|
Page 2 sur 3
Palabra y Vida, septiembre
1: Lc 4,16-30
La elección por parte de Jesús de ese texto de Isaías es como un preludio sinfónico, como un pórtico de entrada a los que va a ser su vida entera, tanto en sus acciones como en sus gestos y palabras. Sólo se ha saltado una cosa que estaba en el texto del profeta: la alusión al "día de la venganza" de Dios. Algunas de las imágenes de Dios que aparecen en el Antiguo Testamento han dejado de tener vigencia, pertenecen a viejos conceptos sobre Él que han sido superados por la presencia de su Hijo, siempre compasivo y siempre a favor nuestro.
3: Lc 4,38-44
La escena de la curación de esta mujer tiene lugar en la "jornada de Cafarnaúm" en la que los evangelistas presentan la actividad de uno de los días de Jesús en Galilea, desde la mañana hasta el amanecer del siguiente día. Es como un pequeño "manual para discípulos" que nos invita a acompañar a Jesús y a contemplarle expulsando demonios, sanando, acogiendo a todos los que se le acercan, buscando de madrugada el rostro del Padre. ¿Estamos dispuestos a seguirle?
7: Mt 18,15-20 domingo XXIII del tiempo ordinario
El que sigue a Jesús y abraza ese modo de vida que él ha querido implantar en el mundo que llamamos "reino", tiene que saber que su modo de vida va a estar siempre referido a otros, en contacto con ellos, aprendiendo incesantemente a comportarse como un hermano, un compañero o un amigo. Vivir así tiene precios: el perdón, el interés sincero por el otro, la oración en común. En el Reino no tiene sitio el egoísmo de los individualistas.
8:Mt 1, 1-16, 18-23 Natividad de María
A María la recibió José gracias a que Dios le había hablado en sueños. Y es que a ella, la mujer de la sabiduría en el corazón, sólo José iba a poder conocerla así y no confiando sólo en la inteligencia. Dios se comunica con nosotros cuando renunciamos a entenderle del todo y a saber los cómos y los porqués de lo que El hace... María lo supo bien desde niña y aprendió a vivir abandonada y atenta para escuchar a Dios. Y José, que iba a vivir a su lado, tuvo que aprenderlo también.
9: Lc 6,12-19
El evangelio de hoy nos ofrece un precioso sumario de la acción de Jesús: su oración en un lugar solitario, como el centro en el que todo tiene su origen; su llamada a los discípulos, cada uno por su nombre, convirtiéndolos en apóstoles, es decir, en enviados; y su actividad de dirigir a todos palabras de vida y aproximarse a toda enfermedad y dolencia para sanarlas. ¿Cómo no iban a querer tocarle? ¿Cómo no vamos a desearlo también nosotros?
10: Lc 6,20-26
Las bienaventuranzas son felicitaciones. Jesús sabía lo que se decía, no era un ingenuo. Las bienaventuranzas son una apuesta seria y profunda por la felicidad humana y en cada una de ellas se puede descubrir, por debajo y escondido, una falsa oferta frente a la que Jesús plantea en cada bienaventuranza. En ellas está el correcto camino para ser persona ,la verdadera posibilidad de ser feliz.
Capilla de la comunidad rscj, Tinta, Perú
14: Jn 3,13-17 Exaltación de la Santa Cruz
Lo que se levanta en alto adquiere la posibilidad de ser contemplado
por todos, también por los que están lejos. El evangelista Juan lo
recuerda en el momento de la muerte de Jesús: Mirarán al que
traspasaron. En nuestro mundo, cansado de palabras y de propaganda,
nadie levanta la cabeza para mirar, a no ser que presienta que ese
alguien está traspasado, es decir, atravesado por una pasión, por un
amor que le ha llevado más allá de los límites de la razón.
Por eso, desde la cruz, Jesús atrae nuestras miradas.
15: Jn 19,25-27 Nuestra Señora de los Dolores
En la escena de la Anunciación, el evangelio dice que el ángel entró donde ella estaba: en las bodas de Caná, leemos también: estaba allí la madre de Jesús; y hoy se repite la misma expresión: estaba al pie de la cruz. Hay una "sabiduría del estar", más que del "hacer" y María es maestra en esa sabiduría de estar donde hay que estar y en el preciso momento es que esa presencia es requerida. En la fiesta de hoy podemos pedirle que comparta esa sabiduría con nosotros.
Nepal, Lolín Menéndez rscj
17: Lc 7,31-35
Jesús saca de los juegos de los niños una preciosa imagen para su
parábola: Dios sería como un tañedor de flauta que anima a la danza a
su pueblo pero éste, sordo a su melodía, se mantiene inmóvil poniendo
mil pretextos para no obedecerle. La comparación entre Jesús y el
Bautista, borra de un golpe cualquier imagen distante o solemne del
Hijo de Dios hecho hombre: es alguien de nuestra condición, que se
alegra con la comida o la bebida y en quien la gente de mala fama (¿y
qué otra cosa somos nosotros?) encuentra siempre acogida.
19: Lc 8,1-3
La presentación que hace el evangelio de María Magdalena tiene poco que ver con otras que hemos escuchado o leído frecuentemente: en ningún lugar la presentan los evangelistas como prostituta ni nada parecido y la alusión a los “siete demonios” indica más bien una desestructuración o desintegración personal que le impedía llevar una vida verdaderamente humana. Pero junto a Jesús aquella mujer encontró sosiego e integración y vivió de nuevo, como podemos vivirlo nosotros, la plenitud serena de encontrarse con lo mejor de sí misma.
21: Mt 20,1-16 domingo XXV del tiempo ordinario
Jesús intenta provocar un cambio de actitud y de talante interior en quienes la escuchan: "Dejaos contagiar por la generosidad de Dios, no deis tanta importancia a vuestro propio trabajo, si os llama a ir a su viña, llegad más temprano que los demás, no para acumular méritos, sino por puro agradecimiento, porque la bondad del amo os ha atrapado en su espiral de gratuidad. Salid de la trampa de los cálculos, las exigencias y las reclamaciones. Lo mismo que el Padre ha sido generoso con vosotros, sedlo vosotros también".
23 : Lc 8,19-21
Nada más lejano a Jesús que dejarse encerrar dentro de vínculos familiares estrechos y reducidos. No es un rechazo a la familia lo que esconden sus palabras, sino la buena noticia de que ese círculo se abre y en él cabemos todos. Para ser familia de Jesús, “su madre” o “su hermano”, basta la apertura de corazón que nos hace acoger su palabra: es esa actitud de obediencia la que nos hace afines y parecido a él y la que nos incluye en su verdadera familia.
26: Lc 9,18-22
Jesús acaba de pasar un tiempo solitario de oración en el que, de cara al Padre, ha vivido con una intensidad especial su identidad filial. Y en su pregunta ¿Quién dice la gente que soy yo?, late el deseo de que esa identidad suya de Hijo sea reconocido por todos. La respuesta que le dan en nombre de la gente no le satisface del todo y repite su pregunta, dirigida a hora a los suyos. Al oír como respuesta: El Mesias de Dios, necesita aclararles de qué tipo de mesianismo se trata: el de un Mesías que no va a ejercer otro poder sino el de la entrega por amor.
28: Mt 21,28-32 domingo XXV del tiempo ordinario
El hijo que se negó en un primer momento a obedecer a su padre tiene
detrás una larga tradición bíblica de muchos personajes que
protestaron, se quejaron, se enfadaron con Dios y sin embargo fueron
sus mejores amigos y le fueron finalmente fieles: Elías, Jonás,
Jeremías...
Nosotros vemos las apariencias y valoramos quizá reacciones de una
prontitud edificante que luego dura poco. Afortunadamente, lo que Dios
contempla es la verdad de nuestro corazón.
Palabra y Vida, Ediciones Claretianas
Dolores Aleixandre rscj
provincia de España Sur
|