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04.12.05
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Sophie Maille rscj

Reflexión *


Adviento es tiempo de convertirnos a la esperanza de Jesús

  • Es tiempo de conversión:
    • Conversión es la invitación a transformar nuestra vida, a darle un nuevo sentido, a estrenarla.
    • Conversión es la invitación a transformar nuestra mentalidad: dar el paso a actitudes más evangélicas, a motivaciones consistentes, que se manifiestan en actos de caridad y justicia.
    • Conversión es la invitación a transformar nuestra manera de sentir: conversión a los sentimientos que tuvo Cristo Jesús, quien siendo de condición divina se hizo siervo de todos.

  • Es tiempo de esperanza:
    • Ser esperanza para el mundo es colaborar activamente para que el Reino llegue, es acoger la venida de una humanidad nueva, llena del Espíritu, reconciliada, en un mundo libre ya de pecado y de muerte.
    • Por eso es importante preguntarse: ¿Y yo qué espero? ¿Qué busco? ¿Qué motiva mi presente? ¿Qué futuro estoy construyendo? ¿Dónde tengo mi seguridad?

  • Es tiempo de discernimiento:
    • Discernir es distinguir, separar, seleccionar. Dejémonos bautizar por el Espíritu.
    • Es él quien nos hace reconocer la tentación, quien nos da sensatez para no luchar con ella ni entrar en componendas, quien nos aconseja en situaciones oscuras, quien nos hace percibir nuestros lados flacos y velar y luchar con la máxima fidelidad allí donde somos más vulnerables.


Que María nos enseñe y acompañe a recorrer el camino del Adviento.

    (*) Citas tomadas de un retiro preparado por Patricia García de Quevedo, rscj.

    Plegaria

    Nos unimos a la tradición de la Iglesia y cantamos: ¡Ven, señor Jesús!

    • Oh Sabiduría que brotas de los labios del Altísimo, abarcando del uno al otro confín y ordenándolo todo con firmeza y suavidad, ven y muéstranos el camino de la salvación.
      • Oh Palabra que nos descubres tu propio ser, que no es vacía sino que se hace nuestra carne y habita entre nosotras/os… ¿acaso no haces arder nuestros corazones?
      • Oh Conocimiento y Ciencia que desde el inicio sabes lo que somos y pensamos… ¿a dónde iremos lejos de tu Espíritu, si Tú nos tejiste desde el seno materno?
      • Oh Sabor de las cosas de arriba que nos enseñas a disfrutar sin avidez… ¿no te anonadaste a Ti mismo haciéndote uno “de abajo”?

    • Oh Adonai, Pastor de la casa de Israel (Ez 34, 15-16) que te apareciste a Moisés en la zarza ardiente y en el Sinaí le diste la ley, ven a liberarnos con el poder de tu brazo (Ex. 3, 1 ss).
      • Oh Bondad que nos diriges con amor por el camino, que nos conduces a verdes pastos y al agua fresca que fortalecen, que nos proteges con tu cayado, nos sirves a la mesa y nos perfumas y acompañas durante toda nuestra vida.
      • Oh Fuego que vienes a encender, oh Presencia que hace santa y sagrada nuestra tierra sin dueños.
      • Oh Liberador que vienes a anunciar a los oprimidos la justicia y la gracia regalos de Dios y tareas nuestras.
    • Oh renuevo del tronco de Jesé, que te alzas como un signo para los pueblos, ante quien los reyes enmudecen y cuyo auxilio imploran las naciones, ven a liberarnos, no tardes más (Is, 11, 1-3.9).
      • Oh Señal levantada en cruz para salvación de todas y todos, para que no equivoquemos el camino aficionándonos a otro poder.
      • Oh Niño pequeño que te haces débil para hacernos fuertes, que te haces pobre para darnos la riqueza de tu tesoro del Reino.
      • Oh Esperanza de una vida nueva, de los nuevos cielos y la nueva tierra, de los humanos nuevos y de otro mundo posible ya desde aquí.

    • Oh llave de David y cetro de la casa de Israel (Gen 49,10), que abres y nadie puede cerrar, cierras y nadie puede abrir, ven y libra a los cautivos que viven en tinieblas y sombras de muerte.
      • Oh Puerta siempre abierta que se pone a tocar la nuestra sin perder nunca la paciencia ni la acogida de tu propia espera, pese a que nos alejamos de Ti.
      • Oh Entrada al Padre, de quien has salido para revelarnos la verdad de que no sólo nos llamamos, sino somos ya tus hijas e hijos sin exclusión.
      • Oh Secreto de Dios que se manifiesta en tu humanidad, que se nos descubre y nos lo comunicas cada día como el mejor de los amigos.
    • Oh sol que naces de lo alto, resplandor de la luz eterna, sol de justicia (Mal 3, 20; 4, 2; Is 9, 1), ven a iluminar a los que viven en tinieblas y sombras de muerte.
      • Oh Luz y Calor del mundo que aborreces las sombras de la iniquidad y la violencia, que nos llamas a seguirte siendo luz y sal en medio de la desazón actual.
      • Oh Vida que vence sobre todas las muertes y que nos prometes otra abundancia porque hoy hacemos la nuestra escandalosa ante millones que no pueden ni sobrevivir.
      • Oh Claridad de la justicia sin corrupción y de la transparencia ante el único que puede juzgarnos.

    • Oh rey de las naciones, deseado de los pueblos y piedra angular de la Iglesia, que haces de dos pueblos uno solo (Ef 2, 14; Mi 5, 4-5), ven y salva al hombre que formaste del barro de la tierra.
      • Oh Esperado más allá de todo mesianismo engañoso, el Único que es, que era y que vendrá …que no pongamos nuestra esperanza en ninguna clase de poderío!
      • Oh Reconciliador de la creación entera, Corazón de ternura y compasión que en tu carne anulaste la ley y diste muerte a la enemistad… que nos dejemos reconciliar acogiéndote como el gran Don del Padre!
      • Oh Creador y Alfarero de nuestras vidas, conoces de qué arcilla estamos hechos y la fragilidad de tu familia eclesial… renuévanos y renueva nuestra fidelidad a la tierra que nos diste!

    • Oh Emmanuel, rey y legislador nuestro (Is 7, 14), esperanza de las naciones y salvador de los pueblos, ven a salvarnos, Señor Dios nuestro.
      • Oh Primogénito de la nueva creación, más íntimo a nosotras/os que nosotras/os mismas/os y más universal que toda nuestra globalización excluyente.
      • Oh Hermano/a que no haces acepción de personas y a todas/os amas porque eres justo y cariñoso con todas tus criaturas y nada aborreces de lo que hiciste.
      • O Dios-con-nosotras/os, Habitante en medio nuestro al que marginamos y olvidamos, Poblador perseguido y humillado, Crucificado de cada día y de la historia, Resucitado en cada esfuerzo por defender la Vida y Morador instalado entre tu Pueblo como el que sirve.

     

    Sí, ¡ven, Señor Jesús! Marana-tha, ven Señor, no tardes.

    Rosario Valdeavellano rscj
    Comunidad Internacional, Roma

Comentarios
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Gladis Dávila   |206.132.79.xxx |2005-12-14 19:44:28
Gracias popr la teflexión sobre Adviento, ayuda a tener presente todas esas actitudes e`pecialmente el disvcernimiento, que es un punto que en todo momento lo necesitamos.
Gracias
anamaria   |200.121.163.xxx |2005-12-08 20:39:38
gracias rosario. me ha encantado, me aocmpañas cerca desde la lejanía física pero con el corazon muy unido
feliz adviento,
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Última modificación ( 08.12.05 )
 

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