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25 años de nuestra presencia en Nicaragua: tres experiencias |
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04 Jan 06 |
Kit Collins rscj | 
| En 1991 sentí un llamado muy fuerte de ir a ayudar a los nicaragüenses. Se había terminado la guerra pero seguían las guerrillas. Llegue a Jalapa, Nueva Segovia y allí me sentí acogida y necesaria para ayudar al Sacerdote en la Catequesis. Formamos grupos de personas mayores que fueron creciendo poco a poco y colaboré en la Catequesis de niños. Hice visitas familiares que fueron de gran provecho para ellas.
Permanecí en Jalapa, solo 9 meses. Me pidieron que fuera a Managua para trabajar en la Clínica Naturista donde aprendí mucho sobre medicina natural, masajes y acupuntura. Pude cooperar económicamente vendiendo, en México: “cotonas” (batas y blusas) largas y cortas que cosían las señoras. Ese dinero se usaba para comprar medicinas, hierbas, esencias y otros ingredientes necesarios en la Clínica. Las encargadas me tuvieron mucha confianza y me hicieron responsable de dicha Clínica. Esto fue una experiencia muy grande para mi al sentirme acogida, querida y valorada por las encargadas y los enfermos.
Me preocupaba mucho el sufrimiento y el dolor que seguía teniendo el pueblo. Desgraciadamente me enfermé y tuve que regresar a México con mucha pena por dejar ese apostolado y a tanta gente tan querida. Permanecí entre ellos 5 años. Mari Santos Faz Valero, rscj
Viví en Jalapa, Nueva Segovia, Nicaragua, de 1998 a 2001. Lo que más me llamó la atención fue la pobreza de las personas. Es grandísimo darse cuenta, que en su pobreza, en la que no tenían lo que se llama nada, me dieron tanto. Descubrí el significado profundo de "dentro de tus llagas, escóndeme", A su lado, yo estaba al lado de Jesús. De ese tiempo, quiero compartir algo de lo que fue mi vida y mi trabajo. Les voy a platicar, de mi experiencia al llevar la Comunión, a las enfermas y ancianas. En Nicaragua, los jueves son "Jueves Eucarísticos", entonces, temprano salía yo de la casa, con mi Relicario, lleno de Hostias a Consagradas. Y regresaba ya muy tarde, cansada pero feliz, pues recorría casi medio Jalapa, muy acompañada por Aquel que llevaba en mi Relicario. El agrupo de enfermas que yo tenía, creció mucho, tuve que dividirlas en dos días, así que viví este regalo de Dios, Miércoles y Jueves de todas las semanas.
Las enfermas me ayudaron a aumentar mi fe, por la fe que ellas tenían, en la presencia de Dios en la Eucaristía y en la hermana, porque con todo y su pobreza, sabían compartir y acompañarse. Llevé la Comunión al matrimonio de Don Modesto y su esposa, ellos era muy pobres, recuerdo que ella, una vez me pidió, que le regalara mis zapatos, los que traía yo puestos, que ya estaban muy viejos y empezaban a romperse, ella los quería para usarlos. Y aún así decían que no eran pobres, que todo tenían, que no ambicionaban nada. Y yo veía que en su casa no había cosas, pero sí, había mucho amor, entre ellos como esposos y con sus hijos. Pero tenían una pena, que los hacía sufrir y llorar mucho, como papás, porque uno de sus hijos se cambió a otra religión.
En la casa de Don José, como en las demás casas, me recibían con muchísimo cariño y como si yo fuera un gran personaje. El gran personaje que llegaba su casa, era el Señor Jesús, a quién yo llevaba en la Eucaristía. Esta familia y yo hicimos muy buena amistad. En especial me conmovió un Señor (omito su nombre) enfermo de cáncer en sus músculos, yo veía cómo la enfermedad carcomía su cuerpo. Cuando yo llegaba a darle la Comunión, me recibía con estas palabras: "Ya llegó mi Dios, ya llegó mi pan del Cielo". Entrar en su casa era como entrar en la Pascua, pues su cuerpo moría por momentos, pero su fe, vivía con una fuerza muy grande. Fui muy feliz en Nicaragua. En la comunidad, vivíamos en un ambiente muy fraternal, compartíamos lo que estábamos viviendo: nuestras experiencias apostólicas, nuestras vivencias de fe. Éramos muy solidarias, nos cuidábamos mucho. Nos unimos mucho, cuando nos tocó vivir la experiencia del Huracán Mitch. Participábamos como Comunidad en las fiestas del Pueblo. No nos perdíamos cada año, la "Feria del Maíz" Se sentían felices, cundo nos veían compartir la alegría con ellos. Lo mismo éramos invitadas a sus fiestas familiares. Fui testigo de la manifestación de Dios en ellos. El cariño que tenían por nosotras, las RSCJ, era grande, nos querían por igual, sin diferencia. De vez en cuando íbamos a la Comunidad de Managua, siempre nos recibían con mucho cariño. Una vez, fuimos Luli y yo, a celebrar con ellas la fiesta de la Santa Magdalena Sofía. Salimos de Jalapa muy temprano, antes de la salida del Sol. Cuando íbamos por Estelí, (más o menos la mitad del camino) nos cayó un aguacero, de esos meros buenos. No veíamos absolutamente nada, lo único que nos guiaba por la carretera, eran los foquitos rojos del carro que iba adelante. En esos momentos, nuestra mayor preocupación, era echar a perder la fiesta, porque si algo nos pasaba, nuestras hermanas de Managua tendrían que salir a buscarnos. Pero Dios nos ayudó, su amor no tiene fin, gracias a El, llegamos a Managua, con felicidad y hoy lo podemos contar tan contentas y celebramos a Nuestra Santa Madre y al Dios de la Vida y la fraternidad que nos unía. Toda esta riqueza de vida, fue un regalo que Dios me dio, a pesar de mi rebeldía interior pues yo no entendía porqué era enviada a esa tierra, que ahora llevo muy adentro del corazón. Agradezco a Dios y a mi Provincia, por esta oportunidad de haber vivido y experimentado, el Amor de Dios, en tierra Nicaragüense.
Plácida García Padrón, RSCJ
Comparto un poco de lo que fue mi experiencia vivida en Jalapa, Nva. Segovia. Fue un corto tiempo de transición, porque dejaríamos definitivamente a la querida gente de este lugar. La comunidad saldría en junio de 2001. Fue doloroso comunicar a las personas sobre todo a las con quien había más relación y hubo acompañamiento de las rscj que vivieron más de 20 años allá. Se hizo discernimiento, se evaluó el trabajo, y el caminar en esos años que fue gracia de Dios.
Se vio que era el momento oportuno ya dejar a la dirección de los Sacerdotes, dejar en manos de los Catequistas, Celebradores de la palabra de Dios, para que ellos continuaran el trabajo de Evangelización en sus respectivas Comunidades, y así en Jalapa, agentes más conscientes, comprometidos, con madurez humana y religiosa, serian los responsables de continuar trabajando con lo que recibieron de formación y acompañamiento de las rscj. Fue responder con sentido de cuerpo. “En todo amar y servir”, colaborando con los Sacerdotes que ahí vivían.
Puedo decir con toda verdad, que fue para mí el ir a Nicaragua, una gracia especial del Señor Jesús que me regaló.
Llegue el 18 de julio a Managua, y el 25 a Jalapa. Las hermanas me recibieron muy fraternalmente, me sentí encantada en ese tiempo de vivir en comunidad con Plácida García, Luli de Silva, Chela Cervantes. Agradezco profundamente a mi Provincia México Nicaragua por la oportunidad que me dio de ir a conocer a esa gente, linda, preciosa de esa Nación hermana.
En Nicaragua mucha pobreza, pues no hay trabajo y donde encuentran el sueldo muy bajo. Gente muy pobre, pero muy rica en forma de ser, muy humana, valiosa en cualidades y en virtudes, muy sencilla, humilde, con gran corazón. “Los pobres son Sacramente de Dios”
La Parroquia de La Inmaculada Concepción. El 8 de diciembre es para Nicaragua fiesta Nacional: “en las griterías” grita la gente: “¿Quién causa tanta alegría? ¡la Concepción de María!” Pude conocer las cinco zonas de la Parroquia, que pertenece a la Diócesis de Estelí.
Acompañe en fechas determinadas al Equipo coordinador de la Catequesis; trabajo muy bien programado, para ayudar a los Catequistas de sus respectivas Zonas. Mi trabajo concreto fue ayudar como Ministro de la Sagrada Comunión. Los jueves de 10:00 a.m. a 2:00 de la tarde, tres hermanas recorríamos las calles llegando a los domicilios de 40 enfermos y personas ancianas, llevando la comunión. Recibían al Señor con gran amor y devoción, felices vivían ese momento de encuentro.
Ayudé como recepcionista en la Clínica Xilonem de medicina natural, de lunes a viernes. Con gusto hice este servicio. Siempre me gustó que la celebración de la misa en la parroquia se transmitiera por radio, para que las personas que vivían en lugares lejanos participaran en la misa.
La misa concelebrada, como despedida de la gente a las rscj, fue el 22 de junio, fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. ¡Que cantidad de emociones juntas!, grandes sentimientos a flor de piel, el cariño de la gente hacía las rscj. y viceversa. Fue doloroso el arrancón, una vivencia de Misterio Pascual. Gracias al Señor Jesús por la suerte de haber vivido ese tiempo de bendición. Por esto y por todo: bendeciré al señor eternamente (Sal.144)
Este compartir es con motivo de la Acción de Gracias por el 25 Aniversario de la presencia de las rscj en Nicaragua. ¡Felicidades!
Ernestina Orozco, rscj
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Last Updated ( 03 Jan 06 )
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