Cómo se gesta el voluntariado del Sagrado Corazón: "Mano a mano por la vida" Barrio Libertad  | Proyecto Moreno  | | | Es difícil explicar con palabras mi experiencia en esta zona, y aún más lo que mi vida fue transformada por la gente. con la ilusión de cambiar la realidad que se vive en el norte de Santa Fe, vine por primera vez a Fortín Olmos y sus parajes. Llena de ganas de trabajar aterricé en el monte, con una cultura desconocida para mi, y sin la menor sospecha de lo que iba a significar para mi corazón. Los pobres, de los que Jesús hablaba y defendía, empezaron a tener nombres, historias, caras y de a poco entraron en mi vida, ayudándome a crecer. Y gracias a que hoy tengo la posibilidad de dar una mano hasta el fin de año en algunos de los proyectos que la comunidad de las hermanas de Fortín Olmos acompaña, sigo descubriendo a ese Jesús pobre que me invita a seguirlo sentado en un rancho de barro, silencioso, cebando unos mates. La ilusión que me había movido años atrás sigue habitándome, pero no de la misma manera, hoy necesito que nuestras vidas, de la gente y la mía, se encuentren y puedan ser compartidas, de lo que soy yo y lo que ellos me puedan dar. Estoy recibiendo como regalo lo simple y rico de sus vidas, dándole sentido a mi experiencia. A través de la vida de los pobres, Jesús, se sigue mostrando como Maestro enseñándome de la forma más sencilla. Aunque la mayoría de las veces me resista a seguirlo, los pobres y Jesús se las ingenian para, de una forma sutil, seguir cambiando mi vida. Inés Cánepa | Este proyecto, se llama… nace o se gesta desde una mirada a la realidad… desde nuestro deseo de expandir nuestro carisma y espiritualidad. Esa mirada a la realidad nos habla del vacío… y del sin sentido en la vida de muchos jóvenes… nos habla también de la vida amenazada y sin oportunidades donde cada vez son más los excluídos y empobrecidos. Creemos que el amor expresado en el servicio, es una de las maneras de alimentar, hacer crecer y defender la vida en realidades donde está más amenazada. Creemos y apostamos por el amor y la solidaridad como fuerza transformadora en la construcción de una sociedad más justa, fraterna y solidaria. Este proyecto busca dar respuesta a las inquietudes de algunos jóvenes que quieren poner sus energías a favor de los demás a través de un servicio y sumándose a otros. Abrimos así los proyectos educativos populares que las Hermanas del Sagrado Corazón tenemos tanto en el interior como en Buenos Aires y Uruguay, para que los jóvenes se inserten en ellos, para que participen dando una mano según sus dones, según sus tiempos y según sus posibilidades como voluntarios. El compromiso que ellos asumen puede ser por un tiempo semanal, quiencenal o anual, o también voluntariados prolongados de 6 meses a un año, compartiendo la vida desde alguna de nuestras comunidades. En este Proyecto articulamos la educación popular, el trabajo con los jóvenes y también la educación formal, ya que esta propuesta alcanza a los jóvenes de nuestros colegios de Almagro, Villa Jardín y fundamentalmente al Profesorado de Almagro. Un aspecto que nos parece importante destacar es la identidad, ya que hoy existen infinidad de voluntariados, y cada uno con sus objetivos… Nos parece importante ofrecer a los jóvenes la pertenencia a la espiritualidad del Sagrado Corazón, que tiene una mística que acompaña este trabajo voluntario. Por eso nos proponemos realizar un acompañamiento personal y grupal a los voluntarios, intentando poner el acento en la integración de la fe y la vida. Esto es porque estamos convencidas que el trabajo voluntario no es un fragmento más en el abanico de ofertas que a veces tienen hoy los jóvenes, sino un espacio donde se van haciendo personas íntegramente, donde Jesús y su Proyecto son el norte y el eje. Para esto vamos ofreciendo instancias de oración, reflexión y formación donde puedan ir recogiendo la experiencia del voluntariado. Este proyecto comenzó en Mayo del año 1999 en Buenos Aires, y actualmente también se da en los diferentes lugares del Interior de Argentina y en el Uruguay, donde las Hermanas tenemos comunidades. Válery Jacques rscj Provincia de Argentina-Uruguay Compartiendo mi experiencia en Campanas: Cómo hacer para resumir todo lo que viví durante los cinco meses que duró mi voluntariado en Campanas!!! Es imposible describir cómo cambio mi vida a partir de esta experiencia, hay un antes y después. Llegué a la Rioja llena de expectativas y curiosidad por lo que me iría a encontrar, cómo sería la gente, los chicos del taller, la comunidad de hermanas con la que iba a convivir, etc. Ya estaba preparada, Valery ya me había presentado a dos de las hermanas de Campanas, mostrado fotos y dado material para que conozca algunas de las costumbres de los pueblos, pero un poco de nervios eran inevitables. Partí hacia mi nuevo hogar luego de compartir una semana con dos de las hermanas en un encuentro de educación popular que se realizó en Santa Fe, pero me faltaba conocer a dos más. Nunca voy a olvidar el recibimiento, ¡Eran como las tres de la mañana y estaban esperándonos con la infaltable sopita de todas las noches! No podía creer estar finalmente ahí, luego de tantos preparativos. Al levantarme al otro día no podía creer lo que veían mis ojos, todo lo que la noche anterior parecía ser un telón oscuro que rodeaba la casa se convirtieron en unos cerros impresionantes, muy coloridos y llenos de cardones, fue increíble. Me sentí re chiquita en comparación a semejante paisaje. Otra cosa que me llamo la atención fue el hermoso silencio. Desde el primer momento me sentí “en casa”, muy acompañada y contenida. En Campanas funciona el Taller Mi Nuevo Sueño, para chicos y jóvenes con otras capacidades. Funciona tres días a la semana y concurren al mismo, chicos de todos los pueblos de alrededor. Es una gran familia y hay un clima muy lindo entre los profesionales, los padres y los chicos. Empecé a trabajar ahí en ambos turnos. A la mañana el taller era y sigue siendo punto de encuentro para el grupo de jóvenes, los cuales realizan artesanías, reciben apoyo escolar, educación física y por supuesto folclore. ¡Si vieran lo bien que bailan!. La primera vez que los vi en un festival no lo podía creer, estaban hermosos con sus trajes y bailaron como nunca. A la tarde concurren los más chiquitos, el taller se llena de ruido, risas y de vez en cuando algún llanto. Ellos realizan las mismas actividades, mezcladas con juegos, funciones de títeres y canciones. Tengo tantos rostros grabados en mi corazón, fue impresionante el cariño que me brindaron desde el primer momento, y no sólo los chicos, sino también todo el personal. Me encanto ver el trabajo en equipo, todos desde su lugar trabajando para que cada chico logre el máximo de sus posibilidades. Del taller tengo millones de anécdotas para contar y muchos recuerdos hermosos con todos los chicos, como cuando fuimos por el pueblo a juntar hojas para hacer trabajitos cantando bajito por las calles a la hora de la siesta, o cuando fue la semana de la discapacidad y armamos una campaña: estaba el taller a pleno armando afiches que luego fuimos a pegar por los lugares más transitados del pueblo, muchos momentos vienen a mi cabeza, desde asados, actividades, meriendas compartidas hasta la fiesta de fin de año. Fue muy lindo ver sus avances y logros y creo que aunque por momentos costó, todo el esfuerzo valió la pena. Otra cosa que me marco profundamente fue la relación con la gente de los pueblos y la forma de vivir, tan distinta a la nuestra. ¡Qué lindo caminar por la calle y saludar a todos! Una vez fui a comprar a la esquina y tardé una hora porque me paraba a tomar unos mates que me convidaban al pasar por la puerta de mis vecinos. Todos son muy amables y abiertos, durante esos meses me hicieron sentir parte del pueblo. Fue difícil la vuelta, pero volví muy llena y agradecida por todo lo vivido, nunca me voy a arrepentir de la decisión que tome y me volvería a ir sin pensarlo. Sigo en contacto y cada tanto me aparezco por aquellos pagos para seguir viviendo momentos inolvidables con mi gente a la que tanto quiero. Creo que fue una magnifica oportunidad hacer este voluntariado, y me queda decirles que si alguna vez se les presenta algo así aprovéchenlo! Julieta Blanco |