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Christine Roger rscj, Provincia de Francia |
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01.08.06 |
Enseñar, transformar la sociedad de hoy día
Doy clases de química en las clases preparatorias para las Escuelas Superiores, dentro de la especialidad de matemáticas, es decir, concretamente en el curso que prepara a los alumnos para ingresar en una escuela de Ingeniería Superior.
Con ilusión los veo llegar el día del comienzo de curso. Mi primera tarea consiste en aprender sus nombres, lo más pronto posible para que cada uno se sienta llamado por el suyo y se encuentre a gusto en estas clases que pueden despertar un cierto temor. Después de conocerlos un poco más por haberlos mirado con interés y atención puedo motivarlos con una pregunta acertada o referente a un asunto más personal. Esto da lugar a que la clase sea más participada y que cada alumno se sienta implicado en lo que pasa en la clase.
Hay también momentos de silencio cuando hacen trabajos dirigidos en los que cada alumno sigue su ritmo. Esto es para mí ocasión de fijarme en sus caras y expresiones y al hacerlo siento la alegría de entrar un poco en su mundo interior; un tiempo también de comprender al que se enfrenta a un problema, son momentos de diálogo personal que nos hace llegar al fondo de la cuestión y de ahondar en el camino que hay que recorrer para llegar al final del mismo. Al poder hablar con el profesor, el joven se atreve a razonar solo; Colocamos juntos unos posters que indican el camino: reducir el paso para concentrarse en el método, seguir adelante con un criterio coherente, no enredarse en una senda sin salida.
Benjamin y Clément han iniciado una difícil experiencia de síntesis selectiva por via enzimática y después de 11 horas de trabajo en el laboratorio de prácticas, el cursor del polarímetro indica un valor nulo: ninguna selección. ¡Qué decepción! Al principio estaban dispuestos a dejarlo todo, pero después deciden volver a empezar: han pasado horas y horas revisando etapa por etapa para ver en qué nivel podrían cambiar el modo de hacerlo para conseguir mejores resultados… auténticos investigadores que ponen en práctica ¡el método de la relectura!
El rigor en el plano científico lleva al gusto por la transparencia, la claridad, la coherencia y también quizás, por la unidad interior de uno mismo. Qué alegría comprobar a lo largo de los meses, el ver perfilarse una elección cada vez más clara: Sandrine quiere hacer Farmacia, Louise quiere estudiar cómo perforar un tunel, Valérie estudiará en la policía científica y Victoire en Oceanografía. Cuando el futuro se aclara, el joven se compromete con valor y confianza. Un aspecto esencial de este proceso es precisamente: la confianza. Los deberes en el aula no se vigilan y cada alumno se da cuenta enseguida de que trabaja para su progreso personal y tener éxito al final, no para una determinada nota. Todo ello educa en la verdad y en la honradez, cualidades valiosas para un joven que se prepara a iniciar su vida laboral, a asumir responsabilidades propias de la vida profesional o familiar. Marcados por esta confianza y atención personal que reciben, ¿serán capaces de educar a sus hijos en este ambiente que abre a la verdad y a la libertad, o dirigir un grupo con esta apertura que hace crecer a la persona?
Esto coincide, para mí, con gran fuerza, en la intuición que tuvo Magdalena Sofía Barat, de educar a jóvenes que fueran capaces de transformar la sociedad; había fundado colegios para jóvenes de la alta sociedad, que en su tarea de esposas y madres transmitirían los valores que ellas mismas habían integrado, y de este modo, la sociedad se iría transformando poco a poco. Las clases superiores reúnen, sin ninguna duda, una selección de jóvenes de hoy día que serán los futuros directores y que tendrán un papel importante en la sociedad del mañana.
En las conversaciones privadas que puedo tener con ellos, me quedo admirada del deseo que tienen de triunfar en la vida, de comprometerse en un trabajo que tenga sentido para ellos. Durante los últimos años, los trabajos científicos se referían al desarrollo duradero y esto ha suscitado en los estudiantes, un verdadero interés y el deseo de colaborar en la puesta en marcha de un futuro para todos. Tomás ha trabajado en la desalinización del agua del mar, pensando especialmente en África. Ahora, antes de empezar sus estudios se va a Togo, por una temporada, en un viaje con fines humanitarios.
Christine Roger rscj
Provincia de Francia
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Última modificación ( 01.08.06 )
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