Con todo y a través de todo
Mt 22, 34-40
“Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón,
con toda tu alma y con toda tu mente”
Toña Monzón rscj  |
Durante algún tiempo estás palabras me desconcertaban. ¿Cuándo podría tener el corazón liberado para amarLe con todo él? Era como si nunca fuera a tenerlo entero, como si lo pillara siempre enredado, entrampado, soltándome de un lado y enganchándome de otro, dividido entre el querer y el no poder, entre los deseos y la vida. Una vez escuche a un hombre judío comentar este pasaje, nos decía que “amar a Dios con todo el corazón es amarle con lo que hay en él, con el co-corazón”. Con su lado de luz y de sombra, con su trigo y su cizaña, con su tierra buena y su tierra baldía... amarle con lo peor de nosotros para que él lo transforme en bien, entregarle lo oscuro nuestro para que pueda poner su luz y su ternura ahí. Sus palabras provocaron en mi una honda alegría, porque de pronto sentí que no tendría que esperar hasta después para poder amarle con todas mis fuerzas, que no necesitaba tenerlo todo resuelto dentro, que no tenía que tener la casa de mi vida ordenada... sino que era él, el que al ir entrando, al ir habitándola, iba a ordenarla a su manera y a hacerla capaz de acoger a otros.
Desde entonces, he ido ahondando en esta posibilidad ilimitada, podemos amarle con todo el corazón, tal como está, podemos amarle sin miedo, podemos amarle sin tener que esconder nuestros cuartos desordenados, podemos amarle desde cualquier situación de nuestra vida, pues nada de lo humano queda fuera, todo se convierte en motivo para arrojarnos a Él. Toda mi realidad, cuerpo, mente y espíritu, esta persona que soy yo, constantemente haciéndome, con todo lo que constituye mi vida, se pone a disposición de la Corriente que quiere cruzarnos y ensancharnos. Y ese basural que nos duele y tratamos de esconder, contra el que luchamos, y que creemos nos ensombrece el ser, se convierte, de pronto, locamente, en el espacio que él va a reciclar, a transformar y a reconstruir con su propia Vida. ¿Cómo podré llegar a amarme, a aceptarme, con toda mi realidad, con esto que querría arrancar de mi? ¿Cómo amar a los demás en la densidad de su vida si no nos recibimos primero de ese Amor Mayor que nos busca y nos ama con todo y a través de todo?
Mariola López Villanueva rscj
Provincia de España Centro Sur