Contemplación en San Juan 19,28-37 Imprimir E-mail
04.06.04
Ilustración: Sophie Maille rscj
Provincia de Francia

Introducción

Dice el Padre Juan Mateos S.J., en una extenso comentario sobre el Evangelio de San Juan, que este texto es el centro de todo el Evangelio de San Juan: es “ su hora”, la manifestación de su gloria, que es su amor fiel.

La importancia de este texto se ve por varios recursos literarios:

Está encuadrado por dos referencias al cumplimiento de la Escritura: “ Después de esto, sabiendo Jesús que ya estaba todo cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dice: Tengo sed” (v.28). Y al final, dice Juan: “ Y todo esto sucedió para que se cumpliera la Escritura: No se le quebrará hueso alguno. Y también otra Escritura dice: Mirarán al que traspasaron”. ( v.36-37).
Hay una insistencia en lo referente al testimonio: “ El que lo vio lo atestigua y su testimonio es válido, y él sabe que dice la verdad para que también Uds. crean”. ( v.35).

Contemplación

Vamos al Calvario, pongámonos muy cerca de la Virgen María. Pidámosle la gracia de ver con los ojos del corazón, como dice una canción religiosa: ”Virgen Madre de Jesús y su copia la más fiel: danos tus ojos de luz para contemplarlo a él”.
Escuchemos, sintamos lo que allí sucede con todos nuestros sentidos interiores. Ya puedo atesorar en el corazón las palabras de Jesús confían su Madre a Juan: no es un simple encargo filial, está proclamando su maternidad espiritual para con todos sus hijos “ los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús” ( Apocalipsis 12,17).
Sintamos su sed. Vemos cuando le acercan el vinagre y él dice “ Todo está cumplido” ( v.30).
Vemos como inclina la cabeza y entrega su espíritu. Su último suspiro es el preludio de la efusión del Espíritu.
Unidas al dolor de María permanecemos en silencio. Todo está en tinieblas aunque es aún de día. Porque ha llegado la noche en que el pecado ha cubierto al mundo de tinieblas ( cf. Juan 13, 30).

Pasa el tiempo, se acerca el crepúsculo del día de la Preparación del sábado más solemne del año. Los sumos sacerdotes judíos no quieren que los cuerpos en la cruz permanecieran a la vista: el de Jesús, testimonio tangible de su odio.
Se acercan los soldados enviados por Pilatos respondiendo a la petición de las autoridades judías, Según la costumbre acelerarán la muerte quebrando las piernas de los crucificados. Los ladrones están vivos, escucho su grito de agonía. Veo que el soldado se acerca a Jesús y se sorprende de verlo ya muerto. “ Uno de los soldados le atravesó el costado y AL INSTANTE SALIÓ SANGRE Y AGUA”

Ante mí se está cumpliendo el Escritura. Ahí nace la Iglesia, del costado abierto de Cristo. La sangre y el agua: Bautismo y Eucaristía.

Cuando Jesús resucitado se aparezca a los suyos, dirá al incrédulo Tomás: “ Trae tu mano y métela en mi costado” ( 20, 27): Juan vuelve una vez más su mirada de creyente hacia la llaga del costado. Y seguirá meditando en su corazón toda la fuerza de este momento. Por eso dice en su Primera Carta: “ Tres son los que dan testimonio: el Espíritu, el agua y la sangre” ( 1 Juan 5, 7-8).

Magdalena Sofía decía que en ese momento había nacido la Sociedad. Nos invita a permanecer toda la vida en contemplación de su Corazón Divino. Por eso, pone como el medio más eminente de mantener a la Sociedad en el espíritu del Instituto “ el amor que todas deben profesar al Corazón de Jesús y la fidelidad con que deben honrarlo, estudiarlo y conocerlo bien, uniéndose, cuanto sea posible, a sus disposiciones interiores sin olvidar jamás que una tierna devoción al Corazón Inmaculado de María es el medio más seguro para tener fácil entrada en el Corazón de Jesús” ( Cons.1815 Nº 329).
Fiel a esta visión, las Constituciones de 1982, en Fin y Misión nos ponen dos veces frente a este misterio de amor:
“La Eucaristía nos hace entrar en el misterio del Costado abierto de Jesús. En nuestra vida cotidiana celebramos y actualizamos por ella su muerte y resurrección prolongadas en los sufrimientos y esperanzas de la humanidad”
“ El Corazón traspasado de Jesús nos abre a la profundidad del misterio de Dios y al dolor de la humanidad y nos hace entrar en su único movimiento: adoración al Padre y amor a todos, especialmente a los pobres” ( Const.1982 Nº 5 Y 8).

Permanezcamos en oración; pidamos la gracia de ser nosotras también testigos del amor del Corazón abierto de Jesús, fuente de gracia y misericordia.

Margarita Hurtado rscj
Provincia de Chile

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