efectos de la globalización neoliberal en el derecho a alimentarse en méxico Muriel Cameron rscj  | El derecho a alimentarse implica la autosuficiencia (soberanía y seguridad) alimentaria, el acceso a los alimentos, el que sean sanos y de acuerdo con la cultura de quienes los consumen, y también la información sobre los ingredientes que contienen. En México hubo soberanía alimentaria hasta 1986, año en que comenzó a implantarse la economía neoliberal por medio de los ajustes estructurales exigidos por el Banco Mundial. Habían tomado el poder los tecnócratas formados en la Universidad de Harvard. Hasta entonces, el país contaba con una estructura agraria fruto de la Revolución de 1917, que aunque con graves fallas, ya que era el instrumento para transferir la plusvalía generada en el campo a la industria urbana apenas nacida, permitía a los campesinos cumplir con la misión de alimentar al país. Pero a partir del año 86 los gobiernos neoliberales, inducidos por el Banco Mundial fueron destruyendo los tres puntales del sistema campesino de producción de alimentos: el Ejido y la Comunidad Agraria que los producían, el Banrural que la financiaba y la CONASUPO, comercializadora que compraba los productos campesinos, principalmente el maíz, y los distribuía hasta los últimos confines del país. También suprimieron el precio de garantía que aseguraba un mínimo salario al trabajador agrario. Para realizar estos ajustes hubo que transformar al Artículo 27 de la Constitución, uno de los principales logros de la Revolución por el que murió un millón de campesinos. Al entrar en vigor el TLCAN (Tratado de Libre Comercio con América del Norte) se abrieron las fronteras a los alimentos de Estados Unidos, principalmente granos, carnes y lácteos y se derramaron en México con el estruendo de una presa que se rompe, a precios de dumping, y precisamente en las épocas de cosecha: En cinco años de TLCAN se importaron 58,800,000 toneladas equivalentes a dos años de producción nacional con un valor de10,700 millones de dólares, cinco veces el presupuesto de la SAGAR (Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural). La venta de granos mexicanos bajó l50,000 toneladas. Al mismo tiempo los insumos para la producción subieron exageradamente de precio, los réditos se volvieron inalcanzables y la garantía para obtenerlos ya no fue la cosecha sino la tierra misma que antes era intocable. Los campesinos dejaron de ser sujetos de crédito aparte de que tuvieron que competir cada uno solo en el mercado con los monstruos transnacionales. Poco a poco se fue dibujando en los hechos el proyecto secreto del neoliberalismo para el campo y para la alimentación: entregar aquél a las transnacionales para darles el control de la alimentación mundial. En México, se trata de echar fuera de él a 20 millones de campesinos de los 25 que había. Anualmente lo dejan 400,000. En su lugar se establecen las empresas filiales de las transnacionales, pero no vienen a producir maíz , que es el alimento básico de la gente , ni fríjol, ni comida para el pueblo, sino productos de exportación, lo que les deje ganancias en otras partes. ¿Cuál es el impacto de esta situación en el derecho a alimentarse de los mexicanos? Se perdió la soberanía, autosuficiencia y seguridad alimentaria (y con ellas la soberanía política): de haber sido un país autosuficiente a cinco años de TLCAN importaba ya el 50% de lo que se consumía: el 51% del maíz, la décima parte de la leche y un tercio de la carne. Entre l988 y l998 la dependencia pasó de 40 alimentos a 81. Cada vez más se pierde la posibilidad de acceso a los alimentos para un porcentaje creciente de la población ya que se acelera la desaparición de empleos agrarios y agroindustriales: se pone en riesgo el trabajo de 3,500,000 maiceros y de 300,000 cafetaleros, por importación de carne se pierden l44,000 empleos; en la industria azucarera baja en 28% el número de trabajadores; en los derivados del arroz se suprimen 3,100 plazas y el cuádruple de empleos indirectos. Los millones de campesinos expulsados de sus tierras que no emigran a los Estados Unidos, llegan a las ciudades del país a engrosar el número de autoempleados, subempleados y desempleados y esta situación de desempleo es la que genera la pobreza. pero también los salarios que desde la entrada del neoliberalismo han perdido el 86.5% de su valor en términos reales . Según el censo de la población de 1990 más de las 4/5 partes de ella era pobre y se encontraba en extrema pobreza el 20.2% . Para 1999 la canasta básica había subido en la ciudad de México 385% por encima del salario mínimo vigente. El 63% de la población percibía salarios inferiores a ese costo. (La Jornada, junio 9 de 1999) Los alimentos que nos llegan para el consumo ya no son chatarra sino dañinos: el maíz amarillo usado en las tortillas de la Ciudad de México, es cancerígeno, importado de los E.U. donde se deja dos años en el almacén, allí genera un hongo que contiene afloxina (Aspirgus Flavus). En 1999 E.U. retiró de su mercado 6,000 Ton. de carne contaminada y la exportó a Japón, Pacífico Sur y a México. Contenía bacterias monocitógenas que atacan a recién nacidos, a mujeres embarazadas y a ancianos y pueden producir la muerte. La mayor parte de la leche importada, carece de las mínimas condiciones de calidad en grasas y proteínas. La hormona BTS para crecimiento de ganado y la BGH para aumento de producción de leche acrecienta siete veces el peligro de cáncer en mamas y cuatro, en la próstata. En el caso de los transgénicos, se nos impide saber lo que comemos porque su etiquetación bajaría la venta y las ganancias de las transnacionales. México se ha convertido en basurero de alimentos y su población en laboratorio de experimentación de transgénicos. Para conocer los efectos de éstos últimos, dentro de veinte o treinta años sólo tendrán que venir aquí los científicos a observar lo que pasó. El caso de México es sólo un ejemplo de lo que sucede con el derecho a alimentarse en los países subdesarrollados o en vías de desarrollo a causa de la globalización neoliberal. Blanca Narro rscj Provincia de México-Nicaragua |