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Bienaventuranzas del Siervo Sufriente |
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02.02.05 |
Toña Monzón rscj  | “Por sus heridas hemos sido curados...” “El Señor me ha dado lengua de discípulo, para escuchar, y yo no me resistí ni me hice para atrás...” “Este es mi Siervo... No vociferará, no gritará en las calles... No apagará la mecha humeante ni romperá la caña quebrada. No flaqueará hasta establecer en la tierra la justicia...” Del profeta Isaías, cap. 50 y 53 Y fue así que empezó todo... Porque te pusiste en camino al empezar a vivir las Bienaventuranzas: - Bendito seas, por tu corazón manso... Por eso mereciste heredar la tierra.
- Bendito seas, porque tuviste hambre y sed de justicia, y fuiste saciado. Porque estableciste la justicia, y se te hizo justicia en la resurrección.
- Bendito seas por ser limpio de corazón. Por eso miraste a Dios, y le dijiste Padre; y te supiste sostenido por él incluso en la ausencia.
- Bendito seas por construir la paz, como artesano. Por eso pudimos reconocerte como Hijo de Dios.
- Bendito seas, en medio de tanto dolor y tanto espanto. Porque fuiste consolado, y has dado consuelo a infinidad de gente.
- Bendito seas por ser pobre. Por haberte hecho carne pobre. Por no avergonzarte de llamarnos hermanos... Porque tuyo es el Reino, y así nos lo trajiste.
- Bendito seas porque fuiste perseguido. Porque no te hiciste atrás. Por no querer esquivar la muerte. Porque ahí estaba el Reino, y defenderlo daba sentido a nuestra vida.
- Bendito seas por tu inmensa misericordia. por tu capacidad de compasión que te venció una y otra vez, desde el primer leproso hasta el último soldado...Porque supiste padecer sin perder las entrañas de misericordia...
Por eso te bendecimos, te adoramos... te damos gracias. Clara Malo Castrillón rscj Provincia de México – Nicaragua
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