foco: Joigny: La casa donde nació Santa Magdalena Sofía Barat Imprimir E-mail
01.12.04

Joigny, Francia


(fotos: Lolín Menéndez rscj)

La comunidad, Mayo 2004: Delante : Marie-Thérèse Deprecq, Thérèse Coeuret, F. de Campigneulles. Detrás : Doreen Boland, Jehanine d'Hautefeuille
Mirando hasta el no. 11, rue Davier
El jardín, desde donde se ven las ventanas abiertas del cuarto donde nació Sofía.
Escalera para subir la bohardilla de Sofía.
Habitación de Sofía, hoy trasformada en oratorio.
La “sala común” de la familia Barat


Vivir en una “tierra santa” es ciertamente una gran gracia para las rscj.
Me gustaría que Sofía fuese más conocida y querida en Joigny y en la diócesis. Su presencia es tan discreta, a pesar de los distintos momentos de acogida que se dan en la Casa Natal. En el Oratorio me gusta orar por la Sociedad, por las personas que lo visitan, por la Diócesis, que también es tierra de misión.

« Nadie es profeta en su tierra ». Felizmente el grano de trigo nacido en la tierra de Borgoña se ha multiplicado en el mundo entero.

Françoise de Campigneulles rscj


Es una gracia haber sido enviada a Joigny, por múltiples razones:

La admiración : la experiencia de la Sociedad de todos los continentes y las visitas de las rscj, de grupos y de familias. Recientemente me emocionó una niña japonesa, alumna de nuestro colegio de Tokio, que cuando visitó Paris pidió a sus padres que la llevaran a Joigny para ver la casa de Santa Magdalena Sofía Barat.

Acogida : se trata también de la alegría de proporcionar a nuestras hermanas rscj la posibilidad de un encuentro con Santa Magdalena Sofía- un encuentro único y personal a la vez. Amo esta casa con su encanto antiguo ; amo las viñas, el río Yonne, las viejas casa y callejuelas de Joigny-tal como eran en tiempo de Sofía. Todo ello me invita a comprender algunos rasgos de nuestra herencia- la solidez, la sencillez, la profundidad. Parece ser que las cepas de las viñas buscan el agua hasta los 20 metros de profundidad: « Permaneced en mi amor » « Haurietis aquas in gaudium »,(« Sacaréis aguas con gozo de las fuentes... »

Jehannine d'Hautefeuille rscj


Al no ser alumna del Sagrado Corazón he apreciado vivir en la casa Barat donde la aventura de Sofía comenzó. Me emociona el hecho de que fue la joven, no la religiosa, quien vivió aquí, y constato que como ocurre con cualquier niño, la familia la marcó profundamente. Así es que me encuentro aquí, no sólo con Sofía sino con toda la familia Barat, y veo cómo le marcó esa primera educación familiar, cómo se hizo sentir la influencia de cada miembro de la familia. He tomado conciencia de cómo actualmente sigue la casa Barat impregnada de la presencia de la familia. Y no es solamente la familia quien le influyó, sino también el entorno, el pueblo de Joigny y la Borgoña. Veo a Sofía cerca del Yonne, en las iglesias y en las calles, y sobre todo en las viñas. Y cuánto aprecio que nada de eso ha desaparecido. Es aquí donde Sofía tiene sus raíces: las raíces de su vida interior, las raíces de su vocación religiosa, su amor ardiente al Corazón de Jesús que me ha atraído a mí a la Sociedad. Y todo ello me influye también a mí en mi vida religiosa hoy
Me gusta pensar que vivo en esta casa y que la joven Sofía es quien más tarde dijo : « por el alma de una sola niña hubiera fundado la Sociedad » y quien nos animó a todas sus hijas a vivir bajo la inspiración del Espíritu.
En cuanto a la acogida, me ha gustado mucho orientar la visita de la casa a los grupos y personas que vienen. A muchos les llega hondo y se marchan contentos de haber conocido mejor a Sofía. Lo que me emociona es la cantidad de personas que nos dicen que han sentido de cerca « un espíritu »
Veo también el asombro de muchos ante el mapa del mundo, y me maravillo cuando constato la influencia de Sofía (la hija de Joigny) tan extendida en el mundo.
Así es que me marcho con pena de Joigny después de 8 años, pero también con la alegría de haber vivido aquí y de llevar conmigo tantos recuerdos inolvidables de esta etapa de mi vida religiosa.

Thérèse Coeuret rscj


Ser enviadas a la comunidad de la casa natal de Joigny es una gracia y una alegría, pues Magdalena Sofía está viva en esta casa. Acogemos muchos grupos, familias y personas diferentes, de Francia y de tantos países del mundo. Algunos se quedan varios días, otros solamente de visita. Grupos de niños vienen también para un día de retiro.
Para todas esas personas, muy distintas, el oratorio, habitación de Magdalena Sofía, es un lugar de oración, sobre todo de intercesión y de paz. Cada cual confía tal o cual intención. Somos a veces testigos de las gracias obtenidas por medio de Magdalena Sofía y de su acción en los corazones, y eso que no lo sabemos todo.

Muchos grupos vienen acompañados por rscj. Vivimos así la internacionalidad de la congregación. A veces tenemos la ocasión de conocer a las hermanas en probación y otras conocidas en anteriores circunstancias. Podéis suponer qué alegría suponen esos reencuentros.

Acoger, hacer visitar, escuchar... todo ello supone mucha disponibilidad y agilidad. Es también un medio estupendo de hablar de nuestra espiritualidad, de aquello que nos da vida, y transmitir así algo de nuestro carisma. La gente es muy receptiva
El Centro Sophie Barat está también inserto en el barrio y en la diócesis. Diversas acogidas, la participación en las actividades parroquiales de la ciudad de Joigny nos posibilitan el dar a conocer a Santa Magdalena Sofía y lo que son las rscj hoy día.

Marie Thérèse Deprecq rscj


He llegado a Joigny hace cuatro meses (abril 2004), pero para una rscj, vivir en Joigny, aunque sea por corto tiempo es a la vez privilegio, desafío y alegría grande

La casa Barat, en la calle Davier, guarda algo, casi tangible del espíritu de Magdalena Sofía. Las mismas paredes, la misma madera, la escalera, el granero, las habitaciones, todo nos habla de la familia tan unida, en cuyo seno se arraigó la fe juvenil (aunque de forma demasiado severa por parte de su hermano Luis).
Es fácil imaginar a la familia reunida en el comedor/cocina, y ver crecer a la pequeña Sofía a través de los años, alimentado en sí misma su sueño para el futuro- una vida de contemplación. Es un aspecto fundamental de nuestro carisma, que me ha atraído a Joigny (en el otoño de mi vida) así como el carácter internacional de nuestra familia rscj que permite y a veces pide que sobrepasemos las fronteras de nuestras propias provincias para vivir y servir en otro lado. Dónde mejor poder vivir esto sino es en el « lugar sagrado » de nuestras raíces de familia?

Gozo de poder rezar con Sofía en el oratorio/habitación y de traer en mi oración a la Sociedad internacional, la Iglesia- sobre todo las iglesias jóvenes de Africa- el mundo entero al Corazón de Jesús- el único amor apasionado de Sofía.
Alegría también de encontrar y acoger a las rscj llegadas de cerca y de lejos, y ser testigo de su alegría al sentirse en casa. Pero no se trata solamente de las rscj, sino también de las antiguas y actuales alumnas, que expresan su alegría y asombro en palabras como estas : « aquí se siente un espíritu », « en esta casa se palpa el carisma », « hay algo muy especial en esta casa ». Recibimos grupos de todo tipo. En estos cuatro meses hemos recibido matrimonios, grupos ecuménicos y bíblicos, equipos pastorales, jóvenes en desempleo. Los que me conmovieron profundamente fueron los dos grupos de educadores y educadoras de nuestros colegios, un grupo de Corea y otro de Dublin, que permanecieron varios días. Sentí fuertemente la influencia del carisma educador de la Sociedad, incluso hoy en día, en que la presencia de las rscj en nuestras instituciones es tan reducida.

Me gusta también rezar en la iglesia de Saint Thibault, en la que Sofía fue bautizada y recibió la Primera Comunión. Cuando asistimos a la Misa en las iglesias de Joigny, la veo también arrodillada, con nosotras, ofreciéndose en unión con Jesús « por la gloria de Dios y la salvación del mundo ».

No hay que decir que las viñas son una parte integral de la historia de Sofía, y yo, que vengo de un país donde no hay viñas, me asombro al descubrir las profundidades escondidas en el símbolo de la viña, sobre todo tal como Jesús nos lo da en Juan 15. Contemplando la viña he comprendido mejor cómo esta viña y su viñador nos revelan la belleza de la inhabitación de la Trinidad en nosotros, y entonces aparecen nuevos aspectos de nuestro carisma: « permaneced en mi amor », « Yo te he elegido », lo mismo que el viñador elige el sarmiento que permanece arraigado en la cepa, que va a dar fruto a su tiempo, porque es « uno » con la viña. « Yo en ti, tú en Mí », « sin Mí, no puedes hacer nada ». « Cor Unum et anima una in Corde Jesu »

Gracias, Sofía, por haberme acogido en tu casa natal.

Doreen Boland, rscj

Última modificación ( 17.10.05 )
 

© RSCJ International | Website by CEDC