Caminar para reconciliarse con el hermano, como Jacob
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En las narraciones bíblicas que protagoniza, encontramos a Jacob casi siempre en movimiento: tiene que salir huyendo después de haber engañado a su padre Isaac arrebatándole la bendición destinada a Esaú y huye después de su suegro Labán a quien también había hecho trampas. Pero en una escena final, le encontramos en dirección contraria a la huída: ahora va al encuentro de su hermano para reconciliarse con él. La escena en que los dos se abrazan y Jacob recibe el perdón de Esaú es conmovedora (Gen 32). Una película reciente: “Una historia verdadera” de David Lynch, recrea otra historia semejante en torno a la reconciliación entre dos hermanos. |
| Muchos de los viajes de Sofía tuvieron esa misma intencionalidad: era consciente de que le había sido concedido el don de establecer relaciones hondas y duraderas y sabía también que, cuando las circunstancias las ponían en peligro, con su presencia, sus palabras o sus cartas era capaz de superar malentendidos y reanudar diálogos. No esperaba a que fuera la otra persona quien diera pasos de acercamiento, procuraba darlos siempre ella con la naturalidad humilde que admiró siempre a los que la conocieron. |
Naomi Kojima (Japón)
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¿Y nosotros? ¿Somos capaces de “emprender viaje” hacia los otros? Cuando la relación con alguien se deteriora, más que detenernos en buscar quién tiene la culpa ¿ponemos en marcha nuestra creatividad para volver a aproximarnos, dejando fluir comprensión y cariño? Sentados, en un tiempo de silencio y oración, podemos acariciar nuestros pies y “dialogar” con ellos, agradeciendo las posibilidades de acercamiento y relación que nos vienen a través de ellos… |
Dolores Aleixandre rscj
Provincia de España Sur



