Misión cultura: una propuesta de Educación Popular
La política constituye un hecho educativo
La educación es en sí misma un acto político
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| S. Goedhart |
Venezuela da a luz una nueva propuesta de crecimiento y convivencia. El pasado mes de julio, y después de varios meses de preparación, reflexión y entusiasmo, la Misión Cultura (MC) se lanza a las calles de nuestro territorio nacional ofreciéndonos una nueva oportunidad para creer y crear la sociedad que soñamos. (La Misión Cultura es una de las últimas misiones que ha lanzado el Gobierno Nacional, encabezado por el Presidente Chávez: una propuesta de educación superior en la que los activadores y activadoras culturales logran su licenciatura en Educación, Mención Desarrollo Cultural, a través de la metodología de aprendizaje por proyectos y acreditación de la experiencia acumulada).
Al aproximarnos a la Misión Cultura nos damos cuenta que estamos ante una propuesta educativa que es en sí misma política y, por lo mismo, ante una propuesta política que es en sí misma educativa. Y es que una de las convicciones que tenemos claras en la MC es que nuestro crecimiento está profundamente atravesado por la propuesta de convivencia política que sostenemos así como ésta determina nuestra forma de crecer y desarrollarnos como personas.
A partir de aquí, ¿podemos hablar de un hecho educativo que olvide la calle, la comunidad, la historia, el contexto? ¿o podemos soñar una propuesta política que no implique crecimiento humano, social, académico?
Así llegó la MC al Estado Sucre y comenzó a concretar su propuesta política: Asambleas Comunitarias de información y reflexión en las que la comunidad va tomando la propuesta en sus manos: ¿qué es MC? ¿para quién? ¿a quién postulamos para participar? ¿con qué criterios de postulación? La comunidad hace válida la propuesta de MC y la va concretando según su idiosincrasia, necesidades e intereses a través de un proceso de dar a conocer, postular e inscribir activadoras/es y facilitadoras/es y participando en la coordinación estadal con Equipos de Apoyo parroquiales. La MC concreta también su propuesta educativa: Proyectos socio-comunitarios de aprendizaje. El compromiso de estas activadoras y activadores culturales es directamente político, su rol no es el de estudiantes sino el de activadores/es capaces de aprender de su práctica y de crecer en ella y con ella.
Para nadie es una novedad la estrecha unión que existe entre la propuesta política y educativa de cualquier grupo humano y cómo ambas dimensiones se sostienen mutuamente. Lo que nos resulta especialmente iluminador en este momento es el hecho de que el cotidiano ejercicio político llegue a ser académicamente reconocido. Así, desde el momento en que tenemos conocimiento de la propuesta de MC y comienza el proceso de conformación de equipos estamos dando vida a una democracia participativa y protagónica que conlleva una serie de saberes teórico-prácticos de los que iremos dando cuenta y sobre los que iremos construyendo la matriz curricular que guíe nuestra formación. Lo que resulta especialmente iluminador es el hecho de que la propuesta de formación académica de la MC constituye, implica, nos lleva a construir una determinada forma de convivencia social. Así, los conocimientos y aprendizajes acontecen por vía de convivencia, de proyectos de desarrollo, y no por vía de estudio individual y descontextualizado.
He aquí una concepción de la educación, una forma de entender los procesos de crecimiento como procesos en los que el aprendizaje acontecey el conocimiento se descubre.
Podríamos decir, siguiendo el Papel de Trabajo para facilitadores/as elaborado por el equipo de la MC, que esta concepción de la educación tiene tres componentes principales:
- Un componente ontologico, que tiene que ver con la forma de ser la realidad.
La concepción de educación que sostiene la MC se enraiza en la realidad tal y como es desde los contextos de empobrecimiento y exclusión en que vive la mayoría de nuestro pueblo venezolano. Consciente de que la realidad es diferente, se lee y se vive diferente según el contexto socio-cultural en el que te ubicas, la MC tiene como punto de partida y como forma de ser analizada, vivida y amada la realidad la profundidad de un pueblo que resiste.
- Un componente epistemológico, que propone una determinada forma de acceso al conocimiento.
En esta forma de concebir la educación creemos profundamente en el conocimiento que acontece en la vida. El conocimiento no es creación estática a la que acudir, es acontecimiento relacional al que incorporarse continuamente. Y, en este sentido, es profundamente vital: nace de la Vida, la Vida cotidiana y sus avatares, y es para la Vida, para aprender a Vivir.
- Un componente ideológico, directamente relacionado con la propuesta de convivencia que sostenemos
De nuevo nos damos cuenta de que estamos ante una concepción convivencial de la educación y, por eso, la MC quiere ser continuo instrumento de análisis y toma de conciencia: ¿qué sociedad, qué convivencia estamos construyendo desde cada encuentro semanal de los Equipos de Sistematización? ¿qué forma de organización apoyamos? ¿somos cómplices de culturas de violencia e imposición, de exclusión y competencia? ¿somos alternativa?. La forma como proponemos y/o descubrimos los procesos de crecimiento que nos envuelven es la forma como soñamos y creamos nuestra convivencia.
Ahora sí entramos en el primer elemento de esta propuesta de la MC. Dentro de todo este marco y en su aspecto académico señalamos una nueva convicción detonante.
El aprendizaje se da en la vida
Y a través de la elaboración de su autobiografía, cada activador/a demuestra que el aprendizaje se ha dado en su Vida.
La autobiografía es la primera tarea que asumen los/as participantes de la MC y lo hacen como momento de reconocimiento: reconocer que la Vida cotidiana con sus experiencias, sus luces y sombras, es y ha sido fuente de crecimiento, lugar donde el aprendizaje acontece y, por lo tanto, donde descubrimos conocimiento.
La autobiografía constituye para cada una/o de nosotras/os un instrumento diagnóstico tanto del vivir-convivir que nos impulsa y sostiene -y aquí aparecen miedos, deseos, frustraciones, sueños, esperanzas, ..., la persona que soy-, como de la propuesta curricular que quiero afrontar - de forma que reconociendo los aprendizajes adquiridos a lo largo de mi Vida puedo vislumbrar aquellos a los que quiero dedicar esta oportunidad-. Estamos ante un momento de especial relevancia tanto a nivel humano como académico y es el momento de reconocer la experiencia previa, reconocer el pasado, y reconocerlo desde el presente y en vista a un futuro educador.
- La autobiografía, en su dimensión del vivir-convivir.
Tiene que ver con el protagonismo y la posibilidad de re-conocernos sujetos del saber y del convivir social; re-conocernos desde el punto de vista endógeno (nuestro acontecer cotidiano con sus luchas y esperanzas) y no desde modelos foráneos que utilizan su propia idea de persona y sociedad como único criterio de “humanidad”. Leer la propia historia, reconocer en ella las luchas y resistencias, los sueños y esperanzas que la animan, el saber vital que nos ha ido proporcionando y las limitaciones que hemos ido encontrando. Leerla con el cariño y la criticidad que hagan que esta historia deje de ser “un orden previsible para transformarse en un horizonte de posibilidades históricas” (Hugo Zemelman). Es el momento de ser sujetos de la historia: participar en ella, aprender de ella, crecer con ella, admirarla, crearla.
Este momento de la autobiografía vivido como grupo, como Equipo de Sistematización que comienza un proceso de formación colectiva tiene un significado especial pues nos devuelve a los valores escondidos en las profundidades de nuestra tierra. Al escucharnos unos a otros y unas a otras en nuestras propias vivencias nos damos cuenta que formamos parte de una nación orgullosa de las pequeñas grandes historias de su gente, orgullosa de ser tierra de resistencia y lucha, de militancia y sueños, tierra de paz y constancia, de serena y creativa supervivencia, tierra de amores escondidos, regalados, de solidaridad y ternura.
Y una vez que nos reconocemos formando parte de este país orgulloso de su gente no podemos sino sumarnos al deseo de seguir construyéndolo desde adentro, desde el fondo, desde abajo, desde una tierra sembrada de esperanza.
Comenzar un proceso de formación colectiva poniendo la propia Vida en manos del equipo y, al mismo tiempo, recibiendo tanta Vida de las manos de cada una de las personas que lo forman constituye un acto de solidaridad y vulnerabilidad que no podemos sino admirar. Aquí se comienzan a crear lazos que nacen desde la profundidad de la historia personal -que es historia de un pueblo-; aquí aprendemos a mirarnos desde la experiencia vital que nos ha hecho seres humanos y no desde el modelo comercial que nos impone una forma de ser “¿humanos?”; aquí intervenimos, nos implicamos unos/as con otras/os, nos unimos a sueños y dolores, y comienzan gestos reales de solidaridad-comunitariedad que descartan, niegan, impiden la indiferencia y el individualismo; aquí nacen proyectos políticos que rehacen historias desde el pueblo empobrecido, olvidado, resistente, sufrido, superando políticas proyectadas desde otras latitudes que imponen Una historia.
- La autobiografía como detonante académico.
A través de la autobiografía podemos elaborar nuestro perfil de ingreso, es decir, la persona que soy hoy al llegar a esta propuesta de crecimiento y convivencia que es la Misión Cultura. En este perfil se van detallando las áreas o ejes en los que ya he comenzado un proceso de formación ubicándome en un momento determinado del camino que me llevará a ser la persona que quiero llegar a ser.
La elaboración del Perfil de Ingreso tiene una alta carga de subjetividad y protagonismo y ésta es su primera intencionalidad. Así, no es tan importante el relato de aprendizajes adquiridos cuanto el momento de RE-CONOCER que hemos aprendido. No estamos ante un currículum o relato de saberes que pueda interpretarse desde los conocimientos intelectuales, actitudinales y/o procedimentales adquiridos a lo largo de la Vida y garantía de un desempeño eficaz y eficiente. Por el contrario, nosotras/os nos encontramos ante una VIDA -que es historia personal e historia de un pueblo- que interpretamos:
- desde la resistencia social y cultural que nos hizo descubrir formas creativas de sobrevivencia;
- desde diversidad étnica que moldea nuestra identidad abierta y acogedora;
- desde la búsqueda de independencia que nos hace soñar en otra convivencia posible.
¿Existe una conciencia política más clara y profunda que esta que nace al encontrarnos formando parte de la historia de un pueblo? ¿existe una revolución más propia que esta que nace al encontrarnos soñando, creando, inventando proyectos que construyan nuestra historia?
Es en esos contextos donde acontece el aprendizaje, el conocimiento que queremos recuperar. Al recuperarlo elaboramos un perfil de ingreso alrededor de la siguiente matriz:
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Contexto
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Actividad
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Conocimientos
(saber)
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Habiliades y destrezas
(hacer)
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Valores y actitudes
(ser)
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Relaciones
(convivir)
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A partir de este perfil de ingreso entramos en una nueva etapa del proceso.
De esta forma, la elaboración, ejecución y evaluación de Proyectos socio-comunitarios de desarrollo constituye el centro integrador de los saberes adquiridos y por adquirir de estos grupos de activadoras y activadores culturales. Estos proyectos se mueven alrededor de tres ejes básicos:
- El fortalecimiento de la identidad nacional
- La sensibilidad y organización comunitaria
- La capacitación y profesionalización
Fernanda Vacas Navarro rscj
Provincia de Venezuela
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