
Dolores Aleixandre rscj Ilustraciones: Pili Campos EL ÁRBOL PEREGRINO CAMINAR CON SOFÍA BARAT Descargue el PDF | Download PDF | Téléchargez le PDF Indice En muchos de los cuentos que nos contaron cuando éramos niños, el héroe o la heroína emprendían un largo viaje lleno de aventuras y peligros en busca de un tesoro, un príncipe encantado o una princesa maravillosa. A lo largo del camino, o cuando se perdían en el bosque, solían encontrar una persona sabia y compasiva (un anciano venerable, un hada buena, un consejero inteligente...) que, conociendo bien el camino que debían recorrer, se situaba a su lado, les advertía de posibles riesgos, les ofrecía descanso, alimento y a veces un precioso talismán, les ayudaba a volver al camino con las fuerzas recuperadas y el ánimo más alegre y más decidido a continuar el viaje hasta conseguir su deseo. Al hacernos mayores hemos dejado atrás los cuentos, pero no las realidades profundas que aprendimos con ellos. Y vamos descubriendo que nuestra vida es también un largo viaje en el que hay búsquedas y encuentros, deseos y hallazgos, metas claras y momentos de desorientación, caídas y nuevos comienzos... Al leer la Biblia tenemos también la impresión de que sus personajes están siempre “en tránsito”: en sus orígenes pasaron de la esclavitud a la libertad y, de la dispersión de los primeros clanes, a ser un pueblo “aliado” con Dios. En otro momento crucial de su historia fueron desterrados a Babilonia, pero el Dios que los había acompañado en el éxodo, les hizo volver de nuevo a su tierra. “Yo soy el camino”, decía Jesús, el primero en realizar una “travesía” (una pascua), que le hizo pasar de la muerte a la vida, y hoy estamos invitados a pasar, junto a El, de la oscuridad a la luz, del aislamiento a la amistad, del egoísmo al amor y a la libertad. Hubo una mujer, Sofía Barat, cuyo deseo coincidía con el de Jesús, y por eso quería estar siempre al lado de los niños y de la gente joven para caminar con ellos, ayudarles en los momentos difíciles, orientar sus búsquedas y ofrecerles en todo momento ánimo, confianza y sentido para sus vidas. ¿Quién era Sofía? Estamos en Francia finales del s. XVIII en un pueblo de Borgoña. "Fuera" es tiempo de confusión y de caos: la revolución arrastra como un ciclón vidas, valores e instituciones. "Dentro" (en la bohardilla de la casa de un tonelero de Joigny), una muchacha ha decidido escoger la vida y no el odio y la violencia: está convencida del poder del amor, de que sólo él puede mover montañas, de que cada persona merece ser amada por ella misma. Va descubriendo que ese amor viene del corazón de Dios y, mientras crece y estudia, se pregunta cómo podrá ella, una tímida chica de pueblo, incendiar el mundo con el fuego de esa noticia. Sofía aún no se da cuenta, pero su vida está siendo tejida pacientemente por las manos de Dios. Es su llamada la que la conduce a ponerse al servicio de una juventud sin norte y sin brújula y ella responde con audacia creativa. Con un grupo tan pequeño como una semilla de mostaza, acepta el desafío de educar: desean poner vidas en pie, sueñan con hacer posible que cada persona se abra a la verdad, el amor y la libertad, que llegue a descubrir el sentido de su vida y a participar creativamente en la construcción del mundo. Hay en Sofía y sus compañeras una pasión dominante: promover el encuentro de otros con el amor de Jesucristo, lo mismo que ellas lo han encontrado o, mejor, han sido encontradas por él. El grupo crece, la semilla es ya un gran árbol que se llama "Sociedad del Sagrado Corazón" y hoy cuatro mil mujeres repartidas por todo el mundo, continúan el sueño de Sofía: enraizadas en la oración, tratan de vivir en medio de un mundo herido por la injusticia y la división manifestando en él, a través de su amor y su servicio, la ternura y la compasión del Corazón mismo de Jesucristo. Después de 200 años, el espíritu de Sofía sigue vivo en todos los que formamos la gran familia del Sagrado Corazón. En el jardín de uno de los primeros colegios que fundó en París había un gran cedro, y ella solía sentarse a su sombra rodeada de la gente pequeña y también de las mayores que se sentían atraídas por la sabiduría, la comprensión y la ternura de aquella mujer a la que podían contarle todo, preguntarle y confiarle todo, y con la que siempre terminaban hablando de Jesús. Y si este libro se llama “El árbol peregrino” es porque quiere salir al encuentro de cualquier persona que lo lea y poner a su alcance algo parecido a lo que ofrecía la sombra de aquel primer cedro: la cercanía, el apoyo y la acogida de Sofía Barat. Ella vivió tan unida a Jesús que aprendió a contemplar y a sentir la vida desde su Corazón, y su sabiduría puede enseñarnos hoy a pensar, a querer, a actuar y a acertar con la verdadera felicidad. Allí donde estés, en cualquier lugar o situación en que te encuentres: alegre o triste, en medio de la serenidad o de la inquietud, a oscuras o con luz, puedes acudir a ella. Te está esperando para hacerse compañera de tu camino.* Indice 1.“POR UNA SOLA PERSONA...” 2. EL ABRAZO QUE CURABA 3. QUERIDA TIERRA 4. LAS PREGUNTAS DEL PAJARITO 5. TIRAR DEL HILITO DE ORO 6. CIMIENTOS PARA UNA CASA 7. PUNTO DE ENCUENTRO 8. CABEZAS BIEN AMUEBLADAS 9. CON LOS ZAPATOS DE OTRO 0. POR QUÉ SE PODAN LOS ÁRBOLES 11. UNA MOCHILA Y POCO MÁS 12. POR LOS AMIGOS, TODO 13. UNA LISTA EN LA NEVERA 14. GENTE QUE ME QUITA EL SUEÑO 15. VIAJE AL INTERIOR DEL CORAZON 16. MAS ALLA DE LAS FRONTERAS 17. SU CARNET, POR FAVOR 18. GUSTOS, DESEOS Y DECISIONES 19. VIVIR A CORAZÓN ABIERTO En cada capítulo encontrarás: |
| Pistas para aprender a orar (VAMOS A REZAR JUNTAS) La oración fue siempre el eje central de la vida de Sofía y eso fue lo que quiso comunicar a quienes entraban en relación con ella. Le gustaba repetir que la Sociedad del Sagrado Corazón estaba “fundada en la oración y en la vida interior”. Al hablar de la oración utilizaba un doble lenguaje: por un lado, el que se emplea para las cosas serias, importantes y que reclaman una gran atención y responsabilidad; por otro, el de “aficionarse”, “desear”, “gustar”, “disfrutar”... También hablaba de conocer a Jesús por dentro, de “estudiar” sus sentimientos, sus preferencias, hacia dónde se le inclinaba el Corazón. Y utilizaba un verbo intraducible en castellano: “puiser” que en francés significa la acción de sacar agua de un pozo (puits). Quizá pensaba en el encuentro de Jesús con la samaritana junto a un pozo y quería expresar que, cuando hacemos oración, Jesús nos regala el agua viva de su amor, de su alegría y de su libertad. Encontrarás sugerencias para “sentarte bajo el cedro” y aprender a hacer oración al estilo de Sofía: siempre centrado en la persona de Jesús, estudiando en el Evangelio las reacciones de su Corazón, adorándole en la Eucaristía, aprendiendo de Él a querer a los demás, descubriendo su presencia en medio de la vida, especialmente entre la gente más pobre y perdida. |
| Una mirada al mundo (AYÚDAME A MIRAR) Cuenta Eduardo Galeano que una vez, un hombre llevó a su hijo pequeño a conocer el mar. Juntos atravesaron las dunas de la playa, después de mucho caminar, el mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad del mar, tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de asombro. Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre: ¡Ayúdame a mirar! También nosotros vamos a pedirle a Sofía que nos ayude a mirar más allá de nuestro pequeño rincón, que nos acompañe a lo largo del ancho mundo a mirar otras personas, otras vidas, otras culturas, otras situaciones y en grupo, reflexionar sobre ello. He escogido historias y lugares en relación con comunidades de Religiosas del Sagrado Corazón (RSCJ) que viven su misión de manifestar el amor de Jesús. Lo que aparece de ellas es su “hacer”, pero el manantial escondido de donde brota todo está siempre en su “ser”, en su unión con Jesús. Realizar este viaje será una manera de sentirnos más unidas a esa “gran familia del Sagrado Corazón” a la que pertenecemos.** |