Brasil: En días de apocalipsis Print E-mail
05 May 05
Fernanda Vacas rscj

Nuestro mundo vive, alternadamente, fases de profetismo y tiempos de apocalipsis. Ahí se multiplican dudas, desesperanzas, confusiones. El pueblo silencia, apenas resiste y alimenta la llama de la fe. Jesús, proféticamente, anunció las bienaventuranzas:

“bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios” Lc 6,20

y lanzó imprecaciones contra quién imponía “fardos insoportables” (Lc6,20) en los hombros del pueblo pobre, excluido, marginalizado de su tiempo.

“Hay de vosotros, los que ahora estáis saciados, porque tendréis hambre” Lc 6,24

Vivir el profetismo, hoy, continua siendo el anuncio del Reino y la denuncia del anti-reino en vista de la transformación de las estructuras socio-económicas injustas y de los abusos infligidos al pueblo . Si Jesús aceptó la radicalidad de la cruz, su pasión-muerte-resurrección significan compasión y compromiso de vida plena para con el pueblo, que ansiaba y ansía por liberación.
“He venido para que todos tengan vida” Jo10,10
De tanto sufrir, de ser siempre echado para tras, de no ser respectado en sus derechos a la vida – mucho menos vida plena!- las personas pobres viven una era de terror, desesperanzas y tinieblas, una era apocalíptica, que les está llevando a la descreencia y al desespero.

“En quién acreditar si las autoridades no cumplen sus  palabras? Llegan a expulsarnos de nuestras habitaciones; quitan nuestro medio de sobrevivir, nuestro trabajo es duro, pero honesto, que solo da para comprar el pan?”
Arrancan de nosotras hasta nuestros hijos e hijas,
obligándonos a dárselos para que puedan vivir.”

Tales gritos bien podrían ser llantos bíblicos, provocados por la opresión y por el sufrimiento de quién es excluido por la sociedad. Sin embargo ellos han tenido eco muy cerca de nosotras, hace pocos meses, en nuestra ciudad. Ellos han venido de las y de los ex moradores/as de los escalestres de la Via Expressa, mas precisamente en el escalestre de Silva Lobo, para donde se ha dirigido la policía  bajo las ordenes del ayuntamiento armados de 2 tractores, rifles, bombas y porras. Marlene, mujer valiente, luchadora y sobredora, madre de 13 hijos, al enfrentar la violencia de las “autoridades”, desmayó. Identificada con Jesús Sufridor, bien podría haber repetido sus palabras, dichas en una noche también violenta.
“Como a un ladrón, has salido para prenderme con espadas y palos!” Mc 14,48

Dispersados, traídos, humillados... sin techo, sin lo poco que tenían – documentos, exámenes médicos, alguna “plata” lanzados a la basura – sin la comida que mal tenían empezado a cocinar... les queda la vergüenza, el desespero y la revuelta.
Siguen gritando en silencio, vagueando por las calles de Belo Horizonte, queriendo regalar sus niños par que alguien les dé techo y comida. En este momento son personas destruidas, sin perspectiva de trabajo, vivienda y vida, perdidas en el anonimato, en la soledad y en la miseria. Algunos de ellos, con derechos adquiridos porque habían vivido allá  mas de 5 años, son testigos de la desolación y del terror, y han presenciado, en menos de media hora, la total destrucción de sus sueños, sus luchas y su historia.
En este momento, caminan sin rumo y claman, por la voz de la figura bíblica

“Vosotros todos que  pasáis por el camino,
mirad y ved
si hay dolor igual a mi dolor!” Lam. 1,12

A vosotros, que de lejos queréis tener corazones solidarios al pueblo excluido, oigan esta llamada y mediten estas palabras del Profeta Isaías:

Vosotros todas y todos que estáis en vuestras casas,
En vuestros trabajos –en seguridad-
y que en este tiempo de exilio oís
las lamentaciones de Jesús por la voz de su pueblo que sufre!

Abrid vuestros corazones,
Rescatad el sufrimiento de estas personas de los escalestres de Belo Horizonte,
Sanad tantos daños físicos y morales,
Reconstruid sueños, vidas, historias ...

Ablandad mentes y corazones,
Interceded por esta gente junto a los que pueden y deben construir casas
Para que el pueblo pueda tener “vida plena”
Y que también vosotros podáis testimoniar compasión y solidaridad.

El profeta Isaías nos invita, interpela y promete con sus palabras contundentes y esperansozas que nos llenan de tierna indignación. Él nos llama a ser profetas y profetisas en días de Apocalipsis, para que podamos anunciar la resurrección de Jesús después de poner en plática el ayuno que Yahvéh escogió para nosotros.

“Oh, todos los sedientos, id por agua” Is 55,1
¿No será más bien este otro el ayuno que yo quiero
-oráculo del Señor Yahvéh -:
desatar los lazos de maldad
deshacer las coyunturas del yugo,
dar la libertad a los quebrantados
y arrancar todo yugo.
Entonces brotará tu luz como la aurora
Y tu herida se curará rápidamente.
Te precederá tu justicia,
La gloria de Yahvéh te seguirá
Reedificarás tus ruinas antiguas,
Levantarás los cimientos de pasadas generaciones
Se te llamará Reparador de brechas,
Y Restaurador de senderos frecuentados.”

Is 58,7.8.12

Que Yahvéh, “Soy aquel que soy”, nos dé la gracia de proclamar su justicia a fin de participarnos de su gloria para siempre.

Rita Maria Vieira, rscj
Provincia de Brasil

quien en este momento tiene el privilegio de trabajar y convivir con un grupo de populación de la calle, en Belo Horizonte.

Last Updated ( 18 Oct 05 )
 

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