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Page 1 sur 6 3 de Julio : Remitidos a lo humano Mt 11, 2-11 “Id a contar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, Los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia la buena noticia” Juan el Bautista estaba desconcertado por la manera de actuar de Jesús. Él lo había anunciado como Mesías, no puede explicarse que tenga que estar en la cárcel y por eso manda preguntarle “¿eres tú el que esperábamos?”. Nosotros también interrogamos a Jesús de manera parecida, cada vez que no responde a nuestras expectativas, cada vez que la realidad no coincide con nuestro deseo sobre ella, y no nos sentimos salvados de la manera en que quisiéramos. Él nos responde remitiéndonos a los hombres y mujeres heridos, violentados, que han sido arrojados fuera, y nos dice que la vida recobrada de las gentes sufrientes es lo que da testimonio de él. En nuestra espera de realización personal somos remitidos a la indigencia de los otros. Juan anunciaba la llegada del Mesías bajo el signo del juicio y de la separación, y el mesianismo del perdón y de la comunión con los pecadores que instaura Jesús hace estallar los límites. El espacio queda escandalosamente abierto, porque eso significa que ya no tenemos fronteras precisas que nos protejan, ni la seguridad de estar en el lado bueno y no se nos ofrece otra garantía de contar con El que la posibilidad de hacer crecer la vida en aquellos que más perdida la tienen. Haz, Señor, que también nosotros podamos traer rostros y decir nombres cuando nos pregunten; que podamos reconocerte allí donde nada es mayor que la dignidad de una persona; y que nos dejemos, sobre todo, desconcertar por Ti cuando en vez de saciar nuestra necesidad, como esperábamos, aumentas nuestra sed por calmar contigo la de otros. Mariola López Villanueva Provincia de España Centro - Sur
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