Margarita Gutiérrez, Chelo Armida y Ana Pérez (1990)
 |
Chelo Armida, Margarita Gutiérrez, Marimer Cepeda, Maria Inés Toro, Pilar Crespo, Ramón Herrera,Ana Pérez, Julie Marciacq
 |
Chelo Armida, Lucila Cerrillo, Christian Torres, Ketxu Amenzua
 |
|
"Uno
vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida" dice Mercedes
Sosa en una de sus canciones. Así me sucedió a mí este año, al recibir
la invitación de volver a Nicaragua, a celebrar los:
"25 años?de presencia de las Religiosas del Sagrado Corazón".
La
celebración sería en Jalapa, pueblo pequeño y humilde, muy adentro de
las montañas nicaragüenses, lugar de gran significado para la
?Revolución Sandinista? y donde pude gozar, sufrir, compartir, vivir
once años de mi y de nuestra historia congregacional.
Once
años (1988 ? 1999) donde crecí, donde experimenté la alegría de ver al
pueblo con derecho a educación, salud, alimentación, con un gran
sentido solidario, más comunitario y alegre. En 1990 lo acompañamos en
un momento histórico muy doloroso. Nuestra decisión fue quedarnos con
ellos, etapa difícil y dura, pero tuvimos comunitariamente la
convicción ?que quedarnos allí? era la llamada de Dios para nosotras.
Tiempo
en el que sentimos presente al Dios de la vida y la historia, el ?Dios
humano y sencillo? del que nos habla el canto de entrada de la Misa
Nicaragüense. Aprovechando las semillas de organización aprendidas y
buscando juntos/as, con el apoyo solidario de mucha gente,
reemprendimos el trabajo con mujeres, jóvenes, niños/as. Después de
vivir muchos años juntas, poco a poco, fuimos dejando la misión en
manos de nuevas RSCJ que la continuaron con amor y entusiasmo hasta el
año 2002. Siento que el tiempo vivido en Jalapa marcó mi vida, mi
Seguimiento de Jesús, el compromiso con la gente, y en el corazón me
quedó el sello de vivir entre los pequeños y sencillos.
Ciertamente
los preparativos de mi viaje no fueron fáciles. Muchas dificultades se
atravesaron en el camino. Una de ella los trámites de visa, que ya se
está haciendo "normal" para los y las colombianas, a quienes por
la situación de nuestro país nos han ido cerrando fronteras y
obstaculizando la riqueza del intercambio con los hermanos y hermanas
de otros países.
Pero al fin llegó el día y con mucha
alegría me encontré en Managua, con algunas de mis hermanas con quienes
había compartido ?en otro tiempo? y otras por conocer. Salimos para
Jalapa, reconociendo paisajes, lugares muchas veces transitados. Al
llegar, tuvimos gran recibimiento. El pueblo había preparado nuestra
Bienvenida: rostros conocidos, sonrisas, reconocimiento, encuentros,
abrazos y hasta llanto?de alegría.
Participamos de la
fiesta 9 RSCJ: Pilar Crespo, Ana Pérez, Lucila Cerillo, María Inés
Toro (Mané), Christian Torres (comunidad de Managua), Chelo Armida,
Luli de Silva, Marimer Cepeda y yo, ¡qué alegría más grande?!
Al
día siguiente fue la Celebración: Eucaristía en la Parroquia, ¡qué
cantidad de gente! las catequistas, nuestros jóvenes ya con su familia
formada, mujeres, estudiantes que dejamos, ya hoy profesionales y
profesores en Jalapa, amigos/as, la gente de las comunidades.
Eucaristía preparada por ellos/as, llena de sentido y de símbolos, que hablaban de lo sembrado y lo recogido, expresado en ese "presente"
lleno de riqueza y calor humano. Ciertamente era ver como el Reino de
Dios se construye en el día a día y nosotras teníamos la gracia de
poderlo palpar. Así era el sentir de todas.
Luego el Acto
Cultural: palabras de bienvenida, bailes típicos, poesía, música,
coplas, animación juvenil, regalos, comida para todos. Cuatro horas
ininterrumpidas, donde nos expresaron minuto a minuto, la gratitud que
llenaba sus corazones y el deseo de que ese tiempo se volviera infinito
para no tener que volver a decir adiós?
Nosotras, sorprendidas, agradecidas, releyendo la historia y ?recogiendo frutos?.
Dábamos gracias al Dios de la vida por esos momento de ?gracia y
plenitud?. Así se los pudimos expresar en alta voz al despedirnos ese
día.
En la tarde nos reunimos las rscj, la alegría y el
agradecimiento brotaba de nuestro corazón. Cada una fue compartiendo su
experiencia, qué riqueza más grande? todo hablaba de las experiencias
de un carisma vivo, actuante, con el deseo de seguir transmitiéndolo a
las nuevas generaciones.
Christian, la primera rscj nicaragüense estaba en medio de nosotras, era una gran esperanza.
Luego
las hermanas de Managua nos compartieron sus sueños y esperanzas en ese
querido país. Preguntamos, escuchamos, nos apoyamos y salimos
entusiasmadas, a seguir viviendo esa semana que estaríamos allí,
visitando familias, conociendo las nuevas generaciones, reconociendo
viejas amistades y como es propio de ellos/as compartiendo el pan.
Doy
gracias a la Provincia de Colombia la oportunidad que me dio de poder
participar en la celebración. A las hermanas de Managua por su
invitación, por su interés para que pudiera viajar y por la acogida y
el cariño fraterno que recibí. Al pueblo de Jalapa que junto con Ana
Pérez rscj preparó con tanto cariño la Celebración de los ?25 años de
VIDA? en Nicaragua y que según ecos, continuarán las celebraciones en
los próximos meses.
Margarita Gutiérrez rscj
Provincia de Colombia
|