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Page 3 of 6 2 de agosto : El pan de nuestra pobreza Mt 14, 13-21 “Cuando Jesús desembarcó y vio aquel gentío sintió compasión” Te imagino aquella tarde con unas ganas enormes de llorar la muerte de Juan el Bautista (14, 12), de quedarte a solas para preguntarle al Padre el sentido de todo aquello, de confesarle el miedo que te empezaba a rondar. Por eso tomas la barca y buscas un lugar tranquilo, pero la gente te ha seguido, están allí, cansados y abatidos, y te estremeces al verlos. Su necesidad te saca de tu dolor, y tú, herido por la pérdida del amigo y necesitado también en ese momento, te pones a atenderlos y a sanarlos; ¿de dónde sacas la fuerza? Nosotros, como los discípulos, te decimos: “es tarde, mándalos a casa, para que se compren comida”. Pero tú conocías cuál era su hambre mayor y nos dices aquellas palabras desconcertantes: “Dadles vosotros de comer” ¿Con qué, Señor? Es tan poco con lo que contamos que no llegaría apenas. No tenemos más que nuestras vidas, y nos da miedo gastarlas, y no sabemos cómo podemos alimentar con ellas a tantos; aunque tenemos el pan de nuestros recursos humanos, el pan de los bienes compartidos, el del afecto, el de la solicitud... pero nos dices que miremos más adentro aún; ¿cuál es el pan que tú multiplicas? Es increíble que no sea el pan de nuestra abundancia, ni siquiera el de nuestros dones, sino que sea el pan único de nuestra pobreza el que seduce tu Corazón. Esos son los panes que tú quieres tomar, bendecir, partir y repartir. ¡Nos cuesta tanto creérnoslo! Es difícil comprender que con el pan que querríamos sacar de nuestras vidas tú quieras hacer el banquete del Reino. Pero si llegamos a experimentar esto ya no podremos negarnos, porque no habrá un hombre ni una mujer que no tenga un pan con que alimentar a otros. No podremos decir “no tengo nada”, porque es precisamente esa nada la que tú transformas y fermentas. Señor, no dejes de venir a darnos y a pedirnos el pan de cada día, que no se quede sin ofrecer por nosotros. Tómanos con todo, pues nada de cuanto somos queda fuera de tu bendición y de tu abrazo y entréganos sin medida. Tú, el Dador Universal y el Alimento Definitivo para el hambre honda de amor incondicional que sufre nuestro mundo. Mariola López Villanueva rscj Provincia de España Sur |