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Page 4 of 5 6 de Agosto: Transfiguración Aprendiendo a mirar Mt 17, 1-9 “Los llevó a un monte alto a solas y se transfiguró delante de ellos” Una tarde, mientras esperaba el autobús, veo a un chico africano que sobre un paño en el suelo, vende relojes a mil pesetas. Un mendigo se le acerca una y otra vez con la mano llena de monedas, las cuenta pero no llegan ni a quinientas, se va, vuelve, las cuenta de nuevo, y al final el chico africano le ofrece el reloj, toma sus pocas monedas y le dice: “anda llévatelo, que tú estás peor que yo”; y vi que sus ojos, de repente, se llenaron de luz. Hay personas que nos ofrecen experiencias sencillas y hondas de transfiguración. Cuando ves una mujer que anima a otros, que parece que siempre está bien, que se preocupa por los demás, y de pronto un día te enteras que tiene un problema enorme con uno de sus hijos y, entonces, sientes cómo su rostro se transfigura. Cuando encuentras a alguien que ha sufrido mucho, que ha recibido golpes y, en vez de resentimiento o amargura, encuentras en su rostro señales de bondad. Cuando recibimos y entregamos a otros la vida que Dios pone en nosotros; cuando escuchamos que somos hijos e hijas amados, la mirada sobre el mundo y sobre nosotros mismos nos cambia. Ir creyendo, no sólo con la adhesión intelectual sino por propia experiencia personal, que Dios me quiere tal como soy, y que el que yo exista a él le llena de alegría. Entonces recibiremos la luz que se esconde en nuestras zonas más oscuras, se nos regalará el alegrarnos por la vida de los otros, y podremos acogernos mutuamente desde lo que cada uno somos, con toda nuestra fragilidad presente y con tanta belleza por descubrir. Mariola López Villanueva rscj Provincia de España Centro – Sur
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