argentina : la memoria, una asignatura pendiente, una necesidad Imprimir E-mail
04.04.04
Photo: La Nacion

Memoria no es una palabra sencilla, menos para los argentinos y menos aún cuando duele tanto.

Todos los 24 de marzo los medios, las escuelas, las conversaciones de café tienen presente el terrible golpe de estado de 1976 que hundió al país en el terror.

Todos los 25 esta presencia tan fuerte parece diluirse de a poco en la cotidianeidad de la mayoría hasta desaparecer.

Claro, el 24 de marzo siguiente volveremos a escandalizarnos por el olvido y una vez más, los medios tronarán por uno o varios días (no importa) hasta volver a desaparecer, “entibiándolo” como una noticia más del pasado trágico.

¿Qué es lo realmente grave en esto? La narcotizante sensación de que es un hecho del pasado. Que hay que recordarlo sí, pero que nada tiene que ver con la degradada Argentina que está en el “subsuelo” como ahora está de moda decir. Esta desconexión con la actualidad es, digámoslo con todas las letras, una mentira. Una mentira absolutamente intencional.

El 24 de marzo de 1976, no solamente se desplaza al gobierno democrático por la fuerza y se profundiza una terrible máquina de represión que dejará un tendal de víctimas.

La dimensión represora del Estado militar es criminal por donde se la mire. La desaparición de personas, la tortura en sus más crueles expresiones, la censura, el asesinato masivo (al punto de hablar de genocidio sin temor a equivocarnos), son sólo una cara de lo que los mismos militares llamaron “Proceso de Reorganización Nacional”. El terrorismo de Estado, que fue tristemente efectivo, no sólo en la eliminación de los opositores sino en la generación de un terror social a la participación que se iba a instalar por muchos años en nuestro país; es sólo una parte (probable y paradójicamente la más célebre) de la dictadura.

La otra pata, íntimamente ligada y posibilitada por la anterior, es el inicio de la aplicación de la política económica neoliberal en la Argentina. El golpe permitió, que la represión hiciera el trabajo sucio, “despejara el camino” de oposiciones, para que el neoliberalismo, sí el mismo promocionado por las administraciones Reagan y Thatcher en los ´80 (y no es casualidad) entrara para quedarse. Ya vuelta la democracia, la claudicación de Alfonsín y las políticas impulsadas por Menem y De la Rúa sólo continuaron aquello que se iniciara en 1976 a partir del golpe. ¿Qué trajo el neoliberalismo? Básicamente, hambre y exclusión para las mayorías, en otras palabras: más muerte.

Creo que vale la pena preguntarse por la actualidad del golpe del ´76, así como revisar su tratamiento en los últimos años, sobre todo en los de democracia. Existen responsables de querer poner las cosas a un lado y hacer como que “aquí no ha pasado nada”. Responsables que promueven leyes como las de Punto Final y Obediencia Debida o medidas como los Indultos a los comandantes de la Junta Militar. Son expresiones de querer transformar el horror en olvido y al mismo tiempo, y este es el mayor crimen, desconocer a las víctimas de aquel horror. Estos responsables, los dueños del poder económico, los políticos corruptos y cómplices, traidores de la voluntad popular; son criminales. Tanto o más que aquellos que torturaron o tiraron personas anestesiadas en los “vuelos de la muerte”. Tal vez, más.

Este 24 de marzo vivimos, sin duda, una jornada histórica. Fue la primera vez que un presidente democrático llamó por su nombre a los máximos responsables de esos años trágicos: asesinos. En la Escuela de Mecánica de la Armada, un centro de detención clandestina en épocas de la dictadura (por donde se cree que pasaron unos 5000 detenidos-desaparecidos), un verdadero ícono de la represión, se construirá un Museo de la Memoria. El pueblo se volcó a la calle, entró a la Escuela de Mecánica de la Armada...Caminó sobre la tierra donde murieron tantos detenidos. Por primera vez en tantos años, se expresa la voluntad política de mantener vivo el recuerdo de aquellos que fueron asesinados por intentar pensar un país diferente o simplemente por la voluntad perversa de aquel que cree actuar en nombre del Bien y no mide víctimas ni muertos por el camino (cualquier semejanza con Bush no es mera coincidencia).

El golpe sigue vivo hoy. Está presente en la política económica neoliberal vigente en las últimas décadas y sigue presente en los “respetables” pensadores de hoy. En los veinte millones de argentinos pobres como consecuencia de esas políticas. En los millones que sufren una educación y salud pública precaria por el avasallamiento privatizador de esas políticas deshumanizadas. En los desocupados, que aunque no se diga abiertamente, son más de la mitad de los argentinos.

El golpe sigue vivo en una sociedad que todavía se aterroriza de participar. Que critica pero practica el “no te metás” y el “algo habrá hecho” continuamente. Que prefiere estereotipar a los responsables a revisar el importante consenso que la sociedad le dio al golpe en el ´76.

El golpe sigue vivo hoy en la hipocresía de no admitirlo y tratarlo como una mala noticia del pasado. En no reconocer a aquellas Madres y Abuelas que lucharon por mantener encendida la esperanza en esos años oscuros, en no reconocer la dignidad de los caídos, en negarse a hacer Memoria para hacer Vida el sueño de un país distinto.

No a partir de guardar el pasado en la biblioteca (o videoteca si prefieren) sino asumiéndolo y comprendiéndolo (llorándolo y discutiéndolo si es necesario), podremos encarar la construcción de un país donde verdaderamente podamos volver a soñar.

Hernán Scibona

Coordinador de un programa del Voluntariado Mano a Mano por la vida
Catequista y Coordinador de Pastoral del Colegio de Villa Jardín
Profesor de Historia y Educación Cívica en los Colegios de Villa Jardín y Almagro
Última modificación ( 25.10.05 )
 

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