recordar es vivir Version imprimable Suggérer par mail
17-08-05
Margarita Gutiérrez, Chelo Armida y Ana Pérez (1990)
 Chelo Armida,  Margarita Gutiérrez, Marimer Cepeda,  Maria Inés Toro, Pilar Crespo, Ramón Herrera,Ana Pérez,  Julie Marciacq
Chelo Armida, Lucila Cerrillo, Christian Torres, Ketxu Amenzua

"Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida" dice Mercedes Sosa  en una de sus canciones. Así me sucedió a mí este año, al recibir la invitación de volver a Nicaragua, a celebrar los:

"25 años?de presencia de las Religiosas del Sagrado Corazón".

La celebración sería en Jalapa, pueblo pequeño y humilde, muy adentro de las montañas nicaragüenses, lugar de gran significado para la ?Revolución Sandinista? y donde pude gozar, sufrir, compartir, vivir  once años de mi y de nuestra historia congregacional.

Once años (1988 ? 1999) donde crecí, donde experimenté la alegría de ver al pueblo con derecho a educación, salud, alimentación, con un gran sentido solidario, más comunitario y alegre. En 1990 lo acompañamos en un momento histórico muy doloroso. Nuestra decisión fue quedarnos con ellos, etapa difícil y dura, pero tuvimos comunitariamente la convicción ?que quedarnos allí? era la llamada de Dios para nosotras.

Tiempo en el que  sentimos presente al Dios de la vida y la historia, el ?Dios humano y sencillo? del que nos habla el canto de entrada de la Misa Nicaragüense. Aprovechando las semillas de organización aprendidas y buscando juntos/as, con el apoyo solidario de mucha gente, reemprendimos el trabajo con mujeres, jóvenes, niños/as.  Después de vivir muchos años juntas, poco a poco, fuimos dejando la misión en manos de nuevas RSCJ que la  continuaron con amor y entusiasmo hasta el año 2002. Siento que el tiempo vivido en Jalapa marcó mi vida, mi Seguimiento de Jesús, el compromiso con la gente, y en el corazón me quedó el sello de vivir entre los pequeños y sencillos.

Ciertamente los preparativos de mi  viaje no fueron fáciles. Muchas dificultades se atravesaron en el camino. Una de ella los trámites de visa, que ya se está haciendo "normal" para los y las colombianas, a quienes por la  situación de nuestro país nos han ido cerrando fronteras y obstaculizando la riqueza del intercambio con los hermanos y hermanas de otros países.

Pero al fin llegó el día y con mucha alegría me encontré en Managua, con algunas de mis hermanas con quienes había compartido ?en otro tiempo? y otras por conocer. Salimos  para Jalapa, reconociendo paisajes, lugares muchas veces transitados. Al llegar, tuvimos gran recibimiento.  El pueblo había preparado nuestra Bienvenida: rostros conocidos, sonrisas, reconocimiento, encuentros, abrazos y hasta llanto?de alegría.

Participamos de la fiesta  9 RSCJ: Pilar Crespo, Ana Pérez, Lucila Cerillo, María Inés Toro (Mané), Christian Torres (comunidad de Managua), Chelo Armida, Luli de Silva, Marimer Cepeda y yo, ¡qué alegría más grande?!

Al día siguiente fue la Celebración: Eucaristía en la Parroquia, ¡qué cantidad de gente! las catequistas, nuestros jóvenes ya con su familia formada, mujeres, estudiantes que dejamos, ya hoy profesionales y profesores en Jalapa, amigos/as, la gente de las comunidades.

Eucaristía preparada por ellos/as, llena de sentido y de símbolos, que hablaban de lo sembrado y lo recogido, expresado en ese "presente" lleno de riqueza y calor humano. Ciertamente era ver como el Reino de Dios se construye en el día a día  y nosotras teníamos la gracia de poderlo  palpar.  Así era el sentir de todas.

Luego el Acto Cultural: palabras de bienvenida, bailes típicos, poesía, música, coplas, animación juvenil, regalos, comida para todos. Cuatro horas ininterrumpidas, donde nos expresaron minuto a minuto, la gratitud que llenaba sus corazones y el deseo de que ese tiempo se volviera infinito para no tener  que volver a decir adiós?

Nosotras, sorprendidas, agradecidas, releyendo la historia y ?recogiendo frutos?. Dábamos gracias al Dios de la vida por esos momento de ?gracia y plenitud?.  Así se los pudimos expresar  en alta voz al despedirnos ese día.

En la tarde nos reunimos las rscj,  la alegría y el agradecimiento brotaba de nuestro corazón. Cada una fue compartiendo su experiencia, qué riqueza más grande? todo hablaba de las experiencias de un carisma vivo, actuante, con el deseo de seguir transmitiéndolo a las nuevas generaciones.

Christian, la primera rscj nicaragüense estaba en medio de nosotras, era una gran esperanza.

Luego las hermanas de Managua nos compartieron sus sueños y esperanzas en ese querido país. Preguntamos, escuchamos, nos apoyamos y salimos entusiasmadas, a seguir viviendo esa semana que estaríamos allí, visitando familias, conociendo las nuevas generaciones, reconociendo viejas amistades y como es propio de ellos/as compartiendo el pan.

Doy gracias a la Provincia de Colombia la oportunidad que me dio de poder participar en la celebración. A  las hermanas de Managua por su invitación, por su interés para que pudiera viajar y por la acogida y el cariño fraterno que recibí. Al pueblo de Jalapa que junto con Ana Pérez rscj  preparó con tanto cariño la Celebración de los ?25 años de VIDA? en  Nicaragua y que según ecos, continuarán las celebraciones en los próximos meses.

Margarita Gutiérrez rscj
Provincia de Colombia

Dernière mise à jour : ( 30-11-07 )
 

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