photo: Lolín Menéndez  | Estamos reunidas como familia, convocadas por la celebración de nuestra Madre Admirable. Por eso sencillamente es FIESTA. Basta el hecho de encontrarnos para tener motivo para celebrar. Celebrar es recordar, es agradecer, es compartir, es alegrarse con las alegrías y quizás también llorar con la tristeza de las demás. Celebrar es VIVIR cuando la vida tiene un sentido, y qué lindo sentido tenemos hoy al sentirnos hermanas. Antes de mirar a nuestra querida Mater, la Madre Admirable, dejémonos mirar por Ella durante unos minutos, y dejemos que Su mirada nos llegue hondo... Celebrar es recordar. Recordemos nuestros primeros días de Colegio cuando llegábamos y empezábamos a conocer una imagen de María que nos llamaba la atención, que nos atraía por su dulzura, por su bondad, por su ternura... aprendimos a llamarla Mater, tal vez sin entender bien lo que esa palabra quería decir pero era una palabra que nos llenaba el corazón y empezaba a distinguirnos como familia del Sagrado Corazón. Fuimos creciendo y nuestros ojos de adolescentes la empezaron a mirar diferente. La empezamos a sentir más viva, más cercana a nosotras. Le empezamos a contar nuestras “cuitas” y travesuras, nuestras alegrías y decepciones, nuestras dificultades, le encomendamos las notas de los exámenes, la empezamos a sentir como la amiga y la confidente. Era María adolescente a quien mirábamos como modelo. Terminamos el Colegio y Ella salió con nosotras a recorrer los distintos caminos de la vida. Y desde esos distintos caminos queremos mirarla hoy. Mirémosla con ojos de abuelas: somos capaces de mirar un camino recorrido, una historia realizada, como nos invita la puerta abierta que tiene detrás y a la que le da la espalda porque ya pasó. Ahora tenemos un hogar que se ha ido ampliando con otros hogares jóvenes. Y como abuelas aprendemos de Ella la serenidad que van dando los años, la capacidad de preocuparse por los demás como lo hiciera María en Caná, el silencio de quien vive de lo esencial porque ya van cayendo muchas cosas secundarias Mirémosla con ojos de profesional. El mundo de hoy le ha abierto a la mujer caminos insospechados. Hoy más que nunca tiene un papel que desempeñar, uniendo muchas responsabilidades. Y en María encontramos la mujer hacendosa, trabajadora, que sabe unir el trabajo y la reflexión, que sabe que hay un tiempo para cada cosa y una cosa en cada lugar. La mujer que sabe leer y sabe escoger sus lecturas porque la capacitación que recibió necesita actualizarse continuamente. A esto nos invita el libro abierto que tiene Mater: el libro de la ciencia, el libro de la fe, pero también el libro de la vida que vamos escribiendo párrafo por párrafo, página por página, día tras día. Y no solas, sino muy conscientes de que hacemos historia con otros y otras, sabiendo que no hay actitudes neutras: o construimos o destruimos, o hacemos avanzar el mundo o lo hacemos retroceder Mirémosla con ojos de esposas y madres. El lirio nos habla de un amor que hay que cultivar, de un amor que hay que cuidar. El huso nos habla de fortaleza y de rectitud, nos habla del día a día, del paso a paso, así como se va haciendo un hilo fino, fino y siempre igual. La crisis del mundo actual tiene en mucha parte su origen en la familia y Mater nos invita a cuidar nuestros hogares, a hacer de ellos escuela de los valores, no porque se predican, sino porque se viven. Ella, nos hace una nueva invitación a crear hogares donde la armonía, el amor, el perdón y la justicia, y por lo tanto la paz que sólo de ahí brota, sean el telón de fondo de todo cuanto allí se gesta, de cuanto allí sucede. Mirémosla con ojos de amigas. Encontrémonos al pie de esta Virgencita con todas aquellas que fueron nuestras compañeras y condiscípulas. Las que están hoy, y las que ya pasaron a la eternidad dejando en nuestros corazones huellas imborrables. Digámosle de corazón: Madre Admirable que nos enseñaste a vivir la amistad con la fidelidad de un nudo hecho con el hilo que Tú tejes, bendice a todas nuestras amigas, acompaña a las que están en horas oscuras, ayúdanos a no perder nunca el sentido de una verdadera amistad. Y si algún día sintiéramos que ese tesoro se debilita, que sepamos venir a tu lado a descubrir qué nos pasa y a volver a encontrar el gozo de la amistad. Mirémosla con ojos de juventud: Mirada de esperanza y también de incertidumbre, mirada de entusiasmo y también de temor, mirada frente a un mundo conflictivo y a la vez un mundo lleno de posibilidades, mirada frente a un mundo pluriforme que pide mirar la diferencia no como amenaza sino como complementación, mirada al mundo de la técnica, pero también al mundo de la solidaridad y del corazón. Sintamos que nos dice las mismas palabras que Ella escuchó: “No temas, Yo estoy contigo”. Mirémosla con ojos de mujeres consagradas para que nos dé la capacidad de llegar al dolor ajeno y acercarnos a él con el bálsamo de la ternura, y el compromiso de la acción. Que su mirada baja nos enseñe a situarnos desde lo invisible de la fe y desde la profundidad de lo esencial, desde la esperanza contra toda esperanza y desde la fragilidad de lo humano. Que nuestras actitudes broten de un encuentro personal con Dios, de una contemplación del Jesús del Evangelio y de los pobres y excluidos de hoy, que nos abren a dimensiones diferentes de la vida. Que aprendamos de Ella a vivir en sencillez, serenidad y armonía con nosotras mismas, con los demás y con la creación .. Hagamos ahora un ejercicio de imaginación e invitemos a Mater a ponerse de pies y a salir de su santuario. Pidámosle que su mirada recogida oriente la nuestra y nos diga qué tenemos que mirar en este mundo y cómo lo tenemos que hacer. Sin duda alguna, nos invita a mirar hacia los cuatro puntos cardinales y allí descubriremos la soledad y el desamparo de los desplazados, las dificultades de las madres cabeza de hogar sin apoyo y sin trabajo, los ancianos que el mundo neo liberal margina porque ya no son productivos y pidámosle que nos enseñe cómo tenemos que mirar. Desde su recogimiento, desde su fuerza interior, frutos de mirar los acontecimientos a la manera de Dios, nos invita a mirar las causas de esta situación, a descubrir un sistema que está produciendo los frutos que vemos. Con ternura y con firmeza nos ayudará a no detenernos sólo en los efectos y nos invitará a comprometernos en modificar la causa de los problemas que nos están afectando haciendo que nuestro país tenga una imagen muy distinta de la que quisiéramos. Decía al principio que celebrar es agradecer. Por eso agradezcamos el tener una Madre que nos reúne, una Madre que nos convoca, una Madre que nos invita. Recuerdo hoy con gran cariño a Beatriz Restrepo de Echavarría que en alguna ocasión decía que este mundo se estaba quedando huérfano, y por tanto. sufriendo las consecuencias porque había olvidado a María. Que no sea ésta la realidad de las que hoy nos congregamos. Ojalá que a María la bajemos de los altares, le quitemos las muchas coronas y la pongamos a caminar con nosotras y entre nosotras. Que nuestra conducta, nuestras actitudes, nuestros pensamientos y nuestras acciones, La hagan presente en cualquier medio en el que nos encontremos, sea la fiesta o el club, sea la casa o la oficina, en cualquier parte.¡ Eso es tener devoción a Mater! ¡ Eso es celebrar su fiesta !. Para una Madre no hay mayor alegría ni mayor alabanza que saber que sus hijas e hijos son lo que tienen que ser. Celebrar es compartir y por eso vamos a compartir la Eucaristía, donde se vive la fraternidad y se come el pan de la vida. Y en esa Eucaristía llevamos nuestras alegrías y esperanzas, nuestras tristezas y dificultades, no sólo las nuestras sino las del país y las del mundo. Porque estamos en una fiesta de hermanas, donde no hay ninguna exclusión y llevamos en el corazón especialmente a los más necesitados. Terminemos diciendo de corazón, con la emoción que produce sentirse hijas e hijos, sentirse hermanas: Madre Admirable a quien nunca se invoca en vano ayúdanos a comprometernos desde lo que somos, en las circunstancias que vivimos, con el anuncio de un Jesús resucitado que vino a traer vida y vida en abundancia. que allí donde veamos la vida amenazada, en cualquier sentido, tengamos el valor de estar presentes para defenderla. madre admirable que das fortaleza para hacer los mayores sacrificios, ruega por nosotras y ayudanos a gastar la vida por los demás. Charla de Marta Elena Mejía rscj a un grupo de exalumnas del Colegio del Sagrado Corazón de Medellín, Colombia
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