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Pasión por Jesús - pasión por el evangelio |
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04-10-04 |
Oonah Ryan rscj
Provincia de Estados Unidos
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¿Si el origen de la vida religiosa fue una pasión por Jesús y por el Evangelio que significará seguir a Jesús hoy?
La vida religiosa en su origen surge como el deseo de hombres y mujeres de seguir a Jesucristo porque se han sentido fuertemente apasionados /as por él y por el Evangelio. Si contemplamos lo que ha sido la evolución de la vida religiosa en las ultimas cuatro décadas, nos llama la atención su decidida voluntad de transformación para ser fiel a sus orígenes en respuesta a las llamadas del espíritu desde la realidad en que se vive. El Concilio Vaticano II a ello nos lanzó a compartir desde nuestra experiencia de fe las alegrías y sufrimientos de la humanidad como una llamada a todos los cristianos / as.
Sabemos que la vida religiosa no puede seguir siendo considerada como un estado de perfección ni tampoco se da por satisfecha de haber encontrado la fidelidad a su origen. La búsqueda ha tenido y tiene muchos límites. Hoy nos volvemos a preguntar ¿cómo vivir el evangelio en respuesta a la realidad que vivimos, cómo encontrar nuestro lugar en la comunidad eclesial y cuál es la novedad de ésa diferencia cristiana que estamos llamado a vivir un pequeño resto dentro de la iglesia? ?
Muchos se preguntan hoy ¿cómo puede la vida religiosa volver a ser una vida según el evangelio? ¿Será esta la pregunta adecuada o nos hacemos otras preguntas sobre la vida religiosa hoy? Ser vida antes de medirla por su eficacia en lo que realiza. Una manera de vivir la vida, lo humano que lleve la marca inconfundible del estilo de Jesús. La vida religiosa surgió como afirmación como la vida de lo que hay de radical en toda existencia cristiana, en el momento en que el martirio real desapareció del horizonte de la vida cristiana. Esto surgió en los momentos cruciales de la historia: una atracción por un evangelio sin crítica y la pasión irresistible por la persona de Jesús caracteriza la experiencia fundante de todos los fundadores / as. A partir de esa experiencia, se entiende su estilo de vida y su servicio a los pequeños. Volver al evangelio, cualquier otro tipo de preocupación sobre el futuro de la vida religiosa pasa por esa exigencia evangélica.
¿Y que impide esa conversión? Hay varios indicadores. Consciente o inconscientemente, continuamos deslumbrados por lo que en un determinado momento pudo parecer el apogeo de la vida religiosa: el sorprendente aumento de vocaciones, el esplendor y solidez de nuestras instituciones, la seguridad psicológica que provoca el cumplimiento de prácticas delante de la incapacidad actual de encontrar estructuras capaces de sustentar la experiencia. ¿Cuán conscientes somos de las contradicciones de ese modelo? Vivimos una experiencia de gran ambigüedad en la vida religiosa : Comenzando por la vida apostólica donde entramos en contradicción entre el ser y el hacer, la vida espiritual y la religiosa, las obras y la misión. ¿Por qué no acabamos de encontrar un estilo de vida capaz de expresar lo que queremos como seguidores de Jesús?
Si la vocación por excelencia es la vocación básica - ser cristiano, la vocación a la vida religiosa necesita redefinirse. Como vocación cristiana no puede ser asimilada por lo jerárquico ni puede ser identificada sin mas ni menos con la vocación laical esto es a una manera normal de realizar la existencia cristiana en el mundo. Y esa diferencia no se manifiesta en primer lugar con señales externas sino con la vida. La vida religiosa será diferente en la medida en que sea capaz de configurar de otra manera la realidad misma humana y cristiana: el amor, la riqueza, el poder, las relaciones con los demás.
Vivir lo humano como Jesús. Es imposible ser afectado por el Dios cristiano sin ser al mismo tiempo traspasado por la realidad humana. ¿Cómo vivimos los religiosos/as lo humano?
Carmen Margarita Fagot rscj
Provincia de Puerto Rico- Haití
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Dernière mise à jour : ( 08-05-06 )
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