Cuando el desierto florece Imprimir E-mail
08.05.08
Karamoja, Uganda
Karamoja, Uganda, Lolín Menéndez rscj

El Altiplano, en el Estado de San Luis Potosí es una planicie alta, 2000 metros sobre el nivel del mar, donde la Sierra Madre Oriental se abre para sostenerla entre sus dos brzos. Alta y semidesértica, azul, luminosa, de gran riqueza biológica, cuando florece en las aguas es tan tiernamente hermosa, tan irrealmente bella como una caricia de Dios.

El altiplano ocupa la mitad  del Estado y sin embargo sólo cuenta con el 15% de sus habitantes. Lo pueblan exbraceros, campesinos mestizos, criadores nómadas de ganado, investigadores, los últimos huachichiles y mujeres enérgicas que desde la primera migración de braceros al Norte tomaron el lugar de sus hombres en el trabajo del campo. Allí se encuentran los lugares sagrados de los wirrárikas, coras y rarámuris.

Sus fuentes de trabajo son la minería, el criadero de cabras y vaquillas, “el fugaz espejismo de la explotación tomatera” y el tallado de la lechuguilla con cuya fibra se hace el mecate.

Pero los problemas de este desierto que florece, son muchos. Quizás el principal, la escasez de agua, hay lugares de la sierra donde no llueve hace 25 años, la enajenación de tierras ejidales y comunales, la explotación de los creadores de cabras por los revendedores de Monterrey quienes compran el cabrito en $150 y lo revenden en $500; y la Cementera Moctezuma que destruye el suelo y envenena el ambiente. Detrás de todos ellos se transluce la silueta de la explotación transnacional. Ella agota los escasos acuíferos y ahuyenta la lluvia a cañonazos para que no granice sobre sus jitomates. El Gobierno protege sus regadíos prohibiendo a los pobladores cavar pozos: “que no se puede, que está poroyibido”. También con su apoyo las transnacionales se van adueñando de las tierras laborales, el Gobierno no reconoce los derechos ejiodales:  “que es muy difícil… se burla de nosotros” comentan los ejidatarios con amargura cuando Marcos los visita. y los cabreros nómadas se topan con cercos que impiden el apacentamiento de sus rebaños.

·”El resultado de esta situación es una nueva migración al Norte, mucho más masiva, mucho más dolorosa”  dice Hermann Bellinghausen, del Altiplano salen camiones directos a Oklahoma, Las Carolinas, California y Florida; para el pueblo mexicano, menos productores, menos producción de alimentos, menos recursos para producirlos: el agua y la tierra van quedando en manos de transnacionales a quienes no interesa que el pueblo coma sino ganar mucho dinero con la exportación.

¿Para qué existen los gobiernos? ¿para realizar los derechos de sus pueblos, entre ellos el derecho a alimentarse o para crecer la ganancias de empresas extranjeras?

Blanca Narro rscj
FIAN México
provincia de México - Nicaragua

 

 


Última modificación ( 08.05.08 )
 

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