31º domingo del tiempo ordinario (Año C)

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Sab 11, 23-12,2; Sal 144; 2 Tes 1,11- 2,2; Lc 19, 1-10

“Zaqueo, baja deprisa, porque me conviene hospedarme hoy en tu casa.” (Lucas 19,5)

  

 

   

“¡Ah, si me fuera concedido saber hablaros de la felicidad de un alma que se entrega al Espíritu Santo del todo y sin reservas! ¡Si pudiera deciros lo que en ella pasa, si pudiera describiros su felicidad!; ya no es ella quien actúa, es Dios; sólo se mueve por sus inspiraciones, todo lo encuentra fácil, ya no conoce más dificultades ni encuentra más obstáculos. A esta alma el Espíritu Santo la hace suya, la une estrechamente a él y se establece una comunicación entre el cielo y ella, es una escala como la de Jacob, en la que los ángeles suben y bajan sin cesar; las buenas obras, los deseos, los sacrificios de esta alma fiel suben al cielo y el Espíritu Santo desciende cargado de gracias nuevas con las que se complace en llenarla…”
(Sta Magdalena Sofía Barat, Conferencia de 1827)

 

Para orar :

Mirar a las  personas, oír las palabras, observar lo que pasa, situarme en la escena, reflexionar, dejarme afectar, saborear una palabra.

Al final, hablar con el Señor de lo que me haya tocado el corazón.

Acabar recitando el Padre Nuestro.

 

Este retiro en la web, ha sido ideado por Marie-Thérèse Deprecq, rscj de Francia.
Para meditar sobre
otros tiempos litúrgicos con Sta. M. Sofía Barat, haga clic aquí.

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