Toña Monzón rscj
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La
palabra ?fenómeno? describe bien este movimiento migratorio que llega
como oleada a las costas canarias. Es ?fenómeno? dada la magnitud que
presenta tanto por su número como por las ?fenoménicas? y terribles
circunstancias en las que se da. Sin embargo, y a pesar de todas las
desgracias que sufren, la valentía y las ganas de sobrevivir de estas
personas son ?fenomenales?.
En todo el tiempo que llevo
trabajando con los y las que llegan a la Isla de Fuerteventura desde
otros países, voy notando cambios:
Hay ya muy pocas llegadas furtivas.
Los dispositivos policiales de las costas detectan ahora, más que
nunca, las pateras y son conducidos todos al Centro de Internamiento
del Matorral en régimen carcelario, en donde pasan los 42 días de ley
antes de ser extraditados (cosa rarísima) a sus países o enviados a la
Península para engrosar las listas de los ?sin papeles?.
La inmigración que llega por patera es ya más subsahariana que marroquí.
Las personas que vienen son cada vez más jóvenes y es rara la familia que, como tal, se atreve a llegar.
Desde que estuvo el Rey en Marruecos las pateras llegan en menor número a Fuerteventura.
Estos jóvenes son mano de obra barata en la construcción y en los
trabajos escondidos de los hoteles. Últimamente conseguir un puesto va
siendo duro, sobre todo después de la última regularización.
Las mujeres africanas son carne de cañón
para una prostitución barata de lengua inglesa para el turismo de la
Isla. Llegan embarazadas de su larga espera en Marruecos o con algún
bebé que malamente soporta la travesía.
Dentro del Centro de Internamiento se respira otro ambiente, hay menos personas y están más alegres.
El
paisaje humano de esta Isla va teniendo mucho ingrediente africano,
árabe, del Sahara, también eslavo (hay muchos búlgaros) y
latinoamericano. Buen regalo para una isla pequeña que trata de abrirse
a las nuevas culturas no sin dificultad.
Carmen Fabiani rscj
Provincia de España Centro - Sur
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