque mi viaje interior había comenzado mucho antes y en todo viaje interior las cosas necesitan su propio ritmo. |
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Desde que entré en la Sociedad comencé a sentirme en casa, y este sentimiento se iba haciendo más profundo y más fuerte conforme iba enraizándome en nuestra espiritualidad. Ahora, después de 11 años, al volver la vista atrás y revivir el viaje que inicié acompañada por la Sociedad, descubro muchos frutos de mi crecimiento interior. Uno de ellos lo palpo en mi apostolado. Soy socióloga, y enseño e investigo en Sapientia, una de las universidades Católicas de Budapest. Como soy docente, lo piense o no, con mis palabras y mi presencia estoy enseñando como RSCJ. Una de las funciones que más aprecio en mi apostolado en la Universidad es el acompañamiento espiritual de los estudiantes. |
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Celebración de mi aniversario con mis hermanas en Budapest. ![]() |
Además de mi servicio espiritual y académico en la Universidad y mis actividades en nuestra comunidad con personas interesadas en temas espirituales, soy acompañante espiritual voluntaria en uno de los centros de cuidados paliativos de Budapest. Acompañar a los enfermos en su camino espiritual, hablar con ellos sobre su propio camino hacia Dios, hacia los demás y en sí mismos es, tal vez para mí, el ministerio más conmovedor. Junto a personas que están a punto de morir, siento muy a menudo y con mucha claridad que en esta etapa de la vida la máscara y la armadura que habíamos construido alrededor de nosotros se desmorona y sólo aparece el verdadero ser humano, el alma purificada se hace visible y siento la presencia muy real y tangible de Dios. En este momento, veo que tengo que retirarme lentamente y respetar la intimidad entre el enfermo y Dios que se acerca. Una vez dije a una de las enfermeras del Hospital: “Si yo fuera no-creyente, este Ministerio me haría llegar a la fe, porque la presencia de Dios es tan evidente…” |
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Dejé mi ministerio habitual para hacer mi experiencia internacional en Indonesia, antes de mi compromiso final. Fue una experiencia muy difícil pero necesaria en mi vida espiritual y religiosa, al vivir en medio de una cultura totalmente diferente y tener experiencias que ya imaginaba antes, especialmente como socióloga; pero vivir y experimentar aquí las cosas en otro nivel, realmente personal, es muy diferente. Mi servicio allí fue ayudar como voluntaria en una organización para personas desfavorecidas de Yakarta (FAKTA) y di lecciones de inglés a niños que están realmente marginados y son muy pobres. Viven en un cementerio con sus familias sin ninguna o con muy poca educación, muy pobres, sin seguridad social. Veo que este país de mayoría Islámica, donde conviven las cinco religiones principales, necesita nuestra presencia, rscj, para compartir todos los frutos de nuestra espiritualidad que vivimos y recibimos constantemente. He tenido experiencias unas veces hermosas y otras duras, pero al dejar el país siento que echo de menos a nuestras hermanas y a la gente que llegué a conocer y apreciar. |
![]() Oración comunitaria en Indonesia. |
I grew up in a Catholic, believing family but in the communist era in Hungary. At that time, most of the religious orders could not legally exist in Hungary. Religious life was very limited and mostly forbidden. When I was 22-23 years old, the communist system collapsed and as Hungarian society started to rebuild itself, the churches also became free from oppression and religious orders slowly restarted their life. In this very special, awakening time, I met religious life and this changed my own life. It took a long time from my first quiet “yes” till I found the Society of the Sacred Heart, but I understood that not one of those days was wasted, because my inner journey had begun much earlier, and in an inner journey everything can take its own time.
Edit Révay, rscj
Provincia de Europa Cenral (Hungría)





