25 años de nuestra presencia en Nicaragua: celebración en memoria de Mickey McKay Version imprimable Suggérer par mail
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Pilar Crespo rscj X, Lucila Cerrillo rscj, X
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en la celebración
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Mickey y Montse 1998
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Mickey y Pili, 1994
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Mickey y Maite

Mickey sigue presente en Nicaragua...

Dentro del marco de los festejos de nuestros 25 años de presencia en Nicaragua, el viernes  7 de Octubre de 2005 tuvimos una cena en honor de Mickey McKey. Estuvimos presentes la comunidad: Ana Pérez, Pili Crespo, Lucila Cerrillo, Myriam Lazo y Bodo; además nos acompañaron de México Silvia Canto, Ana Cicero y Clara Malo; ¡y por supuesto! los amigos y amigas de Mickey, éramos unas 60 personas.

En el lugar había un rincón lleno de vida, con plantas, luces y una pequeña fuente preparado por la hermana Maria Hatman, de la Congregación de Santa Inés, muy amiga de Mickey y que trabaja en Cantera. Después de que Lucila dio la bienvenida, iniciamos la eucaristía con la celebración de la palabra, en la que diferentes personas compartieron algunos testimonios sobre Mickey... y terminamos con una cena. Algunas de las personas no se habían visto en mucho tiempo y ahora Mickey fue el pretexto para gozar el reencuentro. Fue como si ella hubiera estado presente paseando de mesa en mesa, recordando anécdotas e historias vividas... Quienes no la conocieron o convivieron poco con ella, tuvieron la oportunidad de conocerla y sentir su presencia: una mujer de evangelio, mujer de ojos transparentes, sencilla y profunda, mujer sabia, que sabe gozar y disfrutar de la vida y nos enseñó a hacerlo, mujer para quién la persona está por encima de todo lo demás. Mickey transparenta ese Corazón Abierto a la humanidad.

Fue muy bonito ver cómo a través de Mickey la gente agradecía al Señor y a toda la Sociedad nuestra presencia en Nicaragua. Con Mickey recogimos mucho de lo que han sido estos 25 años de nuestra historia en este país.

¡Gracias Mickey!


Saludo a Mickey McKay y las hermanas del Sagrado Corazón.

Querida Mickey, me dirijo a vos porque sé que tu energía, unida a la sagrada energía que sostiene al universo, está inundando el espacio de esta celebración que hemos preparado en tu memoria para celebrar los 25 AÑOS DE LA PRESENCIA de tus HERMANAS DEL SAGRADO CORAZÓN  en esta tan sufrida y esperanzadora Nicaragua.

Así como en el universo cada estrella brilla con luz propia, así, vos y cada una de tus hermanas, con su brillo particular impregnado del amor, la sabiduría y la entrega que caracteriza al corazón de Jesús, han iluminado el caminar de muchos y muchas en esta nicaragua.

Mickey, te doy las gracias, porque un día decidiste trabajar con el Equipo de Cantera. Con tu presencia todas y todos incorporamos a nuestra visión y práctica un poco del espíritu y compromiso que distingue a tu Comunidad y seguramente vos incorporaste a tu comunidad un poco de lo nuestro. Actualmente continuamos visionando juntas la constitución de la justicia y la equidad y sabemos que los lazos que nos unen son profundos.

Tu historia y la historia de tus hermanas en esta Nicaragua, ha sido una historia de amor, de entrega, de trabajo coordinado, de respeto y de compromiso evangélico. Al concluir estos 25 años de tu Comunidad y tus hermanas viviendo actualmente en Nicaragua abren un nuevo capítulo de esa historia que al ser vivida y compartida proyecta nuevos brillos en la vida de la personas y en las estructuras donde están presentes.

Quisiera estar presente en esta sala para compartir la alegría de estos 25 años con ustedes Lucila, Pili, Anita Pérez, Mónica, Miriam, Anita Cicero, Silvia y Clarita Hermanas del Sagrado Corazón, pero desde la distancia les envío mi cariño y mi agradecimiento por todos sus años de presencia. Y, a vos, Mickey, te pido que siempre acompañes nuestros procesos de trabajo y de reflexión.

Con amor,
Anabel Torrez, Directora General de Cantera.


Quiero compartir con ustedes esta tarde  algunos de los recuerdos de Mickey, ando con el corazón un poco alborotado, porque eso es re-cordar, volver a pasar por el corazón aquellas  vivencias, cotidianas y sencillas pero que dejan huella, que marcan y hacen  que los recuerdos se hagan testigos, señales, que están ahí en nuestras vidas y de ello quiero dar testimonio.

Para mí Mickey es sobre todo una amiga entrañable con la que viví 4 lindos años en Nicaragua, la recuerdo como una mujer de ojos claros, que sabía mirar en cada persona aquello que podía ser una posibilidad para que cada una fuera más ella misma, más libre, más feliz en definitiva. Su claridad de mirada me ayudó a poder distinguir ese hilito de Dios que está presente en cada circunstancia esperando a que lo entrelacemos con nuestras emociones, deseos y pensamientos y así formar parte del tapiz de nuestra vida. Recuerdo que después compartir tanto una desilusión, fracaso o éxito solía hacer esta pregunta “y…¿qué quieres hacer con esto? La respuesta era mía, lo que Mickey aseguraba era la compañía, el acompañamiento de ese nuevo caminar o cambio de paso en nuestra vida. Y así sus ojos claros, su mirada contemplativa me iniciaron de manera más consciente por el mundo de la sabiduría, de ese modo de proceder que brota  del interior y que no se queda en las apariencias y que a pesar de las contradicciones y limitaciones, ese modo de proceder de establecer relaciones nos ayuda a sacarle el sabor,  a hacer más sabrosa la vida. Gracias Mickey por tus ojos claros.

También la recuerdo como una mujer de corazón apasionado, se re-ligó a la Sociedad del Sagrado Corazón, y nos recordaba de vez en cuando que somos religiosas del Sagrado Corazón y no del sagrado cerebro, a Magdalena Sofía, nuestra fundadora, la llamaba familiarmente Sofí, y era un punto de referencia muy frecuente en las conversaciones sobre todo si había que soñar nuevos caminos, nuevos modos de estar y actuar en nuestra sociedad. Amaba a muchas personas y cada una podía sentirse única en este amor, ternura y dedicación, siendo ciudadana del mundo, creo que pocos son los lugares que no visitó, cuando estaba en un lugar con unas gentes éstas eran las más importantes, el objeto de su amor y dedicación. Amaba, le atraía lo nuevo y la aventura: ¡qué interesante! era una de sus frases habituales. Y sobre todo amaba y buscaba ver el rostro de Dios. Me contaba que de pequeña cuando le explicaban que a Dios no se le podía ver ella se prometió a ella misma que ella sí lo iba a ver y este reto lo fue manteniendo a lo largo de su vida, “yo quiero ver el rostro de Dios”.

Este es mi testimonio: mi amiga Mickey es una mujer sabia, de ojos claros y corazón apasionado.


Pilar Crespo rscj
Comunidad de Managua


Dernière mise à jour : ( 07-11-05 )
 

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