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16.10.08 |
Mater Admirabilis
Dios ha manifestado su misericordia y su fidelidad en un mundo herido por el pecado: ha enviado a su Hijo amado que se ha hecho uno de nosotros y ha entregado su vida para liberarnos, recrearnos, y reconciliar todo en El, para gloria del Padre.
(Constituciones de las Religiosas del Sagrado Corazón de Jesús RSCJ n° 2)
Por nuestro carisma estamos consagradas a glorificar al Corazón de Jesús. Llamadas a descubrir y manifestar su amor, respondemos dejándonos transformar por el Espíritu para vivir en unión y conformidad con el Señor y expresar a través de nuestro amor y de nuestro servicio la caridad de su Corazón.
(Constituciones RSCJ n° 4)
María, mujer de fe en el Pueblo de Dios, permanece cercana a nosotras y a toda presencia de Jesús. Al descubrir su Corazón como el más unido y conforme al Corazón de su Hijo, la Sociedad se confía especialmente a Ella para que nos conduzca a Jesús. (Constituciones RSCJ n° 9)

Esta actitud de contemplación va penetrando todo nuestro ser y nos ayuda a vivir en unión constante con Jesucristo en nuestras relaciones, trabajos y actividades apostólicas. De ella brota una fuerza de conversión y de transformación para la misión.
Como María acogió la Palabra de Dios y la dió al mundo, así nosotras recibimos la vida de Jesús y nos entregamos con El para que todos tengan vida.
(Constituciones RSCJ n° 22)
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Última modificación ( 04.11.08 )
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