Bautismo de las dos nuevas campanas En la Trinidad del Monte, Francisco de Paola y Magdalena Sofía
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| Saint Madeleine Sophie
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| Sophie, Francesco di Paola
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Sophie, Marie-Josephine Desclos le Peley rscj, Margaret Phelan rscj, Marie-Guyonne du Penhoat rscj
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La bendición de las nuevas campanas tuvo lugar el domingo, 5 de marzo. Durante la Revolución Francesa, las tres campanas de la Iglesia habían sido fundidas para hacer cañones. Desde entonces solo una había sido reconstruida y colocada en el campanario. A través de los años, el sonar de las campanas había causado malestar en los vecinos, especialmente en los hoteles, y por eso dejaron de tocar las campanas.
El retorno de las campanas había sido planificado como parte de la restauración de la fachada de la iglesia, comenzada hace dos años. La campana mediana fue restaurada, y dos nuevas encargadas. La campana mayor, dedicada a San Francisco de Paola, fundador de la Orden de los Mínimos, tiene como padrino al actual padre general de los Mínimos, el Padre Morosini. Lleva inscrita una frase preferida de este gran santo: “Nada es imposible para los que aman a Dios.” La campana menor, dedicada a Santa Magdalena Sofía, es ahijada de Clare Pratt, y lleva la inscripción: “Por el alma de una sola niña, hubiera fundado la Sociedad del Sagrado Corazón.”
La Eucaristía, presidida por el Cardenal Poupard, fue concelebrada por 16 sacerdotes, aistidos por diáconos y servidores del altar. La participación estuvo animada por los esfuerzos del rector de la Iglesia, Mgr.Descourtieux; la oración fue acompañada por el coro de la Trinidad. En sus palabras de introducción, Msgr. Descourtieux recordó por que se suprimieron las campanas y los pasos dados para su restauración; ¡el momento de fundir las campanas requiere una bendición especial en la fundición! En su homilía, el Cardenal Poupard recordó la importancia de las campanas en la vida diaria como una llamada a la oración, refiriéndose a un texto de Chateaubriand. Después comentó las lecturas del primer domingo de cuaresma, haciendo referencia a la ceremonia que se estaba celebrando
Al final de la Eucaristía, antes de la bendición final, el Cardenal, revestido con una capa blanca, incensó las dos campanas. Como se hace en los bautismos, preguntó al padrino y a la madrina que nombre deseaban dar a las dos campanas. Esto fue seguido por el canto de la Letanía de los Santos con mención de ambos santos (los padrinos) y de Rosa Filipina Dúchense, mientras el Cardenal rociaba con agua bendita a los fieles y a las campanas. El Cardenal entonó entonces las palabras de la bendición: “Bendice estas campanas y concédenos que todos tus hijos que oigan el sonido de sus voces eleven sus corazones a Ti y vayan presurosos a tu casa para descubrir allí la presencia de Cristo, escuchar tu Palabra y te ofrezcan homenaje por Cristo, Nuestro Señor.”
El padrino y la madrina fueron invitados a tocar las campanas tres veces. Notamos con agrado que la voz femenina de Magdalena Sofía contrastaba hermosamente con la honda resonancia de la de Francisco de Paola! El Cardenal dio entonces la última bendición Todos los participantes fuimos invitados a hacer turno para tocar dos veces las nuevas campanas.
Todos pasamos al claustro para compartir un refrigerio ofrecido en la ocasión por los Santos Lugares de Francia en Roma. Tendremos que esperar por otra ocasión solemne, dentro de algunos días, cuando las campanas serán subidas al campanario, y después esperar al momento en que las podremos escuchar de nuevo anunciar la liturgia dominical o llamar a la oración del Angelus, no desde el interior de la iglesia, sino resonando en el aire de Roma. Esto tendrá lugar, creo, al mismo tiempo que se descubra la fachada de la iglesia, oculta por largo tiempo bajo los andamios a causa de la restauración, momento tan esperado por las personas en Roma.
Clare Pratt dijo de las campanas: “Me gusta pensar, que de un modo simbólico, Magdalena Sofía seguirá en la Trinita, llamando a las personas a la oración. “
Margaret Phelan rscj
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