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06.12.05

¿Qué pasa con nuestros niños y niñas?


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Nicaragua, Lolín Menéndez rscj
“Un grito se oye en Ramá llantos y lamentos; es Raquel que llora por sus hijos y rehúsa el consuelo porque ya no viven.”
(Jer. 31,15)

Inmersas en nuestro mundo social y políticamente convulsionado, cuando también la naturaleza parece levantar su voz de protesta, mis entrañas de mujer se conmueven ante las tragedias de nuestros pequeños y pequeñas compatriotas.

  • A un niño de siete años le cuesta la vida, cortar una rosa de un jardín del vecino.
  • Otro pequeño fue asesinado por coger con sus compañeros unos mangos.
  • Un pequeño, también de siete años, murió abaleado cuando cazaba lagartijas con sus compañeros en las calles de su barrio. Un vecino los atacó a bala por la bulla que hacían.
  • Una pequeña de cuatro años muere a golpes, a manos de su papá, porque no paraba de llorar.
  • La pequeña María de seis años, desaparece en el camino hacia la escuela de su vereda y días después es encontrada muerta y violada.
  • A los pocos días, el cuerpo de Luz Adriana de 10 años, desaparecida desde el 5 de febrero de este año, es hallado en una fosa,
  • Dos niños de 5 y 9 años mueren al accionar una granada dejada a la entrada de su casita rural.
  • En un municipio indígena del sur del país, otro niño más muere al explotar un vehículo abandonado en un camino,
  • Una bebé de dos días de nacida, fue abandonada, en un paquete, en un cajero automático.
  • Tres fetos, camuflados en una porcelana, son encontrados por la aduana cuando eran exportados...

Estos hechos de las dos últimas semanas se convierten en la pregunta de un comentarista; ¿“Qué vale la vida de un niño-a en Colombia?” En cualquier País del mundo sólo un caso como estos produce un tajante pronunciamiento de todos los sectores de la sociedad. Aquí las manifestaciones no pasan de expresiones aisladas de solidaridad, que como en las demás tragedias o hechos violentos, “pasan sin alterar el orden, (o desorden) de cosas.”

¿A quién le importa que cualquier niño o niña pueda perder la vida en la puerta de su casa o más aún, en manos de los que con ellos viven? Haciendo seguimiento a esta terrible situación, según informe de El Tiempo del 1° de Octubre, cada año del 2004 y 2005, han llegado a medicina legal, alrededor de 1.000 pequeños-as muertos por homicidios y 14.000 víctimas por agresiones físicas o sexuales.

¿Y si hablamos de las niñas madres? El embarazo adolescente o infantil es un grave problema social y traumático, en la niñez considerada hasta los 14 años. Aumentan los casos de maternidad temprana y parece que es una realidad que está afectando a 1 de cada 5 niñas Colombianas y en qué circunstancias.... no sólo aumenta el nivel de fecundidad sino que las niñas están quedando embarazadas en edades cada vez más tempranas. Estas tendencias van en contravía de los avances en salud reproductiva y de los programas de educación sexual. Qué está pasando? No es también una consecuencia de la falta de respeto y la violencia que se tiene con las niñas? Una sociedad que no enfrenta estos problemas de vida o muerte, es una sociedad que difícilmente tendrá futuro, un país sin esperanza. A dónde estamos? ¿A dónde vamos? ¿En qué edificamos? nos dice el Evangelio....
¿No resuenan en nuestros oídos los gritos acallados de nuestra infancia maltratada, agredida., victima indefensa de nuestros conflictos, agresividad, intolerancia, vicios. anti-valores de adultos?

¿En esta cultura de violencia me pregunto qué puedo hacer y comparto, qué podemos hacer como religiosas del Corazón, como educadoras, qué haremos “por una sola niña”? ¿Qué hacemos por tantos corazones heridos, para despertar la capacidad de amar, de dar, cuidar y defender la vida

Esto me propuse al comunicar esta inquietud con Uds. para que pudiésemos compartirla en di reflexiones con las personas o grupos con los cuales nos relacionamos. ¿Qué podemos hacer en este mes de fiestas para los niños, en el Adviento y Nacimiento del Dios de la Vida para que renazca la esperanza en nuestros niños y niñas? Qué bueno compartir algo de esa vida que corre entre nosotras a pesar de sentirla tan amenazada.

Si se caen las estrellas, si se pierden las fortunas, qué tragedia...
Y si lloran se entristecen o asesinan nuestros niños, nuestras niñas, todos callan!


María Teresa Caicedo rscj
Provincia de Colombia
Última modificación ( 06.12.05 )
 

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