Refugiados y personas desplazadas - Temas críticos de actualidad Imprimir E-mail
17.10.05



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La retórica de muchos gobiernos, particularmente los de los países occidentales, da la impresión de que en la actualidad existe una imparable y creciente marea de refugiados y personas en busca de asilo, la mayoría de los cuales son emigrantes económicos disfrazados que representan una amenaza para sus comunidades anfitrionas. Pero los hechos no concuerdan con esta teoría; y la situación real de los refugiados y personas desplazadas actualmente es mucho más compleja y comprende a millones de personas marginadas que sobreviven sin protección de derechos humanos básicos. En este artículo, expondré algunos de los temas clave actuales de los refugiados y personas desplazadas, y formularé algunas cuestiones que necesitan ser discutidas.

A pesar de esa retórica de los gobiernos, el número real de refugiados y personas que buscan asilo está disminuyendo. Este descenso puede explicarse parcialmente por las repatriaciones voluntarias que han tenido lugar recientemente, por ejemplo hacia Angola. Pero la explicación principal para este descenso de las cifras ha sido las barreras impuestas por los gobiernos, con unas políticas de asilo cada vez mas restrictivas, cuyo resultado es el que muchos refugiados ni siguiera intenten acogerse a la situación legal de refugiado y vivan escondidos como emigrantes irregulares.

De esta forma parece que el número de refugiados y de los que buscan asilo está disminuyendo, mientras que el número de emigrantes irregulares o indocumentados aumenta. Los refugiados tienen una situación legalizada y, al menos en teoría, algunas protecciones legales. Los emigrantes indocumentados no tienen esa situación o protección y, debido a su falta de documentación, se ven forzados a sufrir situaciones de explotación laboral y abusos frecuentes con violación de sus derechos.

El aumento de los controles de emigración impide le protección de los refugiados y de los solicitantes de asilo. Por ejemplo, muchos gobiernos interceptan las embarcaciones de los emigrantes en alta mar para evitar que entren en sus aguas territoriales o que alcancen sus costas, sin comprobar siquiera si las personas a bordo de esos barcos están huyendo de persecuciones. Durante la crisis política de Haití en 2004, los Estados Unidos de América rehusaron permitir la entrada a embarcaciones con haitianos que huían para alcanzar las costas de los Estados Unidos. Se escucharon pocas protestas. ¿Qué ha sucedido con el derecho fundamental de buscar asilo - un derecho venerado en la Declaración Universal de Derechos Humanos?

Los gobiernos están bloqueando los canales legales de emigración. Con la exigencia de visados impuestos a las personas de países cuyos ciudadanos son más susceptibles de reclamar asilo, y con muchos gobiernos que imponen sanciones a los transportistas, o empresas de transporte, que acepten pasajeros sin documentación, ¿qué opciones le quedan a una persona desesperada por huir de su país, aparte de la emigración ilegal? Por lo tanto, esas personas desesperadas acaban pagando a contrabandistas para que les ayuden a entrar en otro país, arriesgando sus vidas en peligrosos viajes.

Y si logran sobrevivir al viaje (que muchos no lo logran), y no son interceptados en ruta, la bienvenida que reciben puede ser seguramente una celda en un centro de detención, dado el aumento en la tendencia de los gobiernos en convertir en delito las infracciones de inmigración y recurrir a detenciones, tanto en el momento de entrada, como durante los procedimientos para su deportación, utilizando la detención como parte de la política de disuasión hacia los movimientos irregulares de emigración.

Otra tendencia de los gobiernos ha sido buscar formas de evitar sus responsabilidades hacia los que buscan asilo, procesando sus casos fuera de los límites territoriales. Esto comenzó cuando los Estados Unidos de América procesaron a los haitianos que buscaban asilo en la Bahía de Guantánamo, y posteriormente cuando Australia pagó a Nauru y Papúa Nueva Guinea para procesar a los que buscaban asilo en su territorio. Ahora, algunos gobiernos europeos, como el Reino Unido, Alemania e Italia, aparecen con propuestas para campos de transición en Ucrania y Libia donde procesar a los que buscan asilo. Pero sin embargo, los gobiernos no pueden traspasar a otros países sus responsabilidades en relación con los derechos humanos. ¿Cómo puede esto parecer otra cosa que no sea que los países más ricos están derivando sus responsabilidades con los refugiados hacia otros países más pobres? Al mismo tiempo, ¿que se puede hacer para desanimar a esas personas a no arriesgar sus vidas en manos de contrabandistas, y a la vez proteger su derecho a pedir asilo?

Existe un aumento de hostilidad hacía los refugiados y los que buscan asilo, en particular desde los ataques terroristas a los Estados Unidos de América del 11 de septiembre de 2001, y a menudo se muestra a los refugiados como una amenaza para la seguridad. (Aunque ninguno de los terroristas de 11/S eran refugiados). Y esto, no es solamente una tendencia en los países occidentales o desarrollados. En países de África y Asia, tradicionalmente generosos en la acogida de refugiados, en donde se les ha demostrado gran hospitalidad en el pasado, los gobiernos están cerrando cada vez más sus puertas a los refugiados y adoptando políticas restrictivas o xenófobas en sus políticas hacia ellos.
Pero la mayoría de los refugiados siguen siendo huéspedes de países en desarrollo. A finales del 2003, la ACNUR (UNHCR) calculó que el 30% de los refugiados fueron acogidos en África, el 30% en Asia Central, Suroeste y Oriente Medio, el 25% en Europa, el 8% en Asia y el Pacífico, y el 6% en América.

Muchos refugiados viven en unas condiciones que fueron diseñadas como respuesta temporal a una crisis inmediata. Cada vez más, se encuentran viviendo en condiciones infrahumanas cuando decae el interés del donante, reduciéndose los fondos para estas situaciones a largo plazo. Más de 7 millones de personas permanecen en los campos de refugiados durante más de 10 años, sin perspectivas de alguna solución duradera. Muchos de ellos sufren unas condiciones similares a detenciones, sin libertad de movimientos fuera de los campos. Esto tiene como resultado una presión sobre los refugiados para  que accedan a repatriaciones voluntarias prematuras que rara vez son sostenibles. ¿Cómo puede ser voluntaria una repatriación,  si los refugiados sólo pueden escoger entre quedarse en el campo de refugiados y morirse de hambre debido a unas raciones reducidas de comida, o volver a casa? Pero, ¿cómo se puede convencer a los gobiernos donantes para que sigan proporcionando los fondos adecuados para estas situaciones a largo plazo, que parecen no tener fin? Mientras se debaten estas cuestiones, los refugiados tienen que vivir en condiciones infrahumanas que son una amenaza para su vida. Y su única alternativa es un retorno voluntario a unas condiciones de vida peligrosas en su país de origen. ¿Qué alternativas se están buscando para los refugiados, como por ejemplo para su integración local en las comunidades anfitrionas, o su reubicación en otro país?

En contraste con la disminución del número de refugiados y de solicitudes de asilo, está aumentando dramáticamente el número de personas desplazadas interiormente. Situaciones como la crisis de los derechos humanos que ocurre en la región de Darfur, en Sudán, demuestran los abusos que estas personas pueden sufrir cuando se les desplaza interiormente sin protección internacional, sufriendo problemas de protección aún peores que los de muchos refugiados. ¿Qué puede hacerse para proteger a unas personas cuyos gobiernos no los protegen, o, que de hecho, los convierten en objetivos? Algunos podrán argumentar que la única forma de dar protección a estas personas desprotegidas es la intervención militar, pero los riesgos de acometer ese tipo de intervenciones puede verse muy claramente en la postinvasión de Irak. Estas “soluciones”  pueden crear más problemas y desplazamientos que los que existían en las situaciones que estaban intentando resolver. Sin embargo, la comunidad internacional no puede cerrar los ojos e ignorar el sufrimiento de estas personas como las de Darfur, precisamente porque aún no han logrado cruzar una frontera internacional.

Así pues, podemos ver que la situación en 2005 de los refugiados y personas desplazadas es más compleja de lo que los gobiernos dicen que es. Pero hay algunas preguntas fundamentales que necesitamos hacernos:

  • ¿Porqué tantos gobiernos de países desarrollados fomentan la hostilidad hacia los emigrantes, cuando su situación demográfica es tal que sus economías necesitan a los emigrantes para sostenerla?
  • ¿Porqué estos gobiernos no han puesto en marcha unos sistemas de inmigración mejor gestionados que permitan a las personas emigrar legalmente, sin peligro y con dignidad?
  • ¿Cómo se puede esperar que el número de personas desplazadas descienda, cuando las raíces  causantes de esos desplazamientos están sin resolver?

Mientras pervivan la extrema pobreza, los abusos de los derechos humanos, y las guerras, los desplazamientos existirán. ¿Qué se está haciendo para arrancar de raíz estas causas?

Melanie Teff
Advocacy and Policy Coordinator
Oficina Internacional, Servicio Jesuita a Refugiados


Foro: Refugiados y Personas Desplazadas


1. Política, Práctica, y Compromiso

¿Que pasos se están dando en tu país para que refugiados, solicitantes de asilo, e inmigrantes sean tratados de manera digna e humana? ¿Que iniciativas tomadas en tu país o en el ámbito de tu trabajo han tenido éxito para alcanzar cambios tanto en política como en cuestiones practicas? ¿Que impacto tiene la actitud de tu país en tu trabajo con refugiados e inmigrantes?

2. Reciprocidad y Colaboración

¿En la practica, como vives la reciprocidad y la colaboración con otros grupos que trabajan a favor de refugiados, solicitantes de asilo e inmigrantes? En tu trabajo concreto, cómo te ha enriquecido el tratar con refugiados, solicitantes de asilo, e inmigrantes ?

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Última modificación ( 18.10.05 )
 

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