Claire Castaing rscj, Provincia de Francia

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Dibujos por Brigitte Tribot-Laspière rscj

Juez de menores: Juntos para elegir la vida

Mi manera de ejercer este oficio es, sin duda, la consecuencia de una experiencia que ha marcado fuertemente mi existencia, aunque no se haga una referencia explícita a Jesucristo, a Dios o a la Iglesia. Creo en el futuro del joven,  deseo ayudarle a “elegir la vida “ y suscitar en él el deseo de esa vida, ya que, muy a menudo, el niño que tengo frente a mí, no cree en ella. Como religiosa del Sagrado Corazón, quisiera manifestar cómo el amor de Jesús está presente en el crecimiento de la persona.

Captar todo destello  de vida

Un ser humano es un ser humano, incluso si el que tengo frente a mí no parece sino fracaso, violencia, aparente ausencia de cualquier deseo, rechazo a relacionarse, impulsos o tendencias a la muerte... Hombre o mujer amado por Dios, ha sido creado para alabarle, respetarle y servirle. La mayoría de las veces, las personas llegan muy  estresadas, pensando que el juez es como un fantasma que “ roba niños “, o con ideas preconcebidas sobre él, que provocan miedo, desconfianza e incluso hostilidad y rechazo. Por ello, el momento de entrar en contacto es muy importante. Para que cada uno se pueda encontrar con sí mismo, me dirijo a la persona, le doy las reglas del juego para que se de cuenta de que también el juez está sometido a ellas. Le dejo hablar. Cuando estoy ejerciendo como juez, no sigo un programa, sino un “caminar juntos “, que no se conoce de antemano como en los Ejercicios Espirituales. Este camino se va trazando, encuentro tras encuentro, a través de una constante interacción entre el juez y el joven, entre el juez y los padres, entre el juez y los educadores. Intento agarrar todo destello de vida que surge, sacando capacidad de escucha y disponibilidad en la oración. A veces me ocurre que expreso mi enfado, mas, al experimentar en mí misma la misericordia de Dios, miro al otro de otro modo..

Una cordial empatía que permite poner nombre a lo que brota en el fondo de la persona.

Hago  las entrevistas personales por etapas: Primero recibo al niño, sea cual sea su edad, después al niño con sus padres, y finalmente a éste con sus padres y los educadores sociales. Con frecuencia, el terreno  así preparado para que el niño se exprese, “permite “que todo salga: el incesto o la violencia sufrida, las rupturas afectivas, las tendencias o impulsos de suicidio,  las deudas o la expulsión de la vivienda. Todo esto lo recibo en plena cara, a veces, afectada, conmocionada, muy enfadada. Poco a poco, le voy dejando al joven o al adulto, que ponga nombre a lo que está viviendo, le ayudo a mirar las cosas con distancia, a jerarquizar los acontecimientos. Para ayudarle a situarse frente a éstos, a decir: “me gusta o no me gusta “, “porque deseo o me gusta tal persona o cosa “. Con una cierta empatía cordial, sacada de la contemplación del corazón de Jesucristo, ocurren cosas positivas a lo largo de la entrevista por poco que el Espíritu  entre en la dinámica!

Ayudar a tomar auténticas decisiones

Los jóvenes o adultos que recibo, cuando llega el momento de actuar, toman decisiones arbitrarias, decisiones muy serias, que van a condicionar su vida para siempre. Quiero ayudarles a tomar  auténticas decisiones, a darse cuenta de los sacrificios o límites que la aceptación de las mismas  lleva consigo, e influyen en su elección; a tomar conciencia de sus miedos; a que piensen y reflexionen sobre los “pros y los contras” y a saber encontrar a la personas a las que pueden dirigirse para pedir una opinión o un consejo. Les invito a tomarse su tiempo y a comprobar si esta decisión les da paz. Este trabajo tiene sentido porque ofrece el  tiempo necesario y los medios concretos. Esto es lo que me lleva y me motiva a llevarlo a cabo, incluso si el resultado no me pertenece ya que el joven es también la persona que protagoniza y es responsable de su misma defensa.

Al final del acompañamiento, debo aceptar el desaparecer y “pasar la batuta a otro” Sólo con el paso del tiempo, veré el fruto. Mi oración no es siempre gratificante y algunas situaciones me descolocan... Pero es Otro quien se ha encargado de salvar al mundo: la vida brota de El, y ésta convicción me libera.

De la revista Vida Cristiana. 

Claire Castaing rscj
Provincia de Francia