“ULTIMOS ACONTECIMIENTOS” EN LA TRINITÀ DEI MONTI Imprimir E-mail
01.07.06
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0607-3b Margaret Phelan rscj

“Ultimos Acontecimientos” en la Trinitá Dei Monti:

Una experiencia de fe, esperanza y amor

Este último año de presencia de la Sociedad en la Trinità ha estado marcado por un variado programa de celebraciones, culminando en el fin de semana de la Fiesta de la Santísima Trinidad, del 9 al 11 de Junio, con un Coloquio, una Eucaristía, y una recepción en la Embajada francesa ante la Santa Sede.

 

El Coloquio, incluyó varias presentaciones de 25 minutos en francés e italiano  (por RSCJ, historiadores de la iglesia, del arte, de política, un músico, un diplomático…) sobre diversos aspectos de la historia y vida de la Trinità.  Para mí, algo significativo de esos días fue el encuentro espontáneo con tres Hermanas de la Fraternidad Monástica de Jerusalén, futuros miembros de la comunidad de la Trinità, que habían venido de su Monasterio de Florencia donde están estudiando italiano. El sábado, durante el descanso, las saludé y pregunté si conocían a Mater. Dos de las tres aún no la habían visitado, entonces las cuatro subimos a la Capilla. Allí, para mi sorpresa y alegría, estaba el Padre Paolo, el único Mínimo que asistía al Coloquio. Los cinco nos quedamos en silencio ante Mater, a un extremo el Padre Paolo y yo al otro. Después de unos minutos, una de las Hermanas de la Fraternidad dijo “¿no les parece que podríamos rezar un Ave María juntos?” Y así lo hicimos… después permanecimos uno momento más en silencio antes de unirnos a todos los asistentes al Coloquio. Me conmovió que simbólicamente representábamos los más de 500 años de vida religiosa en la Trinità así como la semilla de un futuro que se abre, ya que la Fraternidad de Jerusalén continuará la presencia de acuerdo a su carisma propio.

Una de las hermanas me dijo: “Cuidaremos mucho a Mater. Ella está aquí para ustedes a cualquier hora…” y supe después que habían dicho lo mismo a otras RSCJ y Antiguas Alumnas presentes. Son jóvenes, simpáticas, y parecen un poco  impactadas de lo que tienen por delante. Unas semanas antes había recibido una carta del Padre Pierre-Marie Delfieux, Prior General y de la Hermana Marie, Priora General, sintiendo el no poder venir a Roma ese fin de semana, pero que una pequeña delegación de Hermanas los representarían y que estarían muy unidos a nosotras en la celebración de la Trinidad. La carta terminaba: “Asegúrenles a sus Hermanas y a las Antiguas Alumnas, que siempre serán bien recibidas en esta Iglesia y en este lugar que constantemente guardará su recuerdo… Porque somos la misma Iglesia y servimos al mismo Señor”.
 
La Misa de la Fiesta de la Trinidad presidida por el Cardenal Ruini, Vicario de Roma, fue una oportunidad para agradecer a Dios por esta rica historia y para dar la bienvenida a quienes “pasábamos la antorcha”. En la recepción de la Embajada ante la Santa Sede, el Embajador Bernard Kessedjian, pronunció un discurso de agradecimiento y despedida al que respondí en nombre de la Sociedad.

En otro artículo, Toya Castejón ha descrito la celebración de la Fiesta del Sagrado Corazón que unió todas las comunidades de Roma junto con otras RSCJ que habían venido para la ceremonia de Profesión dos días más tarde.

Todos estos acontecimientos estuvieron marcados por una gran vitalidad, realismo, esperanza y muchas manifestaciones de afecto. Al volver esta página significativa de la historia de la Sociedad, mi corazón está lleno de gratitud por el amor fiel de Dios a lo largo de nuestra larga presencia en la Trinità. Desde sus comienzos, esta vetusta rama de la “viña de la Sociedad”, de 178 años, ha vivido luces y sombras, lluvias suaves y violentos vientos, podas de diferentes modos… y a través de todo ello ha dado mucho fruto.

En la Comunión de los Santos a los que nos unimos cuando renovábamos los votos en la Fiesta del Sagrado Corazón, había más de 850 Religiosas del Sagrado Corazón de muchas nacionalidades, que pasaron parte de su vida religiosa en la Trinità. De algunas nos son muy conocidos sus nombres, otras, trabajaron más ocultamente, pero todas contribuyeron al esfuerzo común de comunicar el amor del Corazón de Jesús. Ahora, los once miembros de la actual comunidad de la Trinità, que han estado tan comprometidas como las primeras que llegaron, preparan su partida, a comunidades de Italia, Francia, Japón y España. Unidas a ellas decimos ¡Amen! ¡Alleluia!


Clare Pratt, rscj
Superiora General, Religiosas del Sagrado Corazón

Última modificación ( 05.07.06 )
 

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