Una mirada a la espiritualidad de las Religiosas del Sagrado Corazón de Jesús

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Leer también extractos de nuestras Constituciones...

Nuestro nombre oficial es Religiosa del Sagrado Corazón de Jesús (RSCJ) y ese nombre dice lo que somos, lo que estamos llamadas a ser.

El corazón es un símbolo en todas las culturas. Representa el núcleo, el centro, el significado más profundo de una persona o un acontecimiento. Por eso oímos decir a menudo: "Tenemos que llegar al fondo, al corazón de la cuestión."

Estamos consagradas al Corazón de Jesús, a lo más profundo de él, hasta la médula, al centro que da sentido a su vida. Ese signo es el amor, el amor que lo llevó a entregar su vida por nosotros, no sólo en su pasión y muerte, sino durante toda su vida en la tierra y después de su resurrección y ahora, en su Cuerpo, la Iglesia, el Pueblo de Dios. Entregar tu vida no significa solamente una muerte violenta. Significa gastar tu energía día tras día al cuidado de aquellos con quienes estás hasta el fin de tu vida.

Charo Barrutia (Uruguay)

Nosotras, Religiosas del Sagrado Corazón, estamos llamadas a contemplar el Corazón de Cristo cada día en la oración y a descubrir su amor en la vida cotidiana, en las personas que son como Cristo, incluso sin ellas saberlo.

Estamos llamadas a hacer visible su amor a los demás a través de nuestras palabras y acciones, gastando nuestras vidas por ellos.


El Corazón de Cristo fue traspasado y sigue siendo traspasado por nosotras. Tomamos decisiones, consciente o inconscientemente, y vivimos egoístamente, explotamos a otros y los hacemos  sufrir, y con esto perforamos el Corazón de Cristo.

Pero ¡he aquí una maravilla!  Él no devuelve mal por mal, como hacemos a menudo. Su corazón perforado vierte el amor, derrama el perdón, la compasión y una nueva vida. Así, una vez que Dios nos hace conscientes de lo que hemos hecho, nuestro pecado se convierte en nuestra salvación.

 
Josephine Wright rscj y Ursula Bugembe rscj, Provincial de Uganda-Kenia, con niños de la Escuela del Sagrado Corazón, Kyamusansala, Uganda.

Estamos llamadas a ser el Corazón de Cristo en la tierra hoy - todas nosotras. Si nuestros corazones sufren por palabras o acciones dañinas a nuestro alrededor, queremos derramar amor y perdón, no venganza, represalia, rechazo. El espíritu de Jesús, que habita en nosotras, puede hacer esto posible.


Como Religiosas del Sagrado Corazón hacemos un voto de dedicarnos a la educación y es muy valioso para nosotras. No es lo mismo que un voto de enseñar. Hagamos lo que hagamos somos educadoras; educar viene del latín educere, llevar adelante, y se conecta con el corazón. Tratamos de llevar adelante, de estimular, para sacar de cada persona, ya sea estudiante, paciente, cliente o ejercitante, los dones, los talentos, que Dios ha puesto en sus corazones, el valioso potencial que poseen dentro de ellos y ayudarles a desarrollarlos en las mujeres (especialmente) y en los hombres que abren su vida por los demás, sobre todo para los que están más olvidados y necesitados...


Nuestra hermana Ines Jaramillo rscj, ¡que ha celebrado en abril de 2011 su 100 cumpleaños!

Así lo veo yo, esta es nuestra espiritualidad. Es lo que queremos vivir y da alegría y sentido a nuestras vidas para seguir adelante.

Margie Conroy, rscj
Provincia de Uganda-Kenia

Ver una página web provincial RSCJ para descubrir más sobre nuestra espiritualidad y misión: 
. en inglés: Inglaterra/País de Gales
. en español: México
. en francés: Bélgica-Francia-Países Bajos

Extractos de nuestras Constituciones:

 

"Por nuestro carisma estamos consagradas a glorificar al Corazón de Jesús. Llamadas a descubrir y manifestar su amor, respondemos dejándonos transformar por el Espíritu para vivir en unión y conformidad con el Señor y expresar a través de nuestro amor y de nuestro servicio la caridad de su Corazón." (n° 4)

"El Corazón traspasado de Jesús nos abre a la profundidad del misterio de Dios y al dolor de la humanidad y nos hace entrar en su único movimiento: adoración al Padre y amor a todos, especialmente a los pobres." (n° 8)

"Somos enviadas por la Iglesia a comunicar el amor del Corazón de Jesús. El es el origen del crecimiento de cada persona y el camino de la reconciliación de todos. Lo creemos y queremos anunciarlo. Santa Magdalena Sofía hizo vida esta convicción por medio del servicio educador, especialmente de la juventud. Fieles a su inspiración y abiertas como ella a nuevas situaciones, hacemos nuestro su deseo: que cada persona se abra a la verdad, al amor y a la libertad; que descubra el sentido de su vida y se entregue a los demás; que colabore creativamente en la transformación del mundo; que viva la experiencia del amor de Jesús; que se comprometa en una fe activa." (n° 10 y 11)

".............Especialmente en la enseñanza y la formación, en otras actividades de desarrollo humano y de promoción de la justicia, en la pastoral y el acompañamiento de la fe............. Allí donde seamos enviadas, el amor del Corazón de Jesús y el deseo de darlo a conocer impulsarán cualquier trabajo que realicemos. Lo expresaremos por medio de: la búsqueda del crecimiento integral de la persona; la sed de construir un mundo de justicia y de paz e respuesta al grito de los pobres; la pasión por anunciar el evangelio." (n° 13)