|
Page 1 sur 4 1 y 2 de agosto: Encontrar un tesoro
Mt 13, 44-52
Después de una larga lista de situaciones que me habían agobiado las últimas semanas, pensé que ya no podría pasar nada malo más. Pero me equivoqué. Al llegar a casa, la encontramos abierta, la puerta rota de un golpe y todos los armarios abiertos. Habían registrado la casa completa, pero no se llevaron nada.
Esta noche me he venido a la cama con miedo. Iba a soltar el llanto, cuando de pronto fijé los ojos en el afiche que me hizo una hermana y que tengo pegado en la puerta del armario. Es el final de un poema dedicado a Dios, una certeza que me acompaña hace ya mucho tiempo: "Al fondo de mí misma, que me amas es mi única verdad".
Pensé: Es cierto. Y ése es mi tesoro. Por responder a Su Amor lo vendí todo, y hoy volvería a hacerlo gustosa. A fuerza de mirar el letrero todos los días, había olvidado que lo tenía. Pero la certeza sigue siendo de tal valía, que me da el coraje para seguir compartiendo la vida con éste pueblo que sufre de desesperanza, de impotencia y de miedo.
Quiero ser como el hombre de la parábola, pero chismoso. Decir a todo el mundo que en éste campo de la vida cotidiana, que parece despreciable, se esconde un tesoro único para cada persona: una amistad, una pasión, un Alguien que nos ama sin límites y que vive buscándonos.
Lo importante de quien encontró el tesoro del Reino, es que como decía Orígenes: "...ya no tiene necesidad de nada, porque ninguna desgracia podrá sobrevenirle." Y porque podemos estar seguros de no estar solos. Un Experto en perlas finas nos busca y no escatimará nada en ganarnos para Sí. Aún si nos resistiéramos, echaría la red.
Ana Morales Pruneda rscj
Area de Cuba
|