Adelheid von dem Hagen rscj, Provincia de Europa Central Imprimir E-mail
02.06.08
Adelheid
Adelheid
In Sweden, 2008
en Mölndal, Suecia, 2008

Crecí, siendo la tercera hija, de una familia católica muy unida, que vivía en el campo, en el este de Alemania, en lo que ahora es Polonia. Mi madre tenía una fe muy fuerte, que quería transmitirnos. Recuerdo muy bien el día de mi 1° Comunión, tenía siete años. Era la fiesta de la Ascensión. Cantaron algo que me llegó mucho:”Abran las puertas al Rey, que va a entrar a su Reino”. Sí, eso era lo que yo quería: abrir completamente mi corazón para el Señor.

Posteriormente sucedieron  algunos hechos muy tristes. Mi padre, al que quería mucho, murió cuando yo tenía 9 años. Mi madre, con su fe fuerte, nos dio siempre el ejemplo de confiar plenamente en el Señor, y por medio de su amor y de su fe, nos dio seguridad.

Más tarde empezó la guerra, y me desesperé al ver a mi único hermano, convertirse en soldado. En 1943 desapareció en Rusia, y nunca más  tuvimos  noticias suyas. Tenía 19 años. En todas estas terribles situaciones, mi madre nos ayudó a vivir con fe.

En 1945, perdimos todas nuestras propiedades en Alemania del Este, y en marzo de 1945, las bombas destruyeron totalmente nuestra casa. Viendo arder la casa, llorando, le dije a mi madre: “Mamita, ahora sí que no tenemos nada!”. Mi madre me contestó:”Es verdad, pero Dios nos protegió y nos salvó, y nos tenemos las unas a las otras”, dándome un fuerte abrazo. Comprendí que era verdad, y desde ese momento, me convencí de que todas las relaciones son valiosas, y eso, ¡nunca lo he olvidado!

Mi sueño de llegar a ser médico de niños se esfumó, porque estábamos en la mayor pobreza. Pero la vida continuó, y era feliz, primero como enfermera de niños,  y después como secretaria en una editorial científica de Munich. ¡Gozaba de mi vida en esa ciudad, con muchos amigos queridos, con buenos conciertos y con la ópera.! 

En lo profundo de mi corazón sentía que el Señor me llamaba a la vida religiosa. Pero como mi hermana ya se había hecho religiosa, y mamá vivía sola, sentí que debía quedarme en “el mundo”. Y también tomé esto como excusa, no quería dejar Munich.

Recuerdo muy bien un día,-tendría 36 años-, que fui a visitar a mi madre, y fuimos a la catedral, dónde el obispo ordenaba a alrededor de 30 jóvenes.  Me llegó mucho, y cuando el coro cantó, una y otra vez: “Christus vincit, Christus regnat, Christus, Christus imperat”, me sentí llamada con fuerza, y no quise vacilar más tiempo!

El amor del Señor me había dominado, y quería seguirlo. Sentí mucha tristeza por mi resistencia a responder a su llamado.

Hablé con mi madre sobre mi anhelo de vida religiosa, y nunca olvidaré su respuesta:”Si Dios me pide también esta ofrenda, se la daré con todo mi corazón”.

\Entré el 6 de enero de 1961 en Putzchen y fui muy feliz.

El Señor me llamó a algunas responsabilidades que fueron demasiado grandes para mí. Primero me mandaron de superiora a Johannesgården (Suecia). Después me nombraron provincial, cuando la provincia estaba pasando por un momento difícil. Estar enraizada en la realidad, y en encontrar a Dios sólo allí, fue algo que siempre sentí como un don que El me había dado, y que me ayudaba a seguir adelante. Mi experiencia ha sido siempre, que Nuestro Señor no me ahorra dificultades, pero también, que nunca me deja y que me guía con su constante fidelidad y amor.

Ahora tengo casi 82 años, y contemplo mi vida con una enorme gratitud, y lo único que puedo decir es:

“¡Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu se alegra en Dios, mi salvador.

Ha hecho en mí cosas grandes, el que es todopoderoso, y su nombre es grande!”

Adelheid von dem Hagen rscj
Provincia de Europa Central


Última modificación ( 23.05.08 )
 

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