Experiencia educativa en Godella No es éste, tal vez, el mejor momento del curso para sentarse a escribir algo sobre mi experiencia educativa. Los últimos días de clase, las prisas, los exámenes, las notas… no lo favorecen. Pero cuando algo nos aporta tanta vida, es justo compartirlo. Hace ahora dos años Montse Riu me propuso un nuevo destino: el colegio de Godella. Ella sabía que había hecho un proceso y que, después de varios años colaborando en Cristianisme i Justícia, esa plataforma se me hacía muy válida pero sentía que necesitaba otra cosa. Necesitaba más interacción, más relación con otras personas: necesitaba sentirme más directamente educadora. Apostar por esta tarea era todo un reto. Sin formación específica para el aula, superando miedos y timideces, dando un viraje a mi propia historia, me encontré delante de 30 alumnos de 16 años mirándome expectantes. Superada la primera semana, empecé a respirar y los meses me han ido confirmando no sólo en lo acertado de mi apuesta sino también en una vocación que, con sorpresa, estaba emergiendo en mí. Hoy el aula me resulta un espacio cómodo y privilegiado para transmitir tantos valores en los que creo. Y siento que a la mayoría de ellos no les son indiferentes. ¿Quién no quiere un mundo habitable para todos? ¿A alguien le da igual la desiguladad? ¿Cómo no reaccionar ante la injusticia? Después de 2 años, miro a mis alumnos e intuyo ese Misterio presente en cada uno. No me desespero ante la inmadurez e inconstancia de nuestros adolescentes. Son fruto de su época, como yo lo soy de la mía. Sólo deseo que tomen las riendas de su vida, que sean capaces de mirar más allá de ellos mismos y que se comprometan con el mundo que les ha tocado vivir. Teresa Gomà rscj Provincia de España Norte Una experiencia nueva con sentido educador Toña Monzón rscj  | Al querer compartir una experiencia educativa, me vienen recuerdos que guardo en el corazón con rostros y nombres, no como añoranza, sino con agradecimiento al Señor por todo lo que me confía y sé fía... Pero en esta etapa diferente como responsable en una comunidad parroquial va teniendo otros matices. El trabajo pastoral de una parroquia como educadoras, unas veces es gratificante y llena de alegría. Otras, de incertidumbre, responsabilidad y gran preocupación. En muchas ocasiones, es difícil encontrar una respuesta acertada, a situaciones tan variadas, a veces tan complejas, y a gente tan distinta. La comunidad parroquial abarca a la persona, desde que nace hasta que muere. En estos cinco años que llevo en Canarias he tenido que hacerme a muchos frentes. Siempre fortalecida y acompañada por Aquel que conoce nuestro barro y sabe nuestras debilidades. El nos dice: "Mira que yo pongo mi palabra en tu boca” ¡Al tomar conciencia te llenas de asombro! Es toda una experiencia. ¿Qué decirle a unos padres que acaban de perder a su hijo de veinte años en un accidente? o ¿una niña que muere a los once años? Una chica peruana, viene a la parroquia en día de Navidad con una niña de quince días, su compañero después de maltratarla la pone en la calle, aquí no tiene a nadie. Pero la comunidad parroquial se pone en marcha. Por la noche ya ha encontrado un sitio donde poder estar, después trabajo... Las parejas que quieren rehacer sus vidas, después de una mala experiencia y se encuentran con tantas trabas “jurídicas, económicas, legales “… Un matrimonio que el padre es musulmán, y a toda costa, quiere que sus hijos hagan la primera comunión porque todos los niños de la escuela la hacen y por qué ellos no tienen derecho hacerla. En fin, estos y otros muchos ejemplos que podría contar forman parte de la vida en esta experiencia educativa, en esta misión también existen, otras muchas que forman un arco iris de esperanza. Nuestro amigo Blas. Aquel muchacho, al que un día le pedí me arreglase la luz de la parroquia y que ahora se ha convertido en un agente de pastoral que sabe predicar con la vida y la palabra. Carmensa: Después de cuidar a su nuera con un cáncer, a su padre mayor y cuatro hermanos, que trabaja de limpiadora en un colegio, dedica “todo su tiempo libre”a los más pobres en Cáritas, con una entrega incondicional, a la hora que sea. Tengo que decir que esta gente sencilla es la que poco a poco me va educando. Mi experiencia va siendo un aprendizaje distinto, porque me ponen en contacto, no con la teoría del Evangelio sino con la experiencia de esa palabra hecha vida en los más sencillos Me emociona, muchas tardes en la parroquia, la ilusión con la que se acercan matrimonios jóvenes para solicitar el Sacramento del Bautismo para sus hijos. Ninguno de ellos duda en afirmar positivamente: “Sí, me comprometo a educar a mi hijo en la fe de Jesús, dentro de la Iglesia”. Esta frase dicha con sinceridad, y con la ilusión que genera el nuevo miembro que ha venido a ensanchar la familia, tiene mucho de compromiso y de responsabilidad, pero aquello que con tanta fuerza pronunciaron, tal vez, se vaya “empolvando” Llega la etapa del “Despertar Religioso”. Esa catequesis parroquial donde va calando el “anuncio”. Los padres son los educadores en la fe de sus hijos. Con la oración del Padre Nuestro, se inicia esta etapa. Van descubriendo una forma nueva de rezarlo. Llamar a Dios Padre y Madre supone en nosotros un cambio de actitud en nuestra relación como hijos. Supone confianza en él. Nos dice: “Los últimos serán los primeros” ¡que lo que hagamos por uno de estos es como si se lo hacemos a Él!. Que sepamos educar con ese talante suyo que acoge al más débil . En su Nombre, echamos la red cada mañana. Manolita Martín rscj Provincia de España Centro Sur |