Venezuela : Camino espiritual de un pueblo Version imprimable Suggérer par mail
04-07-04

Buena Noticia a partir de una relectura del Evangelio de Lucas

Emilmar Martínez rscj
Provincia de Venezuela

Lc. 1, 1 –3; 26 – 38; 4, 14 – 21

Varias personas han intentado narrar las cosas que están ocurriendo entre nosotras/os a partir de la realidad que estamos viviendo en estos últimos años. Yo también quiero intentar comprender esta historia y expresar lo que veo en ella desde El Estanque, un barrio de Coche, al oeste de Caracas.
El mundo caminaba normalmente según lo previsto. Ya algunas personas, representantes de distintos ámbitos del saber, habían anunciado el futuro de una convivencia cuyas reglas son las de un supuesto sistema único, el mercado total, mercantilizador de la vida humana, donde los pobres y la justicia no tienen cabida. Las consecuencias eran evidentes:

  • la pobreza creciendo en proporción inversa a la posibilidad de vivir humanamente los seres humanos
  • la naturaleza desgastándose para el disfrute y sin conciencia
  • las relaciones entre personas y con el cosmos en general deteriorándose hasta convertirnos unos/as a otros/as en objeto aprovechable más que en sujeto que piensa, siente y sueña


Pero Dios “escuchó el clamor de su pueblo”, así como en el Exodo, y fue de visita a un joven país llamado Venezuela. Estaba en un momento difícil y, por eso, en un momento propicio. En medio de su debate político escuchó la voz como de un ángel –el ángel de la historia que siempre nos acompaña-:

  • “ALÉGRATE, Venezuela, el Señor está contigo”.
    Por un momento todos los habitantes del país quedaron conmocionados y no entendían ese saludo en medio de tanta controversia y conflicto.
  • “No temas, has encontrado el favor de Dios y en este mundo globalizado en el que pareciera existir una sola propuesta de convivencia y crecimiento, TU tienes una Palabra, TU has de buscar y soñar nuevas propuestas. Vas a ser espacio de discernimiento y discusión. Vas a ser en el mundo un lugar donde las cosas no están dadas sin más pues hay que razonar cada opción política y económica, hay que justificar cada propuesta de desarrollo que implica la Vida de personas y el cuidado de la naturaleza que nos la posibilita. Todos te mirarán con esperanza y con susto porque en ti va a nacer algo nuevo que será luz para todas las naciones”.


Por supuesto, Venezuela quedó estupefacta y dijo:

  • “¿cómo va a ser esto? ¿no te das cuenta que estamos divididos, que no sabemos mirarnos a los ojos para conversar y arreglar nuestras dificultades? ¿acaso no has visto que somos incapaces de relacionarnos con justicia y verdad?”
  • “Ahí sí es verdad que tienen que hacer un esfuerzo. La voz de la historia está con ustedes, los reclamos de la historia por una vida más justa y digna para todo ser humano se están oyendo en Venezuela y, no te asustes, cuando se trata de crecer, todo es posible”
  • “Pues si es así, los ciudadanos y ciudadanas de este país estaremos contentos y agradecidos por ser lugar y oportunidad para crecer en humanidad, para alumbrar nuevos modelos de convivencia, para participar juntos/as en la construcción del país que soñamos”


Con este ANUNCIO en el corazón, Venezuela siguió caminando entre logros y dificultades. Por momentos salía a flote su gran debilidad y, al momento siguiente, un pueblo fuerte asumía la Vida en sus manos. Lo que sí es cierto, y cada venezolana/o puede contarlo, es que en este país se analizan las cosas y cada paso es discutido y peleado para que todos/as podamos darlo juntos/as y cada paso lleva implícito un nivel de organización que nos obliga a mirarnos unos/as a otros/as –cosa que habíamos olvidado hacer- ya pensemos igual, ya pensemos distinto. Lo que sí es cierto es que desde cada rincón, cada barrio, cada comunidad somos protagonistas del país que queremos y de la convivencia que estamos creando. Eso no significa que sea perfecta, significa que es la que CREAMOS.

Por eso decimos que celebra todo nuestro pueblo la grandeza del Señor y nuestros huesos se alegran en Dios que ha mirado la condición humilde de este país maltratado y pisoteado y nos ha dado la oportunidad de VIVIR. Ya otros pueblos están diciendo lo afortunados/as que somos porque nos ha tocado el regalo de cuestionar estructuras y cosmovisiones ajenas a nuestra idiosincrasia, de soñar una forma de convivencia donde haya Vida antes que muerte, donde cada persona tenga su lugar y su palabra, donde ser diferente sea una riqueza, donde la pobreza es signo de nuestra falta de humanidad, y no la consecuencia inevitable de un mundo imperfecto, y por eso no la aceptamos y trabajamos por una vida justa y digna para todos/as.

Cuando Venezuela concientizó todo este proceso y lo tomó en sus manos como posibilidad de crecer en calidad humana y calidad de Vida sintió que tenía un camino que hacer. Un camino que ya habían intentado otros países, otros pueblos, otras comunidades, otras personas: Amigos y amigas del mundo, la historia nos está reclamando un momento de atención, la historia nos está diciendo que el camino que hemos tomado no es el camino correcto pues produce muerte y destrucción, produce falta de cariño y cuidado, hace crecer el mercado pero mengua nuestra capacidad de ser humanos, nos da posibilidad de viajes espaciales, avances científicos de incalculable valor y nos quita toda posibilidad de querernos como hermanos y hermanas. Pero la Vida está en esta tierra y nos invita a mirar la realidad y construirla, nos dice que hoy es posible la unidad en la diferencia, la pluralidad de cosmovisiones, las estructuras sociales, políticas, económicas y religiosas capaces de generar Vida y Vida digna para todos/as; es posible el amor y la atención al otro/a diferente, la ternura y la poesía, la autoridad horizontal y la complementariedad vital, el REINO de Dios como levadura que fermenta la masa; que es posible ser humanos y para ello hemos de aprender a amar cada día.

A partir de hoy, y en este país en camino, se pueden empezar a cumplir estas promesas.


Un camino espiritual
A partir de esta relectura del Evangelio de Lucas podemos descubrir algunos presupuestos teóricos. Este apartado constituye el intento de hacer teología a partir de esta realidad intuida en Venezuela: explicitar los ejes constitutivos de este itinerario teniendo en cuenta el momento previo que define el DESDE DONDE de este caminar y las etapas en las que se va concretando.


1. OPCIONES PREVIAS: LUGAR DESDE EL QUE VIVIR Y REFLEXIONAR EL CAMINAR ESPIRITUAL
Este itinerario que acabamos de alumbrar, no sin cierta osadía y como propuesta de reflexión a seguir profundizando y puntualizando, revela algunas opciones previas que lo determinan y lo hacen posible:

  • Se refiere a un camino como colectivo, como comunidad y grupo. No estamos ante un itinerario personal, en cuanto a individual, sino más bien ante el itinerario de todo un pueblo en búsqueda, todo un pueblo haciendo viva la utopía del Reino en nuestro país. Podemos decir entonces que es un camino espiritual marcado por la comunión puesto que se refiere a algo más que la suma de esfuerzos o caminos personales. Estos, aunque son necesarios, no dan cuenta del caminar que estamos presenciando en Venezuela.
    Hoy queremos descubrir la profundidad de este caminar en el que ofrecer lo mejor de cada uno y cada una es condición indispensable para crecer como pueblo.
  • Un caminar arraigado en un momento histórico concreto. No estamos generalizando lo que podría ser un itinerario espiritual, estamos ante el itinerario de Venezuela desde la llegada del Presidente Chávez al Gobierno con su propuesta de revolución bolivariana, las controversias en torno a su figura y la explosión de Vida generada en el pueblo venezolano a partir de todo este proceso político. Podríamos decir entonces que es un camino espiritual marcado por la encarnación puesto que se trata de escuchar y caminar con el Espíritu que se revela vivo y presente en nuestra historia y nuestra carne.
  • Es un caminar que tiene un objetivo claro: descubrir las semillas del REINO en este momento histórico. Y eso porque estoy convencida de que Dios habla y participa en la realidad y se hace “carne de nuestra carne” en este momento en Venezuela; porque estoy convencida que la pobreza y exclusión que se vive, no solo en el país sino a nivel mundial, es una señal que nos dice que ESTA no es la Vida que Dios quiere, que ESTE no es el camino para ser humano ni para hacernos Hijas e Hijos de Dios. Decimos entonces que es un camino que nace de “la noche oscura de los pobres”, como dice Casaldáliga.
  • Y es un caminar que nace desde un lugar físico determinado: El Estanque, un barrio en Coche, al oeste de la capital del país. Y nace también desde un lugar teológico determinado: tomando partido por el pueblo empobrecido, excluido, ignorado. Aquí, el camino espiritual tiene rostros y gestos concretos, tiene nombre y apellido en hombres y mujeres y sus distintos procesos de crecimiento:
  • desde la más sencilla participación hasta la real entrega de la Vida a las personas que te rodean
  • desde el deseo de mejorar la calidad de Vida hasta el esfuerzo por cambiar estructuras de injusticia y desamor
  • desde la oportunidad de ser beneficiaria/o de los distintos planes y proyectos hasta la capacidad y el arrojo para rechazar, asumir o incluso crear distintos planes y proyectos, reclamar derechos o exigir responsabilidades
  • desde la aceptación del otro/a, diferente a mí, hasta la creación de una convivencia juntos/as –reflejada en distintos niveles de organización y acuerdo, de tolerancia y amor, de compasión y perdón
  • Y, por todo lo anterior, estamos ante un caminar espiritual que tiene su principio y fundamento en Jesús de Nazaret pues, como dice Pedro Casaldáliga, “la espiritualidad cristiana es, por definición, la espiritualidad de Jesús, según su espíritu. Su opción deberá ser nuestra opción, sus actitudes nuestras actitudes, su praxis, nuestra praxis. Vivir como el vivió históricamente -él en su contexto, nosotros en el nuestro- esa teologalidad vital, que son en una única vivencia la fe, la esperanza y el amor” . De esta forma, las preguntas que han de guiar este camino son las que hacen de nuestra realidad y momento histórico una oportunidad de encuentro con Jesús: “¿cuál fue el objetivo de la vida de Jesús, su causas, la razón de su existencia de su muerte y resurrección? ¿cuáles fueron sus actitudes básicas, su “idiosincrasia” divino - humana, su manera peculiar de ser y de obrar?”. ¿Cuál sería hoy el objetivo de la vida de un cristiano/a, razón de su existencia? ¿cuál es el sentido y la razón de la existencia de una comunidad, un país que se proclama cristiano/a? ¿cuáles son las actitudes básicas y el camino espiritual, reflejado en un ser y obrar, que hemos de desarrollar hoy en Venezuela?

2. ETAPAS DE ESTE ITINERARIO ESPIRITUAL EN SEGUIMIENTO DE JESÚS
Descubro tres grandes momentos de cualquier camino espiritual. Tres momentos que no necesariamente se desarrollan en orden cronológico y que no necesariamente se dan los tres. Y es que este itinerario espiritual tiene sentido en la lógica del kairós y no en la del kronos . De tal forma que la Vida espiritual no sigue necesariamente el esquema de proceso y etapas. Puede ser cuestión de momentos o experiencias puntuales.
Esta lógica del kairós tiene la ventaja de decirnos que la meta no es el final, que lo realmente importante es recorrer el camino. Ahora bien, estamos ante el peligro de quedarnos en un solo momento, estacionarnos, sin darnos cuenta que si bien Dios irrumpe en la historia –y en este caso, en la historia de todo un pueblo-, siempre propone un camino en ella –y este es el desafío que enfrentamos-.


El Encuentro
Es el momento de la comunicación de Dios, o mejor, de la autocomunicación tal y como quedó descrita cuando hablamos del lenguaje de Dios. Así, este es el momento de LA PALABRA: una palabra que no es la simple transmisión de un signo sino que constituye un símbolo de encuentro por el que algo de quien pronuncia la palabra entra en la persona que la recibe –dabar-. En este sentido, estamos ante un ANUNCIO que no es exterior al pueblo venezolano sino que es un anuncio que implica y hace participar a este pueblo.
Y esto porque “Dios es pura autocomunicación, no es un momento puntual –la creación, Jesús-, es un continuo movimiento, una continua donación, una dinámica permanente de darse” . Estamos hablando entonces de una continua creación y una continua encarnación. Y esta es la BUENA NOTICIA que recibe el pueblo venezolano en este momento de su historia: la posibilidad de crear, no ya en la historia, sino crear LA historia; la certeza de que Dios camina con su pueblo en medio de los avatares de esa historia como “carne de su carne”.

Ese encuentro tiene forma de diálogo –Alianza le decían en el Antiguo Testamento- y constituye la sorpresa, la irrupción de Dios en nuestra historia, la ruptura que inicia el camino espiritual. Una ruptura que algunos autores llaman conversión o metanoia y que no tiene nada que ver con un pecado anterior sino con el amor de Dios que se hace presente en nuestra historia, irrumpe en ella con una propuesta de Vida.
Este momento es de tal fortaleza e impacto que corremos el peligro de quedarnos en la pregunta: “¿cómo va a ser esto si no conozco varón?”. La pregunta es necesaria pero de nuestra reacción depende la posibilidad de seguir adelante con la fe que cree que para Dios nada es imposible o el estancamiento de quien no es capaz de distinguir la voz de Dios entre un sinnúmero de otras voces que piden razones y pruebas. Aquí, para poder realmente hacer camino, es necesario estar dispuesta/o a entrar en una nueva senda: escuchar la propuesta de Dios en la realidad, hacerse cargo de ella.

“Por eso –comenta Gustavo Gutiérrez- la conversión no es un gesto que se realiza una vez por todas. Ella implica un desarrollo, doloroso incluso, en el que no están ausentes las incertidumbres, las dudas, las tentaciones de desandar lo andado” : ¿hoy, en Venezuela, somos capaces de escuchar la voz de Dios en la historia y entablar diálogo con ella? ¿estamos abiertos/as a descubrir las semillas de Reino que está trayendo todo este proceso político, social y religioso? ¿tenemos audacia para esta ruptura y, sin bloquearnos en ella, entrar en una nueva senda?
“Ruptura, nuevo camino, avances y retrocesos, todo el movimiento está bajo el llamado y la acción del Espíritu que pide de nuestra parte una decisión que nos lleve a pensar, sentir y vivir con Cristo” .


El Reconocimiento
En EL RECONOCIMIENTO tiene lugar un momento profundo que, después del sí –fiat- empieza a descubrir la verdadera trascendencia del momento que se vive. Se descubre entonces que esta Buena Noticia que hemos recibido tiene relación con las necesidades y los sueños de quienes la escuchan despertando el deseo de una sociedad más justa, fraterna y sororal, capaz de cambiar y crecer de acuerdo a su propia historia, cultura y utopías. En este momento nace el balbuceo agradecido de quien intuye esta Palabra de la historia y reconoce que es mucho más grande que la propia persona o la propia respuesta, tiene que ver con el amor de Dios a un pueblo.
Nace entonces la oración como expresión de fe y de confianza, “es algo que brota como respuesta humilde y confiada al don del amor gratuito de Dios y como deseo de compartirlo sencillamente con los hermanos/as” .

Nos encontramos aquí en un momento decisivo en el que, reconociendo la FILIACIÓN que nos une con el Dios de la historia -que bien puede ser la historia de Dios- encontramos la necesidad de una respuesta de FRATERNIDAD. ¿Acaso podemos dejar de admirarnos ante un momento de tal profundidad y sentido? ¿lograremos ubicarnos en este proyecto que es más grande que nuestros propios procesos personales? ¿lograremos captar toda la densidad de la realidad y forjar desde ella nuevas actitudes y respuestas?

Podemos decir entonces que este reconocimiento, expresado en oración, significa RELACIÓN. Y como relación se establece de acuerdo a unas características determinadas que, en el caso que nos ocupa, descubrimos como:

  • Una relación de amistad: no es la oposición de quien reconoce la grandeza de Dios y se siente pequeño/a frente a ella, es el diálogo confiado de quien se sabe amado/a y, al mismo tiempo, con capacidad para amar; no es la frustración de no lograr nunca “subir” hasta donde está Dios ni sentir a Dios tan “abajo”como para estar cerca, es la alegría de quien reconoce a Dios formando parte de nuestra historia, encarnado en ella en rostros y acontecimientos, y a la humanidad capaz de crear una convivencia que potencia y manifiesta lo más divino y trascendente de sí misma
  • Una relación que hace personas: no se trata del infantilismo de quien busca en otra persona las soluciones o consuelos, sino la audacia de quien toma la Vida en sus manos y se hace protagonista de su propia historia sabiendo que Dios forma parte de ella: “Nadie me quita la Vida, soy yo quien la entrega”(Jn. 10, 18).


Hoy, el pueblo Venezolano ha comprendido esta relación de amistad que hace PERSONA a cada persona que la cuida y mantiene. Hoy, en muchos sectores de la sociedad, estamos comprendiendo que en la medida en que establezcamos relaciones de amistad que hagan a cada persona PERSONA, podremos decir que “celebra todo nuestro ser la grandeza del Señor porque ha mirado a su pueblo y se ha hecho presente en EL”.


El Amor
Ya se alumbra un tercer paso y casi sin darnos cuenta nos encontramos en el momento del AMOR, en el momento en el que VIVIR significa dar Vida y dar la Vida.
Aquí logramos entender todo este proceso como un camino de aprender a amar para traer Buenas Nuevas a los pobres, para anunciar a los cautivos su libertad y a los ciegos que pronto van a ver. A despedir libres a los oprimidos y oprimidas y a proclamar el año de la gracia del Señor.

Y aprender a amar como condición de posibilidad, no ya para ser cristianos/as, sino para ser simplemente humanos. La diferencia, si es que existe, está en el hecho de que como cristianas/os nuestro camino es el de aprender a amar COMO JESÚS AMÓ.

En este punto he de confesar que me quedo sin palabras. No encuentro cómo hablar de este momento que, por lo demás, no es susceptible de expresión, sino que su riqueza está en que es pura VIVENCIA.

Sin embargo, sí quisiera compartir una experiencia que me resulta expresión y cúlmen de este camino espiritual: expresión en cuanto estamos ante una Vida compartida en oración; cúlmen, no por ser final o meta o perfección alcanzada en el camino, sino porque constituyó un nuevo momento de kairós, un nuevo anuncio que hace comenzar el itinerario nuevamente y con mayor hondura.

Hace unos días nos encontramos para la oración de los sábados un grupo de amigos y amigas que estamos involucrados en diferentes proyectos comunitarios. Estábamos comentando la lectura del Libro del Deuteronomio en su capítulo 30: “Elige la Vida y vivirás”. Algunos comentarios:

Yo, con este tamaño, creí que había vivido. Hoy es cuando en verdad siento que estoy VIVA porque he elegido aquello que en verdad me da vida que es ayudar a los demás (voluntaria facilitadora de la Misión Robinson)

  • En Venezuela, para elegir la Vida, tenemos que tumbar los muros que nos separan y sentarnos juntos/as a arreglar nuestros problemas (miembro del Comité Urbano de Tierra del Sector El Estanque)
  • Yo sólo le pido a Dios que me de fuerza porque a veces uno tiene ganas de dejarlo todo. A veces es difícil (miembro del Comité Urbano de Tierra del Sector El Peñón)
  • Estoy de acuerdo que hay que buscar la unidad pero no tiene sentido una unidad donde una persona tiene acceso a los más lujosos bienes del mercado y hay quienes no tienen oportunidad de tomar ni un lápiz para escribir (médico cubano del Sector)
  • Elegir la Vida es una opción de cada día. En Venezuela hay quienes han elegido la muerte y a veces no es fácil mantenerse en tu opción cuando el conflicto es tan fuerte. Pero este es el criterio: “elige la Vida y VIVIRÁS tu y tu descendencia”; elige la unidad con justicia y vivirás tu y tu pueblo; elige el respeto y la ternura, el cuidado y la honestidad y vivirás tu y tu pueblo como un pueblo noble; elige la capacidad de amar y de humanizar la historia y vivirás tu y tu pueblo junto a todos los pueblos.


A modo de conclusión

Para finalizar este informe quiero retomar dos aspectos que, a partir del itinerario propuesto, descubrimos inherentes a cualquier camino espiritual.

1. El itinerario espiritual es circular, no camina en sentido ascendente hacia una meta o una anhelada perfección. Nos encontramos ante un proceso circular y eso significa:

  • Que su inicio puede estar en cualquiera de los momentos porque cualquiera de ellos es presencia del Espíritu en nuestra historia.
  • Que no tiene final sino que su valor está en seguir caminando. Por lo tanto, llegar a un punto, a un momento cúlmen, significa ser capaz de escuchar de nuevo al Espíritu que libremente se manifiesta y que se vuelve a convertir en encuentro, reconocimiento y amor.


Con cierto susto nos damos cuenta entonces que estancarse en un punto del camino es morir. Quedarse en el puro encuentro, en la pregunta desconcertada “¿cómo va a ser esto?” no nos deja descubrir que para el Dios de la historia nada es imposible y que aun nos falta mucho por crecer y caminar. Quedarse en el reconocimiento y la profundidad de la oración agradecida y no ver más allá nos mantiene en el cuido de los propios intereses y no nos ayuda a involucrarnos en proyectos comunes que, si bien nos sobrepasan, requieren de nuestro aporte y presencia. Quedarnos en el amor tampoco es posible pues en él mismo se da un nuevo anuncio que nos permite profundizarlo cada vez más y nos impulsa a emprender cada día el camino del “Buen Samaritano” del Evangelio acercándonos a los heridos y heridas que nuestra historia va dejando en el camino.

Cada venezolano y venezolana, cada comunidad o grupo, hemos de preguntarnos entonces en qué momento del camino nos encontramos, estamos estancadas/as, estamos caminando. Este análisis es fundamental si queremos seguir caminando, creciendo, VIVIENDO.

2. A lo largo de este informe hemos ido descubriendo con profunda alegría algo que las Hermanas del Sagrado Corazón me enseñaron como forma de Vida y que el Prof. Rafael Luciani desarrolló en el aspecto más teórico: EL CAMINO DE HACERNOS HUAMANAS/OS ES EL CAMINO DE LA ESPIRITUALIDAD. Y es que nuestra espiritualidad no se concreta simplemente en prácticas sino en un estilo de Vida y convivencia, una forma de ubicarse en la historia y relacionarse con ella que va desarrollando lo más humano –y, por lo tanto, lo más divino- que la Vida, y Dios en ella, ha regalado a cada persona.

Así, en este momento que vive Venezuela, hemos de reconocer con humildad y entusiasmo que el camino espiritual, aun cuando puede expresarse y vivir entre opciones políticas determinadas, tiene su valor en cuanto intenta descubrir en cada momento histórico la posibilidad de hacernos plenamente humanos y, por eso, plenamente Hijos e Hijas de Dios.

María Fernanda Vacas Navarro
Provincia de Venezuela
Dernière mise à jour : ( 24-10-05 )
 

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