Fonkoze: un compromiso
Mi vida como RSCJ empezó con 33 años dedicados a la enseñanza y dirección en varios de nuestros colegios de Estados Unidos; trabajé en todas las edades, desde el 1er. al 12mo. Grado; encargada de las pequeñas, medianas y mayores sucesivamente y finalicé este periodo como Directora de Estudios. Poco antes del Vaticano II empezaron los cambios, no todos al mismo tiempo sino gradualmente. Fue un momento de ensanchar la visión, de reflexión, de estudio de la teología contemporánea, historia, literatura, filosofía y los documentos del Vaticano II.
Todo esto me condujo a una nueva y creciente preocupación por un mundo que sufre y vive la injusticia y a comprender la misión de Jesús, como nos dice Lucas en el Cáp. 4, 18-19
“El Espíritu del Señor está sobre mí,
porque me ha ungido para anunciar
a los pobres la Buena Nueva,
me ha enviado a proclamar la liberación
a los cautivos
y la vista a los ciegos,
para dar la libertad a los oprimidos
y proclamar un año de gracia del Señor.”
Sentí una responsabilidad y necesidad de responder a esta llamada a servir a las necesidades de los más pobres y necesitados del pueblo de Dios.
Dediqué entonces un año de estudio y preparación para trabajar con los desfavorecidos y marginados. Poco después me pidieron que cogiese la Dirección de un colegio elemental muy pobre En East Harlem, en Nueva Cork; más tarde la Dirección de la formación religiosa en parroquias de una zona desfavorecidas en Albania, Nueva York, y posteriormente Directora del Programa de Repoblación de Refugiados en la diócesis de Albania. Esto último me proporcionó una inquietud grande por los refugiados de América Central que huyen de la violencia y la persecución de los años de 1980; finalmente participé en una delegación de Nicaragua de Justicia y Paz, el grupo que fue capturado por los “Contras” en Costa Rica mientras navegaban en una Flotilla para la Paz en el Río San Juan. Más tarde me uní a Justicia y Paz como voluntaria durante casi un año.
Al volver a Estados Unidos, enseñé Inglés, como segunda lengua, a refugiados de América Central y más tarde abrí un despacho regional para Pax Christi USA - el nacional (e internacional) movimiento católico de Justicia y Paz-. Mi participación en una Delegación de Haití en 1992 con Pax Christi USA, poco después del primer derrocamiento de Aristide, me acercó fuertemente a la valiente y sufrida gente de Haití y a continuar allí en otras misiones para promover la paz y seguir de cerca las elecciones. Se me permitió volver indefinidamente a Haití, estudié la lengua, el criollo, y me ofrecí voluntaria en Lafami Selavi, el orfanato fundado por Aristide y en Justicia y Paz.
Después de dos años en Haití, en el año 1996 conocí Fonkoze, Alternative Bank for the Ororganized Poor, que se iniciaba entonces y descubrí el gran regalo que Dios había dado a los pobres de Haití. El nombre “Fonkoze” es la combinación de tres palabras haitianas que significan “el hombro para cargar la Fundación” Pero en realidad ¿qué es Fonkoze? Sencillamente, para mí Fonkoze es la buena noticia de Dios para los pobres de Haití. Y ¿por qué? Porque Fonkoze funciona. En un lugar donde escasamente las cosas funcionan, Fonkoze funciona. ¿Cómo lo sabemos? porque todavía está ahí, no después de 1, ni de 2, ni de 3 años, sino después de 10 años. Porque todavía está viva la visión de su fundador.
Fonkoze fue fundada por el Padre Josph Philippe, CSSp, y se registró como una fundación sin ánimo de lucro por el gobierno de Haití en 1995. Father Joseph, tuvo una clara visión de lo que quería. El quería dar a los pobres las herramientas que iban a necesitar para construir una vida mejor para ellos y para sus familias. Las herramientas para reafirmar sus vidas. Estas herramientas necesitaban servicios financieros – cuentas de ahorros, acceso a crédito, un lugar para cambiar los dólares USA que sus familiares enviaban de fuera, un modo de recibir estos dólares en el país por su precio justo, de lo cual nada era entonces accesible para el pobre. Pero él también quería este banco para proporcionar servicios de educación, alfabetización en un país donde más del 50% de la población es analfabeta, capacitación para llevar un negocio, para protegerse contra AIDS VIH/ y otras enfermedades transmitidas sexualmente. Cualquier otra capacitación para darles la posibilidad de salir de las condiciones desesperadas en la que viven.
Lo que él deseaba, y ha construido bajo la hábil dirección de Anne Hasting, - una voluntaria americana que dejó su próspera consultoría en Washington, DC, para asumir esta misión radicalmente distinta - era una institución en la que el pobre podía confiar en el futuro. El quería que el pobre tuviese acceso a esta institución, dondequiera que estuviese, aunque fuese en el más remoto pueblo de escasas calles y de apenas acceso a electricidad, a agua limpia, y a un medio de comunicación.
Fui invitada a trabajar con Fonkoze por poco tiempo en Puerto Príncipe y después en la recaudación de fondos en Estados Unidos. Abrí un despacho, Fonkoze Metro DC, para esto y después de dos años me trasladé a Kenwood donde inicié Fonkoze en Albany, N.Y.. Durante cinco años Amigos de Fonkoze han patrocinado muchos acontecimientos para recoger fondos para Fonkoze y para concienciar más a la gente en este Distrito de la capital de Nueva York sobre Haití, sus necesidades, su historia, cultura y gente. He visitado Fonkoze en Haití muchas veces y he visto expandirse de 1 oficina en Puerto Príncipe a 34 sucursales a través de todo el país; de 9 empleados a320; de 173 cajas de ahorros a 69.000, de un balance de ahorro de 78.453$ a 5.233.879$, de 22 prestamistas a 28.183, de 25.733 a 0,95%
Durante la crisis política de febrero del 2004 la oficina de Puerto Príncipe no se cerró más de dos días. Después de que el Huracán Jeanne asoló Gonaives, matando a 3.000 personas y dejando muchos miles en la miseria, la oficina de Fonkoze volvió al trabajo en sólo 10 días. A pesar de los problemas que parecían abrumarla, en los dos últimos años Fonkoze ha levantado una próspera Cumbre Anti-Pobreza. Ha movilizado una global asociación para eliminar la extrema pobreza en la meseta central, ha abierto tres nuevas sucursales, ha iniciado un esfuerzo mayor para ayudar a nuestros clientes en las áreas de alimentos afectados del país para regresar a pie.
¿Cómo puede Fonkoze no solamente sobrevivir, sino prosperar, en un lugar asolado por la agitación política y desastres naturales, un país donde casi nada funciona? La misión de Fonkoze es apoyar la democracia a través del desarrollo económico en Haití. Provee a los pobres con el capital, la educación, la asistencia técnica necesaria para tener éxito en el trabajo y poderse así hacer independientes. Esto no es un proyecto. Esto no es un programa. Esto es un compromiso, una decisión de hacer real la visión de una institución duradera en la que el pobre pueda siempre confiar. Y esto es lo maravilloso. Fonzoke funciona porque todo su personal trabaja sin cansancio para llegar hasta el final. Por esto creo que Fonkoze es una buena noticia para los pobres de Haití.
Para mí, ha sido un gran regalo de Dios y de la Sociedad que me ha permitido ser portadora de la buena noticia de Fonzoke en estos diez últimos años, por lo que estoy profundamente agradecida. Creo que la misión de Fonzoke está muy enraizada en la misión de la Sociedad y en mi propia vocación: manifestar el Amor de Dios y hacer la obra de Dios dando vida y esperanza a los más pobres de los pobres, en el país más pobre del hemisferio occidental.
http://www.fonkoze.org/
Anita von Wellsheim rscj
Provincia de Estados Unidos
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