Joigny: jardín de la casa de la familia Barat.
Lolín Menéndez rscj
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•Elige uno de los símbolos: barro, tejido o acequia y mira tu vida desde esa clave de haber sido modelada, tejida o conducida por Dios. Trata de reconciliarte con sus aspectos oscuros, ábrete la posibilidad de que, precisamente a través de ello, existe algo en ti que puede ser hoy positivo para el Reino. Agradece todo lo que comprendes ahora como trabajo de Dios en ti, repite despacio el Salmo 139 o alguno de estos textos:
"El hombre planea su camino,
el Señor le dirige los pasos" Pr 16,9
"El corazón del rey es una acequia en manos de Dios:
él la dirige a donde quiere" Pr 21,1
"Vosotros habéis visto lo que hice a los egipcios, y cómo a vosotros os he llevado sobre alas de águila y os he atraído a mí; ahora pues, si queréis obedecerme y guardar mi alianza, seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos.."(Ex 19,4-5)
Dedica un tiempo de oración a reconocer cómo "has sido llevada por alas de águila y atraída" al Señor; pon nombre a algunos de los "hilos" que componen el tejido de lo que eres ahora.
Reza después el Salmo 84 que expresa la alegría de un creyente que ha sido
conducido hasta la casa de su Dios.
Revive algunos momentos de tu vida en los que te has sentido maravillada o has vibrado interiormente con experiencias de libertad, de comunicación, de generosidad, de acogida, de confianza...
Deja surgir en ti el agradecimiento y la alabanza. Después de leer el Salmo 136, puedes componer tu propio "gran Hallel"
•Dedica un tiempo de oración a releer tu vida con el ritmo de las palabras del Génesis: "Y dijo Dios...Hágase...Y atardeció y amaneció..."
•Hazte consciente de tu respiración, acogiendo cada inspiración como la comunicación de la vida misma de Dios que se te comunica y que acoges y espirando tu entrega confiada en cada espiración
•A la luz de este texto, recuerda lo que decía Jesús de "hacerse como un niño..."
"Uno de los rasgos que caracterizan a los niños es su capacidad de vivir y jugar de una manera tranquila, libre, sin la obsesión que solemos tener los adultos por el paso del tiempo, con ese sentimiento que nace de abajo, de la convicción de que nuestra cronología es la única vida que tenemos. Pero visto desde arriba, nuestro tiempo está sumergido en el tiempo de Dios, es una oportunidad de acoger el amor que El nos ofrece de eternidad en eternidad. El tiempo trata de convertirse en nuestro peor enemigo, nos esclaviza tanto o más que el dinero. No “tenemos tiempo” sino que el tiempo nos posee y vivimos víctimas de la prisa y la ansiedad... La contemplación consiste en pasar de la opacidad del tiempo a la transparencia, y eso nos da un fuerte poder de re-creación. Nos descubre que el monótono trabajo diario, los desplazamientos, ir al mercado, cocinar, hacer una visita, escribir una carta..., no son cosas fastidiosas que nos impiden realizar nuestra personalidad profunda, sino que contienen en sí mismas el poder transformador que vamos buscando. “Vida contemplativa” no es la que ofrece momentos buenos y tranquilos, sino la que nos permite transformar todo nuestro tiempo en una ventana desde la que contemplar el mundo invisible.
Entonces podemos descubrir las interrupciones como oportunidades y mirar los acontecimientos de nuestra vida como modelados por las manos de un alfarero que modela su arcilla, y que sólo nos pide que nos abandonemos a El con una confiada obediencia. Los acontecimientos inesperados son invitaciones a avanzar y a descubrir otras áreas inexploradas de nuestro ser y experiencia, ocasiones para ponernos a buscar nuevas fuentes de energía y vitalidad.
Podemos contemplar la propia historia no como una ciega e impersonal secuencia de acontecimientos sobre los que no tenemos control, sino como una mano que nos guía hacia un encuentro personal en el que todas nuestras esperanzas se verán realizadas. Esa mirada nos permite pasar de la sensación de sentirnos aprisionados dentro de una serie de acontecimientos anónimos para escuchar nuestra propia historia narrada por Dios mismo en el secreto de nuestro corazón.” (H Nouwen)
Dolores Aleixandre rscj
Provincia de Espana Centro Sur
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