España: La plaza de la Navidad
 L. Menéndez rscj Ya hace días que en mi ciudad empezaron a montar la “Plaza de la Navidad”. Aún faltaba para el Adviento, y ya nos estaban bombardeando con las mil y una lucecitas, arbolitos y elementos decorativos varios. Debe ser que si la Navidad no llega disfrazada, es menos… Dividida, un año más, por lo que es y lo que debería ser la Navidad, me pregunto quienes deberían ser los auténticos protagonistas de esta plaza. Me vienen muchas figuras, pero ni una es de barro ni de plástico. Figuras reales, cotidianas, sufrientes. Figuras anhelantes de la esperanza que encierra toda vida recién nacida. Anhelantes de la esperanza de Jesús, promesa de Dios a su pueblo, a todo pueblo. Veo en ella a los inmigrantes subsaharianos que intentaron alcanzar una vida mejor… y la perdieron en el mar, en la valla, en el desierto… Veo en ella a los jóvenes que hartos de promesas y rutina, buscan la novedad en los estímulos mortales de la noche. Veo a las mujeres sin voz, sin voto, sin poder negarse a cualquier tipo de abuso. Veo a los soldados de cualquier guerra, luchando por ideales de otros, muriendo por intereses que no son los suyos. Veo a los niños abandonados, maltratados, no deseados. Todos ellos nos obligan a plantearnos una Navidad distinta. Si les queremos dar cabida, no podemos dejarnos arrastrar por quienes han convertido esta fiesta en un gran negocio, un tiovivo del consumismo desbocado. No pedimos héroes. Jesús mismo disfrutó de la vida, de la familia y de sus amigos… pero no se olvidó de Lázaro, de Mateo, de la mujer cananea… Rostros concretos, necesidades concretas a las que atender. Algunas sencillas propuestas que todos podemos hacernos: - Atrevámonos a regalar cosas hechas por nosotros mismo: llevan cariño extra en su elaboración.
- Participemos del Comercio Justo: muchas familias dependen de él, y es un modelo digno y de futuro. Vale la pena gastar un poco más en estas tiendas, y no comprar varias cosas muy baratas en otras, que muchas veces resultan inútiles…
- Que el ruido mediático no atrofie nuestros sentidos: comuniquémonos con sinceridad, aprovechemos los días de fiesta para acercarnos a otros, recordemos a los ausentes…
- Compartamos nuestra mesa de fiesta: invitemos a alguien que sabemos pasa estos días solo, y hagámoslo con naturalidad y sencillez.
- Ampliemos nuestro horizonte: participemos en Campañas de solidaridad en nuestra parroquia, nuestro barrio… haciendo posibles espacios creativos de fraternidad.
- Anunciemos denunciando: no nos quedemos de brazos cruzados… Escribe a los periódicos, a tu alcalde, a los Centros Comerciales. Comparte tu visión de la auténtica Navidad. Hazlo con gracia, con sentido del humor. Pero que lo que te mueva sea la justicia y el Reino.
En fin. Dice un proverbio escocés: “Muchas cosas pequeñas, en muchos lugares pequeños, hechas por mucha gente pequeña, pueden transformar el mundo”. Así sea. ¡¡Feliz Navidad a todos!! Teresa Gomà rscj Provincia de España Norte |