foco: Moscú: un tríptico - Olga Ilnicka rscj Imprimir E-mail
01.07.04
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Olga Ilnicka rscj
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Olga Ilnicka, rscj

Olga Ilnicka, rscj

Estoy sentada frente al ordenador intentando compartir con vosotros la experiencia de mi trabajo apostólico en Moscú. He querido hacerlo, como os lo prometí, varias veces pero sin demasiado éxito. Es como si me pusiera a describir a alguien a quien quiero, para un grupo de personas anónimas a las que en verdad no conozco. Así que os pido perdón si soy muy subjetiva y emotiva.

Pasé en Moscú un año como profesora de Educación Religiosa en la Escuela Polaca situada al lado de la Embajada de Polonia. Por supuesto que me entregué completamente a la enseñanza de esos niños del cuerpo diplomático polaco o a los hijos de las personas de negocios. Se sienten muy solos y perdidos a pesar de pertenecer a familias aparentemente pudientes.

Pero mi corazón incluso se volcó más en los que conocí en la catedral católica de Moscú y en los tranvías, autobuses, metro ... No sé porqué pero el cuerpo de una mujer indigente que murió en una noche helada de otoño cerca del bloque de pisos en el que vivimos en Moscú, se me ha quedado como símbolo de toda mi estancia allí. María Stecka y yo encontramos su cuerpo cuando íbamos a la iglesia por la mañana. Luego, nos enteramos que el cuerpo estuvo allí medio día como si fuera el de un perro atropellado por un coche o como basura caída de un contenedor. Esta mujer me hizo ver que soy extranjera en este país, a pesar de mis orígenes rusos, y que puedo hacer muy poco. El rostro de esta mujer sin nombre se ha quedado en mi memoria para siempre como expresión de la verdad de que Jesús existe sobre todo en los gestos sencillos del amor que nos profesamos unos a otros en el día a día.

Rusia es un país al que quiero y por eso me es difícil escribir sobre él. Pero os pido que le reservéis un sitio en vuestra memoria y en vuestras oraciones; la situación, desde el punto de vista humano, es desesperante. Sin embargo, hay que esperar en Jesús quien tiene siempre especial predilección por lo pequeño, lo más pobre, lo sin esperanza y exactamente ahí es donde El quiere mostrarnos el rostro de su amor y quiere hacerlo así, con manos humanas, a través de gestos sencillos del amor de cada día. El quiere encarnarse en los que, a pesar de la presión de los medios de comunicación, o de lo que ocurre en la calle, escogen el Bien del día a día.

Olga Ilnicka, rscj
Province of Poland




Última modificación ( 17.10.05 )
 

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