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Nuevas relaciones para realidades nuevas |
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03.09.08 |
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Las grandes realidades nacen del revoloteo de los sueños.
Es útil proponerse proyectos grandes para luego ir acercándose a ellos, Con la humildad del caminante y con la persistencia del convencido.
Karl Rahner, sj
Mahis: el que sostiene la vida de belleza, misterio y creatividad
Como la tierra echa sus brotes
y un huerto hace germinar la semilla,
así Yahvé hará germinar la liberación
y la alabanza en presencia de todas las naciones.
Is 61,

Así sucede con el maíz en las tierras latinoamericanas y caribeñas. Su inflorescencia femenina llamada mazorca está formada por cientos de granos que son vida y que se coronan con un penacho de estilos de color amarillo oscuro. Cándidamente cada mazorca se protege con hojas de color verde y textura papirácea.
En casi todos los países de América Latina el maíz forma parte de la alimentación básica de los seres humanos. A sus propiedades nutritivas hay que agregar sus propiedades curativas debido a su alto contenido en fibra y a que es muy rico en vitaminas y minerales. Con las barbas de su penacho se preparan infusiones que estimulan los riñones. La harina, utilizada como cataplasma, cura algunas enfermedades de la piel y de las articulaciones.
Además de formar parte de la alimentación básica de nuestros pueblos, también es alimento para los animales; sus tallos, una vez separados de la mazorca, se utilizan como forraje.
Con la industrialización del maíz se obtienen endulzantes, alcohol y aceite para fabricar pinturas y jabón. Sus ingredientes menos aprovechables se utilizan en la industria del caucho, las resinas y plásticos, los insecticidas y los líquidos para embalsamar. Con las hojas secas se cubren los tamales o se crean bellas figuras decoradas que han llegado a ser un arte.
Estudios arqueológicos revelan que el maíz se comenzó a cultivar en nuestro continente hace aproximadamente cinco mil años. Entonces la recolección del maíz se hacía para alimentar a toda la comunidad y lo que quedaba se intercambiaba por otros productos necesarios para la sobrevivencia.
Su nombre proviene del término mahis que, significa “el que sostiene la vida”. Por eso, desde tiempos muy remotos, es un símbolo de nuestros pueblos, de sus esfuerzos por sobrevivir, de su creatividad, de su solidaridad e interdependencia, de sus vínculos entrañables con la naturaleza y de su apertura al misterio que habita la vida y la desborda.
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Georgina Zubiría Maqueo, rscj
Provincia de México – Nicaragua
Publicado en la Revista CLAR
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Última modificación ( 02.09.08 )
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