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Cuentan que en los tiempos en que Jesús comenzó a andar por los caminos desde Nazaret a Galilea y de Galilea a Jerusalén, muchos hombres y mujeres le seguían, atraídos por su persona, por la fuerza de sus palabras y de sus gestos que hacían verdaderos milagros, en el corazón de aquellos que se dejaban encontrar y “tocar” por El. Al calor de un fuego, al atardecer a orillas del lago, o en la mesa sencilla de quien le abría las puertas de su casa, sentados a su lado o al alcance de su vista, le escuchaban, le observaban... A través de sus palabras o al encontrarse con su mirada, experimentaban cuánto les conocía y amaba y más deseaban estar con El... Otras veces, en el camino hacia algún pueblo o ciudad, iban siendo testigos de lo que salía de su corazón: - la fuerza sanadora y transformadora de su Amor que hacía ver a los ciegos, que animaba a caminar a los paralíticos, que provocaba cambios radicales en la vida de muchos...
- la fuerza liberadora de la verdad y la justicia del Reino, que sacudía las estructuras religiosas y políticas de los poderosos de su tiempo y proclamaba el favor del Dios del Reino, Abba, por los débiles, los excluidos, los marginados, los nadie...
- la fuerza de sus lágrimas al compartir y sentir el dolor por el sufrimiento de muchos o por la pérdida de alguien muy querido para El...
- la fuerza de su silencio y de su relación íntima y profunda con el Padre, que alimentaba esa fidelidad a su Proyecto y confiadamente se abandonaba en El para vivirlo hasta las últimas consecuencias...
Estar, compartir, caminar con El, les iba haciendo testigos de su vida apasionada por el Dios del Reino y el Reino de Dios... Se iba haciendo su Maestro, su Amigo, su Señor... y ya muchos iban siendo parte de su Vida... iban siendo “de los suyos”... Pescadores, mal vistos, mujeres-nadie para la sociedad de su tiempo, enfermos y pecadores , iban haciéndose aprendices del Maestro, caminantes en su Camino, amantes de sus amores: Abba y el Reino... Cuentan que después de su Pasión abrazando la Cruz por causa del Reino y habiendo experimentado cómo la vida venció la muerte con su Resurrección, aquellos que volvieron a encontrarse con El, que le vieron y le escucharon, recibieron de su parte una antigua y nueva fuerza que les había prometido para convertirlos en continuadores de su misión allí donde les enviara....: “Vayan y anuncien, sanen, liberen, perdonen, ámense unos a otros como Yo les amo, hagan ustedes lo mismo...” El Espíritu Santo, aliento de vida, fortaleza y sabiduría, fuerza creadora y transformadora, paz y memoria, consuelo y coraje... Y la presencia de Jesús Resucitado sigue caminando en la historia y en nuestra historia, sigue atrayendo a su encuentro entre los nadie de la tierra... y sigue apasionando su Amor al Dios del Reino y al Reino de Dios... Maestro: - ¿Qué es ser hoy una discípula tuya?- Le preguntaron algunas de las mujeres que comenzaron a caminar con El ... Jesús, dirigiendo su mirada a cada una e invitándolas a estar con El, en un alto del camino, les dijo: - Mis discípulas son las que tienen un oído abierto para escuchar lo que Ruah les vaya diciendo al corazón... inclinadas en dirección a su brisa suave que les hará recordar todo lo que les he enseñado... y encontrarán entonces las respuestas a todas sus preguntas e inquietudes... Allí, en el silencio hallarán mi Palabra, en la interioridad encontrarán el camino para descubrir que Yo Soy, y allí hemos puesto, Mi Padre y Yo , nuestra morada...
- Serán mis discípulas quienes descubran en los “nadie” de la historia, mi propio rostro y se dejen llamar por Mí ... Esperaré de sus gestos y palabras lo que necesito: que me sanen, que me liberen, que me levanten, que me amen, que me defiendan, que me alimenten, que me ayuden a crecer...
- Serán entonces mis discípulas quienes abracen con firmeza y ternura el corazón herido de mi pueblo, allí donde estén... y en ese gesto dejen brotar desde lo más profundo de sus entrañas el Amor compasivo y misericordioso de mi propio corazón abierto que dejan latir en el suyo...
- Serán mis auténticas discípulas quienes con todo su ser, abracen la causa del Reino y permanezcan, en la alegría, en el dolor, en el fracaso, en la esperanza, en ese mismo Amor por el que di la vida... y esto será para ellas y para quienes ellas se entreguen, Vida abundante...
- Serán mis discípulas aquellas que transparentan en su vida toda, que no hay amor más grande que dar la vida por sus amigos, porque encontraron en mí y en la causa del Reino el mayor tesoro, por el que todo lo venden, todo lo derrochan, todo lo pierden, todo lo arriesgan...
- Serán mis auténticas discípulas, ustedes si caminan acompasando sus pasos a mis huellas, estas, que ya les he trazado, a corazón abierto abrazando a los heridos del camino, y en ellos Yo me les vaya presentando, y levantándonos juntos, agradecidos, sigamos caminando...
Namikawa Miyako rscj  | Y estando con ellas ... Jesús partió el pan que habían amasado... Y después de bendecirlo, se los dio y les dijo, “hagan siempre esto en memoria mía...”. Mientras tanto, el cielo les envolvía en el arco iris de una alianza grabada como un sello en sus corazones... Mirando a cada una, les dijo: “Vayan y sean ustedes mis auténticas discípulas”... Y ellas, se pusieron en camino... Charo Barrutia rscj Provincia de Argentina-Uruguay
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