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Rosa Filipina ... un deseo ... una espera ... ¡una esperanza!
Sainte Marie d'en Haut (France),
el monasterio dónde Filipina vivió
M. Cameron rscj
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Florissant (USA), el cuarto de Filipina
M. Cameron rscj
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Un deseo que despierta tempranamente:
. llevar el amor de Dios a los confines del mundo
a los confinados por el mundo
. dar la vida por este amor, si es necesario...
el martirio está presente en su espíritu juvenil.
Un deseo que configura una práctica audaz, también precoz y precursora:
Desafío a los imperativos familiares, al anticlericalismo paterno, para "habitar en la Casa del Señor por todos los días de la vida"... Se hace visitandina: "Busco, Señor, deseo, suspiro por tu rostro"...
Enfrentamiento a las ordenanzas revolucionarias, a la persecución política, para atender a los presos, a los mártires de la fe... Funda una asociación de Damas de la Misericordia e incursiona inclusive en la clandestinidad: "Descubro, Señor, tu rostro en los perseguidos, deseo testimoniarte"...
Confrontación frente a las costumbres tradicionales, a los convencionalismos del tiempo...
Cuestionamiento a la vida religiosa misma, a la falsa idea de instalación y facilidad de sus antiguas hermanas, al errado juicio mundano que no entiende la libertad del enclaustramiento voluntario: "Deseo, Señor, seguirte entre las rejas o sin ellas, en la perfecta libertad a merced de tu Espíritu"...
Un deseo que se hace – permanentemente - vida espiritual.
Una espera que se impone dolorosamente:
años de paciencia sin decaimiento en el deseo
años de desconcierto sin perder la orientación
años de frustraciones sin ahogar el Espíritu.
Un deseo que sabe esperar sin desesperación es un deseo más fecundo;
Un doble y redoblado deseo durante la espera es semilla de centuplicado fruto.
Una esperanza que nos conduce certeramente:
El deseo de Rosa Filipina
no es promesa hueca
no es inspiración vacía
no es palabra vana
es realidad contundente, rica, ejemplar;
es acción creadora, dinámica, fundante, preñada de futuro;
es programa realizado y por seguir realizando.
A hope that guides us infallibly:
Aviva en nosotras, Señor, este mismo fuego e impulso del deseo, esta misma pasión y espera por tu Reino, esta insaciable sed y esperanza de encontrarte siempre, que mantuviste efervescentes en el corazón semejante al tuyo de Rosa Filipina, nuestra hermana santa.
Rosario Valdeavellano rscj Perú
Comunidad Internacional, Roma
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