Brasil: releyendo Lucas 1, 39 - 56 Imprimir E-mail
05.02.05

Un encuentro en Brasil : releyendo Lucas 1, 39 - 56

Grupo de moradores de la calle reclamando vivienda.
Comunidad del noviciado en Goiania (2004): Fran, Hélo, Cybele, Fernanda, Iris, Fonseca, Maria Cecilia
Oración en la comunidad de Bauru: Joselene y Fernanda
Goiania: en una misa preparada por Infancia Misionera
Itaguaí: Fernanda y M. Luiza en el centro de pastoral de niños

En aquellos días partí de Venezuela dirigiéndome al fascinante mundo de Brasil. Allí viven nuestras hermanas encarnándose cada día como Provincia de Brasil en medio de su pueblo. Es una Provincia con una ternura especial que me hizo sentir en mi propia casa desde el primer día.

Yo traía en mi corazón el amor al pueblo venezolano, a su Jesús libre, descarado, amante; el amor a la revolución bolivariana; a la Vida de la Provincia de Venezuela con todos sus sueños y dificultades.

Así entré en la Provincia de Brasil y, cuando OÍ su convivencia diaria, todo lo que traía saltó dentro de mí, agitó mi vientre: quedé desconcertada, llena de emociones y preguntas y gusto por VIVIR. Cada una de esas mujeres consiguió despertar lo mejor de mí en un cotidiano que nos hacía cercanas y hermanas.

¡ Ustedes son benditas entre las mujeres
Y bendito el fruto de su vientre !!!

Cuando tuve oportunidad de participar en su cotidianidad toda mi Vida, esperanzas y opciones saltaron de alegría y desconcierto en mi vientre:

  • ¡Cuánto AMOR en su corazón!
  • ¡Cómo me sentí querida entre ustedes y cómo ustedes quieren y valoran el sueño venezolano!
  • En medio de todo, ¿cómo construimos día a día - y con lo que somos y tenemos - las comunidades formadoras?
  • ¡Cuánto las quiere el pueblo brasilero!, ¡qué belleza!, ¡qué alegría!
  • ¡Cómo su Provincia VIVE desde el Corazón, desde su tesoro, su milagro, su frágil y fuerte semilla!
  • Y nuestro Brasil, ¿dónde están sus sueños? ¿cómo hacer nueva su ilusión, su esperanza? Y con ustedes en medio de ese pueblo.


Mujeres valientes y bienaventuradas que, con muchas preguntas y sueños, creen en Jesús caminando con ustedes: en Jesús-Vida de su pueblo, en Jesús-búsqueda de su Provincia, en Jesús presente en la fragilidad de este momento histórico y en la terquedad que construye futuro.
Bienaventuradas porque va a acontecer la VIDA prometida y esperada.

Y todas juntas respondieron:

Nuestra alma proclama la grandeza de la Vida
y nuestro espíritu se alegra en el Dios de la Historia,
porque miró el caminar de Brasil
y miró el sufrimiento de su pueblo,
porque miró las inquietudes y esperanzas de la Provincia
en medio de ese pueblo.
En adelante todos los pueblos nos felicitarán
porque el AMOR realiza grandes obras en nuestra Vida.
Él realiza proezas y milagros
con los más sufridos y sufridas de nuestro pueblo,
con lo más débil de nuestra Provincia.
Él dispersa a los poderosos/as,
derriba del trono las certezas inamovibles
y las estructuras excluyentes.
El AMOR eleva a los humildes,
anima los corazones inquietos por la justicia,
coloca lo más débil y pequeño de nuestra historia
al frente para construirla.
El AMOR sostiene nuestras esperanzas,
acordándose de su capacidad
para transformar,
para dar VIDA
en favor de aquellas mujeres y aquellos hombres
que viven desde el CORAZÓN de la Historia,
desde el CORAZÓN de Jesús.


Yo me quedé para siempre con la VIDA de estas mujeres entrelazada con mi propia vida y con ella aprendí a vivir y amar en la Sociedad del Sagrado Corazón de Jesús.

María Fernanda Vacas Navarro rscj
Provincia de Venezuela
Experiencia Internacional, 2004

Última modificación ( 20.10.05 )
 

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