chile - haiti: justicia, paz, creación desde la memoria del corazon Print E-mail
04 Apr 04
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Haiti

Hace unos meses se me pedio animar a la Provincia en torno al tema de justicia, paz y cuidado de la creación, esto me significó preguntarme qué sentido tenían para mí estas palabras, “justicia”, “paz” y “cuidado de la creación” , ¿cuál era la invitación que Dios me hacía desde estas tres palabras?, que mas que palabras son a mi parecer, una actitud de vida.
Si tuviera que dar una primera respuesta diría que el inicio de este camino ha estado acompañado por dos imágenes, una es la encarnación de Jesús y la otra el costado abierto de su corazón y creo es desde dónde hay una invitación permanente a entrar en relación con una misma y con la humanidad.

Contemplar y entrar en una relación mas profunda con esta imagen de la encarnación de Jesús es mirar a este Mesías esperado que nace pobre y entre los pobres, y eso marca una vez más la manera cómo Dios manifiesta su querer y nos hace comprender que sus criterios no son nuestros criterios. Este misterio de la encarnación en el que Jesucristo el Hijo de Dios se hace hombre y asume nuestra humanidad desde la pobreza nos revela una clave importante, que nos permite entrar en una relación con el Hijo y con el Padre de una manera distinta.

Contemplar a Jesús pobre y en el pobre abre un horizonte nuevo, cambia la mirada y el corazón, permite ir haciendo un camino de liberación, porque estamos en contacto con un Dios que se hace pequeño y humano, que al abrazar nuestra humanidad quiere realizar su plan de salvación en y con nosotros. Es aprender a vivir en la gratuidad reconociendo que en todos hay limitación y pecado (1), que en definitiva es lo que nos conduce al encuentro profundo con Jesús.

Para muchos la pobreza es considerada un don de Dios (2), un don especial para aquellos que hacen una opción por ella, porque descubren en la pobreza y en los pobres un lugar de encuentro con Dios. A través de sus experiencias han sido capaces de descubrir que en el misterio de la encarnación no es sólo el contemplar a un Dios que se hace hombre, sino que nace pobre, en un lugar concreto y que invita a un cambio en la manera de vivir y de vivirse, es decir, hacerse vulnerable y accesible al encuentro, esto implica un doble ejercicio, saber encontrar y dejarse encontrar “ por el Dios que esta escondido en la realidad” (3)

Pero para aquellos que viven la pobreza sin haber hecho opción por ella marca sus vidas de dolor, soledad, desesperanza y muerte. Para ellos la encarnación trae un anuncio de esperanza que abre un horizonte y da una luz para sus vidas. “ Jesús nace ser humano haciéndose carne en lo débil de la carne, no en cualquier carne”. (4) Dios quiere hacerse hombre e identificarse con los mas débiles de la humanidad, solidariza con sus condiciones de vida y desde allí anuncia la Buena Noticia del Reino.

Entrar en contacto con los mas pobres en especial con aquellos que al igual que Jesucristo no tienen donde reclinar la cabeza, deja en el corazón la sensación de estar en el umbral de la entrada al Reino de Dios, hay en ellos signos que manifiestan este presencia, contemplar y compartir con los pobres es aprender a despojarse de las defensas que habitualmente traemos, defendernos de vivir sin tener el control de nuestras vidas, defendernos de ser sorprendidos por Dios y que nos cambie por completo nuestros planes, defendernos de poseer un nombre o un título que nos permita andar por las calles seguros de ser “alguien” con influencias y que ha centrado su vida en esto y conforme a esto establece su identidad.

Querer vivir en justicia, en paz, cuidando la creación me parece que parte por reconocer que somos creación de Dios, creación predilecta porque Dios ha querido encarnarse como uno de nosotros; y ser creación predilecta quiere decir que somos amables y amantes y por ende continuadores y prolongadores de la tarea que Jesús nos deja: “amarnos unos a otros” Jn 15,17. Practicar la justicia es una acción que nace del amor que nos hace vulnerables a la realidad del otro.

Durante cuatro años viví en una población en la zona norte de Santiago (5) y creo que esa experiencia marcó el inicio de un camino de aprendizaje que concretizó lo señalado anteriormente, vivir y vivirme desde la experiencia de la encarnación, acercándome y dejándome tocar por una realidad de fragilidad, vulnerabilidad y alto riesgo. Esta experiencia fue entrar y “compartir” (6) al menos en parte, las condiciones de vida de miles de familias a lo largo de nuestro país y el mundo viven en condiciones de hacinamiento en medio de la violencia y la droga. Al compartir la vida, los sueños y los dolores de la gente de la población descubri la importancia de hacer presente la dignidad de ser, sentirse y saberse hijos amados de Dios y por tanto merecedores de participar de toda la creación, fue ir haciendo familiares los rostros de otros que al igual que mis amigos y vecinos eran pobres y trabajan en las calles para así poder vivir y muchas veces sobrevivir. Esta experiencia me permitió palpar las consecuencias de un sistema económico que esta hecho para algunos y no para todos, que nos lleva mirar la eficacia y no a las personas, que hace énfasis en lo individual y no lo comunitario, reconocer y confirmar que aquellos que nada tienen son los que más comparten, los que más confían los que están siempre dispuestos a arriesgarse y comenzar de nuevo. Esta experiencia se transformó en un llamado a definir mi estilo de vida, a reconocer el modo como el Señor se me hacía presente, a hacer de la opción por los pobres un modo específico de vivir y de orientar mi vida.

En el año 2002 hice mi experiencia internacional en Haití , estuve allí diez meses, la motivación que me llevo a hacer mi experiencia internacional allí era el deseo de coronar el proceso vivido en Parinacota (7). Cuando el avión tocó suelo haitiano sentí en mi corazón que estaba llegando al lugar que el Señor había preparado por mucho tiempo para vivir este deseo de despojarme y seguir aprendiendo a vivir desde la pobreza, no sólo desde lo material, sino de la pobreza de no poder comunicarse, de no saber las costumbres y sólo tener el deseo de encontrarse con otro distinto. Cuando salí de Parinacota creí que había tenido un encuentro con la pobreza (considerando que en nuestro país ha ido cobrando un nuevo rostro), pero al comenzar a entrar en Haití, ver el paisaje, fue tener la sensación de retroceder en el tiempo y llegar a un país en ruinas. Haití desde su origen ha sido victima de la violencia y la opresión y tal vez por la realidad que vive el país, se hacen presentes de la manera mas cruda las consecuencias de un sistema económico en el que no entran los pobres. Los meses vividos allí fueron la posibilidad de palpar el misterio de la encarnación y de confirmar una vez mas que Dios sigue apostando por la vida y que este apostar por la vida es una invitación a vivir el amor que Él nos da en gratuidad y fidelidad.

Esta experiencia me hizo entrar en relación con la segunda imagen : el costado abierto de Jesús, porque si bien es cierto en Chile había sido entrar en el dolor, Haití fue tocarlo de manera permanente, y sentir que era una realidad que a pesar de lo doloroso cautivaba, porque en ella se encuentran entremezclados la vida y la muerte.

Al estar en el mes de ejercicios en la probación y contemplar el costado abierto de Jesús, era mirar la herida abierta y sentir que Jesús me decía: “esta herida estará abierta mientras haya dolor en el mundo”, ver pasar una vez mas esos rostros de gente tan querida que viven traspasados, con sus heridas abiertas en espera de salud, vivienda, trabajo, encontrar a sus familiares desaparecidos, dejar de se ciudadanos de cuarta categoría, etc.

Contemplar el corazón traspasado de Jesús , es saber que está abierto porque la lanza de un soldado lo traspasó, lo que nos muestra que la entrada a ese corazón es una herida abierta, una herida que nunca cierra. Contemplar el corazón de Jesús en la realidad es hacerse consciente del dolor propio y de los demás, pero también implica hacernos cargo de los dolores que provocamos y que nos provocan, es hacernos mujeres de dolores, sabedoras de dolencias Is 53, 3 , ser reparadoras de brechas y restauradoras de caminos frecuentados Is 58, 12. (8) Es querer vivir en justicia y paz cuidando esta creación que somos porque nos sabemos amadas de manera preferencial por Dios que ha querido hacerse uno de nosotros y se ha dejado traspasar por nuestros dolores y ha curado nuestras heridas.

Vivir la justicia y la paz es mas que un acción concreta, es mas que un discurso, es una actitud de vida que nace de la experiencia profunda de saberse amada y sanada por Dios. Esta experiencia lleva inevitablemente a la identificación con los otros, con sus dolores, sus necesidades, sus sueños e invita a hacer el camino en busca de la justicia desde la memoria del corazón, desde lo que Dios nos ha revelado en lo secreto y en lo publico que somos sus hijos, y nos ha dado todo para que gocemos de su amor que se manifiesta en la creación y nos ha dado la responsabilidad de cuidarla, lo que implica el cuidarnos para que su creación predilecta se multiplique y permanezca en el tiempo.

Es por esto tal vez que inicie esta reflexión desde la experiencia de los pobres, porque creo que hay allí una clave importante que es despojarnos y hacernos vulnerables, es decir dispuestas a ser heridas y desde esa experiencia identificarnos con los sentimientos del Corazón de Jesús y hacernos sus manos y sus pies para seguir anunciando la Buena Noticia que trae la libertad a los cautivos, la vista a los ciegos (9) y la esperanza a los que siguen esperando en nuestras poblaciones y barriadas y en cada rincón del mundo.

Alejandra Luco, rscj
Provincia de Chile


(1) Sobrino J Espiritualidad y seguimiento de Jesús, en Mysterium Liberationis, De Trotta 1990 p 466
(2) Gonzalez Faus, J.I Vicarios de Cristo De Trotta 1991 p. 160
(3) Sobrino J. Idem. P. 462.
(4) Idem p 461.
(5) Población Parinacota.
(6) Pongo entre comillas Compartir porque nuestra condición de vida siempre es mejor que la de nuestros vecinos.
(7) Población a la que hacia mención
(8) Conferencia Clare Pratt. Rscj probanistas junio 2003
(9) Lucas 4, 18.
Last Updated ( 25 Oct 05 )
 

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