Ventana de la bohardilla de Sta. Magdalena Sofía, Joigny (Lolín Menéndez rscj)
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Pasa un rato en la bohardilla de Sofía. Pídele que te descubra el secreto de la interioridad y también que te ayude a asomarte por la ventana para mirar el mundo y sus necesidades como lo miró ella.
Es en la casa y durante la infancia cuando se aprende el lenguaje y en ella aprendió Jesús a manejar "según Dios" los adverbios que resumen mucho de las paradojas del Evangelio: los que creen estar lejos (publicanos, pecadores, gente ignorante..., son los que para Jesús están cerca; los que a los ojos de todos estaban fuera (de la ley, de la Alianza, del Reino...), para él están dentro; los que parecían ser menos (los pobres,los niños, los débiles...),para él son los más ,los mayores, los importantes; los que se creían arriba (fariseos, saduceos, escribas, sacerdotes...), resultan estar mucho más abajo que los que ocupaban los últimos lugares de la escala social y religiosa.
Su madre había comenzado en el Magnificat a mirar y a hablar así: los soberbios, poderosos y ricos no son los de dentro, cerca, arriba, más, porque los que tienen preferencia en el corazón de Dios son los hambrientos y humildes que, a los ojos del mundo, son los de fuera, lejos, abajo, menos...
Acércate a Nazaret a aprender junto a Jesús ese lenguaje que encierra toda la novedad del Reino. Pídele a María que "te ponga con Jesús", que te enseñe a mirar y a calificar así la realidad.
Recorre tus lugares de relación, mira las personas con las que convives o trabajas desde esta perspectiva de "revolución de adverbios". Pide des-aprender tu viejo lenguaje "mundano" y ser recibida en la novedad del lenguaje evangélico.
Pide a María, sobre la que descansa el Espíritu, que te ayude en ese nuevo nacimiento, en esa nueva manera de mirar, pensar, juzgar, sentir, actuar que es la de su hijo al que ella vió allí crecer y llenarse de gracia. Aprende la paradoja del disminuir y crecer, el valor del ocultamiento o el fracaso como valiosos para el advenimiento del Reino... Y pide dejarte seducir por la simplicidad de la vida evangélica de Nazaret y hacer tuyas las palabras del salmo 131: “No he tomado un camino de grandezas que me viene ancho, sino que vivo tranquila y calladamente, como un niño en brazos de su madre”
"María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón" (Lc 1,66; 2,19). Esa expresión hay que entenderla como un trabajo que María realiza en el "laboratorio" de su corazón para unificar lo que conoce por la Palabra y la realidad que va aconteciendo ante sus ojos y que, en apariencia, no coincide con lo que el ángel le había anunciado:
"será grande"
"Dios le dará el trono de David su padre..."
"reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin"...(Lc 1,32-33).
Tanto las circunstancias del nacimiento de su hijo como la manera de transcurrir su infancia y su juventud en la oscuridad de Nazaret, parecían contradecir las promesas mesiánicas y María necesita hacer ese trabajo creyente de unificación, de mirada más allá de las apariencias, de reunión de lo que escuchaba con lo que veía, de la Palabra con la vida cotidiana.
Acércate a Nazaret para aprender a ser creyente así. Siéntate junto a María y habla con ella de las dificultades de tu fe, de tus oscuridades y tus dudas. Pídele que haga tu corazón parecido al suyo, que te contagie su capacidad de ir y venir de la realidad a la Palabra y de la Palabra a la realidad para que tu vida se vaya unificando. Cuéntale lo que ya vas aprendiendo de la gente sencilla y del Evangelio...
Toma contacto con tu propia "bohardilla", con la intimidad y la interioridad que te permiten encontrar al Señor en lo cotidiano de mi vida. Pasea con el Señor por tu comunidad, tu cuarto, tus lugares de trabajo, pídele que me ayude a mirarlos como un templo consagrado en el que Él se hace presente
Repasa tus amistades, las compañías que buscas: ¿la de la gente sencilla o la de personas brillantes, "importantes"...?
Deja que María te recuerde que el seguimiento de su Hijo suele traer incomprensiones, rechazos, desposesión, provisionalidad... Haz memoria de algún momento de la vida en que te ha sucedido algo de esto y cómo reaccionaste
Nombra a las personas con quienes vives, examina tu relación con cada una de ellas. Desea y pide tener hacia cada una un amor que lo cree todo, lo acepta todo, lo espera todo, lo excusa todo...
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