Uganda - Kenya: simplicidad y necesidad: buena noticia Imprimir E-mail
05.03.05

vivir en simplicidad y necesitadas de dios, siguesiendo buena noticia

María del Mar durante su experiencia en Uganda

”Bendito seas, Dios de infinita compasión, cuyo Corazón abraza nuestro mundo dolorido, cuyo amor se extiende de edad en edad. Bendito seas. Dios de bondad y de perdón que curas las heridas de la soledad y desesperación y, das nueva esperanza a los que la han perdido. Bendito seas, porque diste un corazón nuevo a nuestro mundo roto, cuando Jesús vino haciéndose uno entre nosotros, compartió nuestras luchas y reanimó nuestra esperanza”.

Mi principal deseo al llegar a la provincia de Uganda–Kenya, era poder vivir un espacio para conocer la expresión de nuestro carisma en otra cultura y en otro continente empobrecido; este deseo se fue gestando a lo largo de 5 meses.

Estar en la provincia de Uganda-Kenya fue un gran regalo; esta experiencia me dio la oportunidad de crecer, no sólo por lo que conocí del país, de la gente y de la cultura, sino también por lo que conocí de mí misma y de Dios.

Estar en una cultura totalmente diferente es de entrada desafiante, pero a la vez apasionante. Desafiante porque es entrar de lleno a la diferencia, a una nueva lógica, a maneras nuevas de vivir la vida cotidiana y bueno, evidentemente lo nuevo amenaza, desinstala, produce rebeldía, incertidumbre, inseguridad. Pero apasionante también porque puede producir un proceso de despojo, de dejar la lengua, el país, la comida, la gente, la cultura, las seguridades, y atrevernos a entrar con los pies descalzos a un mundo totalmente desconocido.

Poco a poco me fui dando cuenta de que este despojo no consistía sólo en “dejar” mi cultura sino en ponerla a “dialogar”; es decir, este despojo consistía más en dejar las actitudes que no construyen relaciones de igualdad y que impiden que la compasión, la hermandad y la esperanza se den como resultado de un diálogo.

De esta manera, sólo cuando pude relacionarme en simplicidad, tal cual soy, atreverme a ser en África plenamente mexicana, fue cuando pude descubrir que las relaciones se daban más allá de la lengua y de la cultura, que podía reconocer de manera más explícita la fuerza de la presencia de Dios en la música llena de baile y tambores; en nuestros vecinos, en los y las niñas del barrio y de las diferentes escuelas en donde las hermanas trabajan con empeño y dedicación; en la terrible situación de enfermedad, de pobreza y de dolor por la que pasa cotidianamente el pueblo; en la desafiante e incompresible situación de la guerra con la frontera de Sudán.

El tiempo de la probación, fue tiempo de agradecer y de recoger mi experiencia internacional, fue un espacio donde pude agradecer hondamente la generosidad y la fuerza mis hermanas y del pueblo de Uganda y de Kenya.

Fue tiempo de reconocer agradecidamente que ambos pueblos se viven “necesitados de Dios” y por tanto en referencia constante a Él expresado en sus palabras, su canto y sus actitudes. Pueblos en donde Dios se hace explícito en su terca, y a veces incomprensible, solidaridad; que se vive encarnado en el sufrimiento y la esperanza de la gente como “el Cristo sabedor de dolencias” del que Isaías se refiere.

Esta experiencia me enseñó a vivir desde la simplicidad como Buena Noticia; a aportar lo que soy, a ir más allá de la diferencia y buscar lo común como punto de partida para vivir en referencia a Dios: “necesitada de Dios”, teniendo conciencia de que soy enviada e invitada a construir relaciones solidarias y fraternas desde una actitud sencilla y de cuidado.., relaciones más de cara al querer de Dios.

Agradezco a cada una de mis hermanas de la Provincia Uganda-Kenya porque a través de ellas pude descubrir el corazón solidario, generoso y compasivo de Jesús que me sigue invitando a vivir en referencia a Él desde la construcción de un mundo más justo y sano para todos y todas.

 

María del Mar Clapera Gómez rscj
Provincia México-Nicaragua

Última modificación ( 20.10.05 )
 

© RSCJ International | Website by CEDC